26 marzo, 2018. Por

Morgan

Hablamos con uno de los fenómenos más honestos del circuito musical español
Morgan

Hay algo pequeño que se hace inmenso en la voz de Carolina de Juan, o Nina, cada vez que se (y nos) abre en canal en cada canción de Morgan. El flechazo con el público ha sido prácticamente inmediato cuando dos años atrás publicaron North, un álbum de raíces blues, rock, soul, r&b y góspel que, curiosamente, ha conseguido trascender géneros, circuitos y las líneas rojas que suele imponer una industria anquilosada en patrones homogéneos.

Como las cosas que se rompen y se reconstruyen solas, Morgan llevan tejiendo una tela de araña que se está convirtiendo en un edificio inmenso: su fenómeno es el de las cosas que se hacen desde la verdad y la sensibilidad, y así vuelve a suceder en Air, un esperado segundo álbum que suena a segundo capítulo de lo iniciado en el primero: un repertorio que a la vez que se abre a otras sonoridades (el rock, el funk más bailón, los arreglos de cuerdas con mayor protagonismo, las cavilaciones góspel) mantiene la toma de tierra de las marcas más identificables de la banda madrileña.

Nos reunimos con Nina y Paco y en las oficinas de su agencia, Ayuken MP, para hablar de lo que inesperadamente llegó estos últimos años y esperamos que se quede para siempre.

“Vivimos una sensación de alucinación general: ya tenemos una edad, todos hemos tenido bandas antes, hemos pasado varias veces por muchas situaciones y apreciamos mucho lo que está pasando porque, sobre todo, hemos estado del otro lado”

No sé si repetir con el mismo equipo de trabajo (no solo a nivel banda, sino también productor, aliados, etc.) era hacer un disco continuista, que no se separe mucho de la línea de North.

Paco: Sí, justo. Cuando lo hemos visto todo terminado lo hemos visto como dos capítulos de un mismo libro. Los dos discos están muy unidos y hermanados en muchos aspectos: la filosofía de las canciones, aunque cuenten distintas historias y experimentemos otros ambientes, mantiene muchos nexos en común.

Recuerdo que de North decíais que era un disco que respiraba esa neblina, esa atmósfera del País Vasco, pero también de las sonoridades sombrías. No sé si hay que entender Air como un disco que respira otro tipo de luz.

Nina: Sí, totalmente. Por eso quisimos que sea más blanquito, un poco en contraposición a North: es un pelín más alegre en muchos sentidos. No es un fiestón de disco, pero sí es mucho más optimista: yo estaba mucho más feliz cuando abordaba temas en líneas similares al primer disco. El tono ha cambiado, y eso se ha respirado, sin duda.

¿Tiene que ver ese cambio de tono con lo que habéis vivido estos últimos dos años?

Nina: Yo creo que sí se escucha. La mayoría de los temas de este disco están compuestos nada más haber empezado a girar con North; y todo lo que nos ha pasado estos últimos dos años para nosotros ha sido un milagro alucinante del que hemos aprendido y hemos disfrutado muchísimo, nos ha hecho muy felices. Y eso se escucha en las canciones: la manera de vivirlo fue tan bonita que no podemos darle la espalda a ese tipo de sentimientos.

El querer hacer un disco continuista, de alguna manera, reafirma la idea de que vosotros entendéis que hay una especie de ‘Sonido Morgan’, unas marcas de agua muy identificables del proyecto. ¿Antes estabais más en búsqueda y ahora estáis en un plan más exhibicionista?

Paco: Sí. Y la razón por la que sucede es porque, cuando trabajábamos Nina, Ekain y yo en las canciones del primer disco, aun no se había incorporado Ove al bajo, había cosas que todavía estábamos definiendo: no sólo no teníamos el rodaje que tenemos ahora, sino que faltaban piezas que ahora son fundamentales en el sonido como David y Ove, cosas que forman parte de lo que ahora son nuestros sellos. Los conciertos nos han dado esa clarividencia de cuál es nuestro sonido. Al principio estábamos buscando, pero ahora creo que los cinco tenemos bastante claro cómo suena Morgan y a qué queremos seguir sonando.

Nina: Aun así, yo personalmente nunca sé definir qué es lo que hacemos. Pero sí que es verdad que entre nosotros hemos conseguido esa armonía, esa conexión entre todos, que le da ese toque a las canciones que yo no podría describir, pero sin embargo sé identificar bien.

