14 diciembre, 2017. Por

Muchos hijos, un mono y un castillo

Cómo hacer de tu fascinante madre una película fascinante
Muchos hijos, un mono y un castillo

Julia Salmerón aparece en pantalla y ya no puedes quitarle los ojos de encima. Es una mujer espontánea y auténtica que su hijo se empeñó en filmar porque consideró que tenía un ‘algo’ que nosotros querríamos ver –muy al contrario de lo que opina la propia Julia, que cree que al público no le va a interesar su vida. El caso es que lo que nosotros podremos ver (y lo que deberíamos ver) en salas a partir del próximo viernes 15 de diciembre es el resultado de 14 años de rodaje, 400 horas de material, 6 montadores trabajando durante 2 años y 8 kilos que ha perdido Gustavo Salmerón, director de la película e hijo de Julia; o Julita, como le llama él.

«La película es el resultado de 14 años de rodaje, 400 horas de material, 6 montadores trabajando durante 2 años y 8 kilos que ha perdido Gustavo Salmerón, director del documental»

Lo que nosotros podremos ver en son 88 minutos de esta magnética mujer hablando a cámara sobre sus aventuras y desventuras durante la vida que se niega a dejar, sobre su pérdida de fe, sobre su transición de pertenecer a la Falange a considerarse antimonárquica, sobre la desaparición de su fortuna por culpa de la crisis económica y… sobre todo, sobre los tres deseos que tuvo desde pequeña y que consiguió cumplir: tener Muchos hijos, un mono y un castillo. Gracias a su hijo Gustavo, y a la participación del resto de su numerosa familia, la vida íntima de esta mujer de gran sabiduría y sensibilidad quedan retratados de la forma más verdadera posible, aunque desordenada, para que todos nosotros la disfrutemos. Y se disfruta mucho.

– Pobre Gustavo. Me da lástima –dice Julia.
– A mí me preocupa su estado mental –dice su marido.
-Nos graba porque no tiene trabajo de actor –añade ella.
– A nosotros, dos viejos sin interés –sentencia él.

Esta conversación, que Gustavo escuchó pero no consiguió meter en la película, refleja la verdad tan pasmosa que sí emana el documental que se empeñó en sacar. El hilo conductor de la narración, aunque quizá ejerza más bien de macguffin, porque no es donde reside el interés aunque sí posee cierto simbolismo, es la búsqueda de unas vértebras que Julia guarda en el castillo donde vive, y que pertenecen a su propia bisabuela. A través de la obsesión de Gustavo por encontrar los huesos de sus antepasados y enterrarlos como es debido, ahondamos en la historia de una familia que bien podría representar a España en sus últimas décadas, aunque su singularidad la hace única.

Julia Salmerón nos cuenta que se casó con un ingeniero industrial y que llevaban una vida modesta con sus 6 hijos, porque ella siempre había querido tener muchos. Así, con el sexto retoño, se cumplió su segundo deseo en la vida: tener un mono. Y con la caída de una herencia inesperada, pudo cumplir su tercer e imposible sueño: vivir en un castillo. Entre los muros de esa inconcebible mansión se crió la familia Salmerón rodeada de todos los objetos que Julita fue acumulando durante años, y entre los cuales se esconden las vértebras de sus bisabuelos, que murieron en la guerra.

«Quizá la analogía con la opulencia en la que también vivió España durante los 90, y en la ruina a la que sucumbió durante la crisis económica, sea lo más interesante»

Las conversaciones dentro de este contexto arrancan la risa hasta la extenuación, aunque por momentos uno puede preguntarse de qué va la película aparte de mostrar a esa mujer excéntrica y adorable. Quizá la analogía con la opulencia en la que también vivió España durante los 90, y en la ruina a la que sucumbió durante la crisis económica, sea lo más interesante. Interesante aquí, y en todo el mundo, porque Muchos hijos, un mono y un castillo está girando por festivales como el de Toronto, Londres, Nueva York, Mar del Plata, además de proyectarse en San Sebastián, y de llevarse el premio a la Mejor película documental en Karlovy Vary. Porque es una película que habla de algo tan universal como es la familia y su paso por la vida.

Veremos si la pasión que ha suscitado consigue aplacar al público de Star Wars. El gigante galáctico y este pequeño descubrimiento se estrenan el mismo día.

Muchos hijos, un mono y un castillo