16 abril, 2018. Por

Monstress: El Despertar

Feminidad, steampunk, orientalismo y gatos en el arranque de uno de los cómics más alabados de 2017
Monstress: El Despertar

La guionista Marjorie Liu y la ilustradora Sana Takeda comenzaron a colaborar mientras trabajaban para X-23, una de las series de la franquicia mutante de Marvel. Pero el trabajo por el que no paran dar de qué hablar lo desarrollaron a partir de 2015. Se trata de Monstress, una serie de Image Comics que en España está traduciendo y publicando Norma Editorial (se pueden ojear las primeras páginas del tebeo a través de su web) y que se está convirtiendo, para muchos, en uno de los cómics de ficción fantástica más atractivos del último año. Sin ir más lejos el primer volumen, El Despertar, que es el que hoy nos ocupa, que recopila los seis primeros tebeos de la saga (en la actualidad en Estados Unidos se acaba de publicar el número 13), ganó el Premio Hugo a la Mejor Historia Gráfica en 2017.

Monstress sienta las bases de un mundo gigantesco que Marjorie Liu construye con una meticulosidad pasmosa

En un universo pseudo asiático, steampunk y matriarcal, la adolescente Maika Mediolobo lucha por comprender el origen del ente sobrenatural que lleva dentro. La realidad en la que vive Maika es convulsa: la tregua entre los humanos, liderados por una siniestra casta de brujas, las cumaea; y los arcánicos, híbridos entre humanos y animales entre los que se encuentra la propia Maika, es muy débil. En un intento de comprender la conexión que posee con la monstruosa entidad que amenaza con poseerla, Maika trata de infiltrarse entre las cumaea, con las que su madre se relacionaba cuando ella era una niña. Pero las cosas se complican y con la ¿ayuda? del monstruoso ser que va despertando de su letargo, Maika intenta volver a casa, aunque por el camino deberá hacer algún que otro amigo.

En sus seis primeros números, Monstress sienta las bases de un mundo gigantesco que Marjorie Liu construye con una meticulosidad pasmosa. La cantidad de información que hay prácticamente en cada página acerca de los distintos habitantes del Mundo Conocido (como se llama en el mapa incluído al final del tomo), sus creencias y sus poderes es casi abrumadora. Por si ello fuera poco, el desfile de personajes es numeroso, casi hasta los últimos compases del volumen. Por ello, la lectura es bastante menos ligera de lo que uno podría prever, si es que quiere uno seguir realmente la trama y el devenir de nombres de Monstress. Afortunadamente, las lecciones que imparten al final de cada capítulo los sabios gatos de varias colas que cohabitan con los arcánicos, son de gran ayuda para ir comprendiendo el inmenso mundo que crea Liu.

Sana Takeda mezcla la estética china con el Art Decó, el steampunk y detalles extraídos del Antiguo Egipto

Dicho esto, basta ojear unas pocas páginas de Monstress para comprender el éxito casi instantáneo del cómic: el trabajo artístico de Sana Takeda, que es de una categoría excelsa. Sin miedo a recargar sus páginas y sus viñetas (y las recarga muchísimo), Takeda mezcla la estética china con el Art Decó, el steampunk y detalles extraídos del Antiguo Egipto. Por si esta combinación no fuera lo suficientemente explosiva, Monstress está lleno de mujeres con marcadas personalidades, diversas étnica y estéticamente; gatos que hablan, ángeles, dioses gigantescos que se ocultan entre las nubes y pequeñas y adorables criaturillas peludas que se abrazan constantemente su mimosa cola de zorro. Es decir: Monstress no solo es espectacularmente bello, sino que también es muy cuqui.

A pesar de la violencia, la sucesión de criaturas adorables parece inagotable

Y, aún así, la violencia que contienen sus páginas es constante y explícita. Ello y la agilidad de la acción recuerdan frecuentemente al manga, y colocan a Monstress como un inteligente intento de conectar el ritmo narrativo del cómic americano con, al menos, parte de la estética de la historieta gráfica japonesa. Con una combinación de tantos elementos atractivos para el lector aficionado a la fantasía, es comprensible el éxito de Monstress. Especialmente entre aquellos que disfrutamos de las historias pobladas por personajes femeninos sólidos y fascinantes.

Monstress es un inteligente intento de conectar el ritmo narrativo del cómic americano con, al menos, parte de la estética de la historieta gráfica japonesa

Aún así, si algo se le puede achacar a El Desertar es que uno se queda con ganas de una exploración más profunda de los personajes. Especialmente en el lado de las cumaea donde, a todas luces, hay mucho más material del que se aprecia en estos seis primeros números. El Despertar es un volumen fascinante, no solamente en el aspecto visual, pero emplea tantas páginas en sentar las bases del mundo en el que se va a desarrollar su relato que el avance de éste se ve ligeramente afectado. La historia se desarrolla un poco a trompicones y hace que el lector se queda con la sensación de haber tenido un contacto demasiado breve con muchos personajes. Pero nada que no sea del todo comprensible en los primeros compases de un relato como el que nos ocupa.

Tanto la cantidad como la diversidad de los personajes que aparecen en este primer volumen es sorprendente e inmensa

Por otro lado, deja con unas inmensas ganas de hincarle el diente a La Sangre, el que será el segundo volumen de la colección y que, cabe esperar, Norma publicará en algún momento de este año. Lo que está claro es que cualquier aficionado al género fantástico se va a dejar llevar sin dificultad por la profusión de tonos ocres y detalladísimas ilustraciones llenas de kimonos, símbolos, cielos, dioses, criaturas peludas y rostros femeninos que están contenidos en Monstress. Un cómic que es un deleite para la vista y que promete construir un mundo que puede darnos muchas emociones.

Monstress: El Despertar