“El rock and roll, lo setentero… son cosas que nos parecen de cultura musical básica. Tiene algo que permanecerá por siempre”

Más allá de que quisierais seguir una línea, no sé si teníais claras cosas que queríais mantener y de las que queríais distanciaron en este Air con respecto a North.

Nina: No somos muy de plantearnos cosas (risas). Vamos trabajando las canciones de la misma manera que trabajamos las primeras (solo que ahora ya con Chuches y Ove); pero nunca ponemos líneas rojas ni decimos “esto sí” y “esto no”: vamos trabajando e identificando qué cosas funcionan y cuáles no. Pero dejamos que la canción nos diga qué necesita y qué le sobra. Pero no lo planteamos previamente.

Paco: A lo mejor, inevitablemente sucede que, nada más empezar a tocar la canción, se va a un sitio que, sin darnos cuenta, estamos todos cómodos; pero, en este disco, en canciones como Blue Eyes, hay una parte instrumental más hard rock, que nadie se había planteado que lo fuésemos a hacer, pero una vez lo hicimos nadie dijo que no: estábamos tocando, empezamos a apretar, veíamos que quedaba bien y que nos lo estábamos pasando bien, y lo hemos dejado sin plantearnos nada.

No es un disco “feliz”, como dijiste antes; pero sí hay gestos de canciones más bailables, incluso. Como mínimo un tercio del disco tiene un aire más luminoso. ¿Es el principio hacia un giro menos baladista?

Nina: Puede ser, pero no nos hemos planteado nada.

Paco: Cuando escuchamos del disco hemos sido más consciente que ha pasado esto en Air. Eso nos gusta, porque podemos hacer un directo más equilibrado y dinámico, podemos elegir a qué sitio queremos llevarlo, y en ese sentido es más rico.

Nina: Es lo que estábamos buscando, también. Estábamos muy contentos de tocar el North en la gira, pero nos apetecía poder equilibrar más los registros, andar metiendo cosas nuevas y hacer un repertorio nuevo con canciones nuevas. Yo creo que los conciertos de esta gira serán más coherentes a todo lo que representa la banda, con muchas más dinámicas. Como mínimo, nos da más posibilidades.

“Hemos conseguido una armonía entre nosotros que le da un toque a las canciones que no podríamos describir, pero sin embargo identificamos bien”

Una de las cosas más distintivas es que crece la presencia y el protagonismo de arreglos de cuerdas en el disco. No sé si también hay un afán de redimensionar el sonido.

Paco: Nos encantaría, sí. Hacer conciertos con sección de cuerdas, de vientos, coros… meter 20 personas sobre el escenario sería espectacular. Es divertido, pero es complicado poder hacer una gira con ese formato. Pero cuando estábamos trabajando en los arreglos de las canciones, junto con José Nortes, el productor, escuchábamos sin que sonasen esas cuerdas; en canciones como Sargento de hierro, por ejemplo, hay cuerdas y vientos; hay otras canciones en las que probamos y quitamos arreglos…

Hay algunas canciones que recuerdan a producciones conocidas: Be a Man me recuerda a cosas de Black Keys; y Another Road al sonido del último de Daft Punk. ¿Trabajasteis con algunos discos-modelo para pillar patrones de sonido?

Nina: Sí, para según qué temas, cuando estábamos en el estudio, nos venían referencias a la cabeza y buscábamos en YouTube y escuchábamos cosas para ver cómo lo enfocan ellos y qué podíamos aprovechar de ello. De hecho, en los agradecimientos del disco, damos las gracias a las bandas porque son las que nos inspiran: en vez de consultar libros de producción, nosotros consultamos discos, que es de lo que podemos aprender.

Paco: Es cierto lo que dices de Another Road; pero nosotros nos fijamos quizá más en el sonido de Chic, que es lo que hicieron a su vez Daft Punk para Get Lucky y otras canciones. Escuchamos un poco de todo para intentar coger la esencia de lo que hacen para intentar llevarla a nuestro terreno. Si una canción es más blues y escuchamos a Son House, no vamos a intentar sonar a Son House, eso sería un suicidio; pero sí tratar de pillar una atmósfera que me deje margen para expresar cosas propias. A veces hay artistas que intentan concentrarse en sonar muy fiel a algunas cosas, pero les falta aportar su propia impronta, y a la larga es un error.

