17 febrero, 2017. Por

Músiques Disperses

La dispersión del mundo cabe en un escenario
Músiques Disperses

En plena época de exaltación de los valores ¿nacionales?, de levantamientos de muros, de expulsión de seres humanos de otros territorios, de imposición de políticas restrictivas para una convivencia sana que enriquezca a unos y a otros… nosotros preferimos ver un crisol al mirar al frente. Afortunadamente no somos los únicos: el MUD, diminutivo del ilerdense festival Músiques Disperses lleva diez años celebrando las fronteras, los folclores mixtos, la hibridación, la ensalada apátrida.

Una década en la que este festival, brazo armado del sello Guerssen (una de las plataformas discográficas más importantes de Europa en lo que a catálogo polifónico se refiere), ha acogido directos de nombres universales como los de Fairport Convention, Elliott Murphy, Alasdair Roberts, Omar Souleyman, Sílvia Pérez Cruz, Robyn Hitchcock, Vashti Bunyan o Xoel López, por mencionar solo a algunos de las decenas de nombres que se han dejado ver desde 2007.

Ahora, tienen preparada una décimo primera edición que, con base en el Café del Teatre, a excepción de la jornada gratuita que acogerá el espacio Grans Records, convertirá a Lleida en la centralita de los ritmos del mundo entre el jueves 9 y el domingo 12 de marzo.

Por allí podremos disfrutar de iconos universales del psychofolk como Donovan, el incatalogable sonido del sexteto francés Aywa, la unión en directo de Maika Makovski con el cuarteto de cuerda Brossa, el sorprendente renacer del acid-folk en voz del estadounidense Constantine Hastalis y dos debilidades folkis del territorio catalán como son el dúo Cálido Home y Pigmy, alter ego de Vicente Macià. La dispersión del mundo cabe en un escenario: el del MUD.

Músiques Disperses