3 diciembre, 2018. Por

El sonido del mundo

El festival ilerdense Músiques Disperses vuelve a proponer una mirada a la tradición global
El sonido del mundo

Si hubiera un Rastreator de las músicas del mundo, y unos identificadores del folclore de las cosas, se debería llamar MUD. Y es que el Músiques Disperses ha conseguido convertir Lleida, en una de las centralitas del folclore global, sin entender de fronteras ni de distancias, y de crear un espacio de convivencia a través de propuestas que miran a la tradición musical de sus territorios (o ajenos), y que desde la cita ilerdense identifican y dan cobijo, casi como divulgadores absolutamente necesarios para conocer cómo late la tierra en diferentes puntos del globo terráqueo a través de la música.

Este año, lo volverán a hacer. Y aunque aún quedan nombres para completar un cartel que ocupará distintos espacios de la ciudad catalana (aunque con el Café del Teatre como centralita oficial) entre el 7 y el 10 de marzo, ya hay varios nombres que hacen buena esa definición de “global folk”.

Por un lado, la psicodelia afrorockera del zambiano y experimentado WITCH (o We Intend to Cause Havoc) y sus secuaces compartirá escenario con Ouzo Bazooka, combo israelí que consigue combinar la idea de folk-rock psicodélico con la de expansión lisérgica del folclore de Oriente Medio. Por otro lado, la intimista propuesta del dúo canadiense Kacy & Clayton, que bebe de la canción folk-rock americana con una profundidad tan reflexiva y profunda como cerca de registros como los de Joan Báez o Nick Drake.

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