Lo que hacéis tiene cosas de blues, de r&b, rock and roll… No son géneros que ahora mismo sean muy populares entre las bandas nuevas. ¿Os sentís como a contracorriente del sonido medio, o que estáis en un momento equivocado y, aun así, estáis funcionando?

Nina: De todos modos, en Madrid hay varias bandas que nosotros conocemos que también están funcionando, relativamente, y que se centran en estos estilos. A nosotros nos parece muy importante escuchar estos estilos, y da igual que no estén de moda: nos parecen básicos para la vida. Escuchas un blues y no me cuentes más: lo entiendes perfectamente, lo estás sintiendo. El rock and roll, lo setentero… son cosas que nos parecen de cultura musical básica.

Paco: Ahora parece que hacer un solo de hammond o de guitarra es estar haciendo algo del pasado, y yo creo que depende de cómo lo mires. Es como si ves una película: hay algunas que sobreviven en el tiempo y otras que se quedan en la tendencia del momento. Si trabajas el punto universal del factor humano, eso no es perecedero: aunque cambian los formatos, al final eso sobrevive. Y nosotros intentamos fijarnos en las cosas que, aunque parezca que no se usan, siguen siendo importantes.

“No es un fiestón de disco, pero sí es mucho más optimista: yo estaba mucho más feliz cuando abordaba temas en líneas similares al primer disco. El tono ha cambiado”

¿Sois optimistas, creéis que el rock and roll va a sobrevivir al paso del tiempo?

Paco: Estamos peleando.

Nina: No tiene por qué no. Hay muchas bandas de ahora que también están explorando las raíces del soul, del funk, del rock…

Paco: Ya, pero no están en el top.

No forman parte del sonido comercial que marca la industria, al menos.

Nina: Pero esos sonidos siempre han ido a contracorriente. Menos en algún momento concreto, el rock and roll nunca ha sido predominante dentro de la música comercial, ha ido en paralelo.

Paco: Siempre ha habido, pero se le dejó de hacer caso mediáticamente en un momento…

“Una banda como la nuestra tiene que tratar de encontrar los momentos adecuados en los festivales, porque así la podrá disfrutar mejor el público. Preferimos tocar a las dos de la tarde antes que nos tiren tomates a las once de la noche”

En España mismamente, quizá los únicos que siguen teniendo cierta presencia en radios comerciales y hacen rock son Leiva y Fito; cuando hace años no era raro escuchar a Los Rodríguez, Los Ronaldos, Gabinete Caligari, Loquillo

Paco: Sí, es cierto, hay como un eslabón perdido. Falta una generación posterior a ellos que tenga representación masiva. Nosotros estamos tratando, inconscientemente, de dar pelea a ello: creemos en esto y lo vamos a hacer; si la gente, encima, responde, va a los conciertos y escucha el disco seguiremos haciéndolo siempre. Nunca se sabe, a lo mejor cambiamos a otro estilo; pero, aunque cambiemos, creo que vamos a seguir teniendo ese arraigo con las cosas que nos emocionan, ese espíritu de contar algo que sea de verdad.

Nina: Yo nací en 1990. Y con 15 años me llegaron los Guns’N’Roses, los Eagles, Lynyrd Skynyrd o Led Zeppelin sin problema, aunque no sean de mi época; y se supone que no me deberían haber llegado por una cuestión generacional. Eso no impidió que yo escuchase a la vez a las Spice Girls o a los Backstreet Boys y a los Hanson. Pero si a mí me llegó de una manera y he podido compaginar a la vez ambas cosas será porque hay algo que, al margen de las tendencias, te llega su espíritu o no.

Paco: Yo hubo una época en la que daba clases de guitarra a niños de 10 u 11 años, y cuando les ponías AC/DC y les enseñabas un riff o algo se quedaban flipados, no se podían creer que algo sonase de esa manera. El rock and roll tiene algo que yo creo que permanecerá por siempre.

Aun así, veros a vosotros en festivales es casi a veces un elemento exótico. ¿Cómo convivís siendo una banda con una base de blues-rock en medio de una retahíla de grupos con un patrón diferente, ese de indie o pop alternativo con unas marcas tan identificables ahora mismo?

Paco: Ya te diremos después de este verano (risas). Hemos hecho ya unos cuantos, pero el empacho nos lo daremos este año.

Nina: Y siempre han sido en momentos más relajados: al atardecer o antes de comer… son momentos diferentes, y yo lo prefiero, porque quizá nos ponen a tocar a las once de la noche en el escenario principal en algunos festivales y nos tiran tomates (risas). Creo que una banda como la nuestra en festivales tiene que tratar de encontrar los momentos adecuados, porque así la podrá disfrutar mejor el público. Este año somos conscientes que tendremos un protagonismo diferente, y nos da un poco de vértigo; pero vamos a tratar de que la gente disfrute con lo que hacemos.

“A veces hay artistas que intentan concentrarse en sonar muy fiel a algunas cosas, pero les falta aportar su propia impronta, y a la larga es un error”

¿Qué es lo que creéis que tenéis como para haber llegado a esos otros circuitos?

Nina: Nosotros estamos flipando a día de hoy con lo que hemos podido hacer estos últimos dos años. Cuando empezamos la gira pensábamos tocar tres veces en Madrid, y a lo mejor salir de vez en cuando de Madrid. Ver que podíamos hacerlo, y que fuimos a Coruña un lunes y estaba prácticamente lleno, y no conocíamos a nadie de los que estaba, nos parece alucinante: no sabemos cómo ha pasado ni por qué; nosotros hacemos las cosas como las sentimos y si eso llega a la gente por algo es. Pero no sabemos cuál es la clave ni qué botón hemos tocado. Sí que ha habido factores que han ayudado mucho; pero también hay muchas bandas que también tenían factores muy de cara y no les ha ido tan bien.

Paco: La sensación que tenemos es un poco de milagro, de “igual dura seis meses”.

Como un caso de estudio, casi.

Paco: No sé si tanto, pero lo que pienso es que igual dentro de un año ya no hay interés, y lo seguiremos haciendo igual. Pero sí que hay una sensación de alucinación general: ya tenemos una edad, todos hemos tenido bandas antes, hemos pasado varias veces por muchas situaciones y apreciamos mucho lo que está pasando porque, sobre todo, hemos estado del otro lado.

¿Y cómo se convierte el escepticismo este del que me hablas en ambición?

Nina: La expectativa que tenemos es conseguir poder seguir girando. Pero como en la gira pasada: no digo de llenar Wembley. Es verdad que nos falta un poquito de ambición en ese sentido, pero no creo que vayamos a cambiar el chip. De hecho, intentamos que los factores externos no se metan mucho en nuestra filosofía, porque si empezamos a tomar decisiones por lo que vemos que viene de fuera igual se tambalea lo que tenemos. Lo que nosotros podemos controlar queremos que esté bien fijado al suelo, y no sobre unos cimientos que bailan.

Sobre lo que dices, es cierto que nosotros vemos la expectativa, pero no queremos subir 16 peldaños de golpe: queremos que sea progresivo, para, de esa manera, seguir estando en contacto con lo que creemos que es importante. Supongo que el chip no nos cambiará, porque hasta ahora no nos ha fallado.

Paco: Queremos seguir creciendo, pero en lo artístico. Hasta donde podamos llegar, intentaremos que las canciones estén al máximo del que podemos dar, dar el corazón en todo lo que hacemos, dar el 100% de lo que somos en ese momento. Creo que es lo máximo que podemos hacer. Y lo que tiene que ver con la industria, cosas que se nos escapan o que no tienen que ver con eso, hay que intentar tomar las decisiones con sentido común.

“No queremos subir 16 peldaños de golpe: queremos que sea progresivo, para, de esa manera, seguir estando en contacto con lo que creemos que es importante”

Dentro de esos factores externos está la eterna pregunta de por qué no habéis saltado a cantar en español. No os quiero preguntar por eso; pero sí que es evidente que hay gestos que demuestran que vuestras canciones en español han tenido más alcance y repercusión que el resto: Volver es la canción más escuchada, Sargento de hierro está teniendo mucho alcance incluso desde antes de que salga el disco, mucha gente te conoció por Charo (la canción que cantaste con Quique González). ¿Ha habido un debate interno, un autoanálisis respecto de esto?

Nina: Somos perfectamente conscientes, y es cierto todo lo que dices: Volver tiene más del doble de reproducciones de Home, que es la que le sigue. Y es el bonus track del disco… Y entendemos perfectamente que pase eso: estamos en España y la gente puede conectar al segundo con la letra de Volver. No hubo debate porque a mí me han salido dos canciones en castellano y veinte en inglés. Yo lo siento muchísimo (risas), pero no me han salido más: no puedo empujarme y forzarme a hacer algo que no me sale.

No hubo debate porque yo no le he pedido a Paco que meta un solo de flamenco o que toque el hammond o a Ekain que se cante el Imagine tocando el piano. Son cosas que a ellos de naturaleza no les sale. Y del mismo modo, ellos nunca me pidieron que haga canciones en castellano porque funcionan mejor. Nosotros tratamos con el mismo cariño que las demás a las canciones en castellano; pero no ha habido debate porque lo veríamos bastante absurdo.

Los referentes que vienen a la cabeza son, sobre todo, de música americana. Pero trabajar con José Nortes, que ha producido a algunos de los mejores artistas de rock de autor español. De algún modo, “españolizó” la música americana. ¿Buscabais también aceraros a ese registro o hubierais preferido ir a grabar a Tucson?

Paco: En un momento dado, no te digo que no a ir a Tucson, pero no hay pelas (risas). Pero sí es verdad lo que dices. Yo había trabajado en 2008 con José Nortes en otro disco de rollo muy americano, y él la entendía muy bien y estuve muy cómodo trabajando con él. Cuando hubo el debate de con quién grabábamos North lo llamé y sin saber nos invitó a escuchar las canciones, y nos entendió muy bien: se trabaja muy fácil, y cuando escucho el disco me parece que suena de la leche.

Nina: Para nosotros es muy importante dar con personas que entiendan bien a dónde queremos llegar con cada canción; y con Jose no hace falta ni hablar algunas veces, sabe perfectamente la dirección que queremos tomar. Y eso es de las mejores cosas que te pueden pasar. Y con Air nos apetecía que mantenga esa conexión con el primero, y sabiendo que ya contábamos con que él era uno más del equipo a la hora de grabar, contábamos con esa ventaja y esa sensibilidad con lo que hacemos era visita obligada.

Habéis salido un par de veces de España el año pasado: a Inglaterra y a Brasil. ¿Fueron cosas puntuales, casi anécdotas; o entra dentro del plan poder seguir creciendo fuera?

Nina: Nos haría mucha ilusión hacer una gira afuera. Con los recursos que tenemos ahora nos parece un plan más a medio-largo plazo, pero siempre ha estado dentro de nuestros objetivos: tenemos ganas de ver cómo respirarían nuestras canciones fuera, y mucha curiosidad de ver si al público le parece una mierda o le gusta lo que hacemos.

Paco: Lo haremos, pero se tienen que dar las circunstancias económicas, básicamente. Ya hemos estado mirando un poquito para poder conseguirlo de aquí a unos meses, pero todavía tenemos que aprender cómo funcionan las cosas fuera.

Nina: Siempre hemos querido, pero como incluso a veces quieres ver el concierto de un artista que no viene de gira aquí y te vas a verlo a Holanda. Pero nos apetece pillar la furgo y dar unos cuantos conciertos en unos cuantos países debe ser el súmmum de la felicidad para cualquier músico. Siempre hemos tenido ese objetivo y siempre nos ha gustado mucho soñar con la idea. Gracias a todo lo bonito que está pasando, el plan suena cada vez menos lejano.

“Cuando lo hemos visto todo terminado lo hemos visto como dos capítulos de un mismo libro. Los dos discos están muy unidos y hermanados”

¿Qué es lo que creéis que va a pasar con Air y cómo os gustaría que crezca?

Paco: A mí me gustaría tener la misma sensación que hemos tenido en la primera gira: ir a un sitio y sentir que hay gente. Para un músico es un milagro que eso suceda. Yo con que siga pasando eso estaré muy feliz. Y si no es así, llevamos peleando con la música, las bandas y los ensayos desde hace años. No nos sorprendería nada, tenemos el culo pelado (risas).

Nina: Eso es: que podamos seguir currando. Con que la gente coja con la mitad de cariño y respeto a Air con la que ha cogido a North ya estaremos contentos. Está siendo flipante todo lo que estamos viviendo. Sería otro sueño cumplido, que no sabemos bien por qué ocurre, pero estamos encantados de que sea así… y molaría que siguiese siéndolo.

Cartel con las primeras fechas de la gira

Morgan