18 enero, 2018. Por

Modelo de Respuesta Polar

Demasiado cantautor para el indie, demasiado indie para la canción de autor
Modelo de Respuesta Polar

Hay algo que te agarra del cogote y te tira hacia detrás, te acerca tu oído a su boca, muy de cerca, y te tiene un buen rato contándote cosas. Hay algo de confesionario compartido cuando Borja Mompó abre la boca para cantarte las canciones que compone para Modelo de Respuesta Polar, la banda que lleva capitaneando desde hace más de un lustro.

Hay algo de búsqueda de redención, de movimiento constante, de futuro incierto, de arrepentimiento consensuado, de cariño compartido en sus canciones. Y en Más movimientos, el cuarto álbum del combo valenciano, vuelve a notarse esa impronta; incluso habiendo pasado poco más de un año desde la publicación de Dos amigos.

Nos sentamos con Borja Mompó a hablar de este nuevo movimiento, pero también de redención y cariño, de indie y canción de autor, de búsqueda de un lugar en el mundo, de por qué compone las canciones, de hacia dónde hay que ir y hacia dónde está yendo Modelo de Respuesta Polar, de falta de prejuicios y planes sobre la marcha, de si vale la pena la leyenda del futuro, de presente continuo.

“El estado de estabilidad en el que me encuentro ahora me da la seguridad para permitirme revisar cosas del pasado, fantasmas, miedos o cosas que quedaron ahí en el aire”

 

Me pilló por sorpresa que hayáis matado tan pronto Dos amigos. ¿Te quemaban las canciones nuevas en las manos, no habías quedado convencido con ese repertorio…?

De hecho, una de las cosas que más pena me daba de esa inmediatez entre un disco y otro era matar a Dos amigos tan pronto, en realidad. Era lo único que me hacía ser más reticente a la hora de sacar el disco. Pero es que se dio así: fue rápido y nos parecía que era el momento de manejarnos de esta manera. Siempre me había dado la sensación de que habíamos trabajado los discos con bastante margen, a veces mucho, incluso. Ahora vimos que no nos podíamos permitirnos tirarnos tres años entre uno y otro: es pensar demasiado, alargar los procesos porque sí.

Muchas veces sabes que si aprietas puedes; pero también pasa que hay que ponerse. La inspiración viene cuando viene, y yo en un momento del año me propuse sentarme a componer todos los días, y en tres meses ya tenía bastantes canciones. Me motivé a mí mismo entrando en esa dinámica, que era nueva para mí.

Siempre me pareció que los textos tienen mucho protagonismo, como de carta abierta. A este lo noté especialmente profundo: visitas mucho el pasado, hay casi una búsqueda de redención con ciertas heridas abiertas. ¿Hay algún hilo conductor, una búsqueda de reconstruir cosas tuyas tirando de nostalgia de lo vivido en el pasado?

Conforme van pasando los meses de cuando hice las canciones me voy dando cuenta de lo que me estaba pasando. Sí que cuando fui a imprimir las letras para llevarlas al estudio fue el primer golpe, un “hostias, me ha pasado algo y me estoy dando cuenta ahora”. Y me pregunté a mí mismo qué había pasado para que, cuando antes tenía cuatro frases por canción, ahora de repente tenía textos que eran casi relatos en prosa de muchos párrafos. Lo divino, por ejemplo, es larguísima. A nivel de escritura he explotado, y estoy más a gusto porque siento que estoy contando muchas más cosas, entrando más en detalles.

Y el estado de estabilidad en el que me encuentro ahora me da la seguridad para permitirme revisar cosas del pasado, fantasmas, miedos o cosas que quedaron ahí en el aire…

Pero sí que suena mucho a “deuda”. Parece que le hablas a alguien todo el tiempo, como si te estuvieras confesando, hablando de ciertas cosas. ¿Hay algunas taras emocionales que querías intentar reconstruir?

Siempre digo que me cuesta mucho pasar página de ciertas cosas. Y es cierto que, en este disco, sí que reviso alguna relación que igual sí que pilla más lejos. Hay algunas canciones que incluso pillan cierta atmósfera emocional o sentimental del Así pasen cinco años; que justo, mira la casualidad, han pasado cinco años de aquel disco.

Soy el primero que sigue reflexionando sobre ciertas etapas, y muchas veces me pregunto si “volver” es sano o no, y si sirve más para cerrar que para reabrir heridas. Pero igual sí que buscaba quedarme más tranquilo con ciertas cosas.

“Todo lo que antes me hacía mucha gracia como “sacrificio del rock ahora me da un poco de miedo: no me apetece asomarme al abismo”

 

Hay una frase que tengo aquí apuntada: “a pesar del tiempo que ha pasado no he aprendido nada en mi vida”. Eres bastante autocrítico, te das duro a ti mismo. No sé si ahora, a través de dispararte así a ti mismo y de hablar de ciertas cosas, has conseguido aprender más de ti mismo.

Sí, totalmente. Todo lo que he aprendido a lo largo de mi vida ha sido gracias a la música, a las canciones. Lo utilizo como terapia desde siempre; y es un lujo que hacer canciones me permita este tipo de cosas. Me resulta sano.

¿Te resulta sano en serio? En una entrevista te leí decir que cuando cantas o hablas de lo mismo todas las noches, cuesta más olvidar ciertas cosas.

Prefiero desfogarme aquí que metiéndome caballo (risas). Me parece sano como actividad. Lo de volver sobre lo mismo sí que es una tara mía, que tiene su componente nocivo; pero no lo puedo negar: me gusta. Yo me acuerdo mucho más de las personas que lo que las personas se acuerdan de mí a lo largo del día. Y creo que eso es una especie de defecto personal, y a través de la música acabo plasmando mucho esos recuerdos permanentes.

Al margen de esa parte que gira en torno a los recuerdos, a los sentimientos o a las deudas con algo o alguien; también hay otro tema que orbita: el del futuro incierto. ¿A vosotros como banda os gusta vivir en ese estado de rehabilitación permanente?

Eso para mí tiene dos vertientes claras: una, a nivel personal, que no sé dentro de cinco meses dónde voy a estar literalmente, si con pareja o sin pareja, si en Valencia o en Madrid, si trabajando o no; y luego otra, a nivel de grupo, ese ‘pasito a pasito’ nadie sabe exactamente hacia dónde: que todo el mundo te diga que llevas una trayectoria buena… Pero, ¿hacia dónde? ¿Cuál es el objetivo de la banda? ¿Dónde vamos a llegar, dónde queremos llegar? Sí, estamos disfrutando de un camino, pero un poco como huida no sé si hacia adelante o hacia ningún lugar.

Estas reflexiones, ¿han hecho que la continuidad de la banda penda de un hilo en algún momento?

Totalmente.

Pero, ¿os gusta vivir en esa tensión?

Por un lado, me gustaría estar retirado en una casita y saber que voy a salir de gira y todo va a funcionar; poder vivir tranquilo.

¿No te gusta ese componente romántico de tener que reaprender todo el rato la profesión, la manera de componer…?

He pasado mucho por el límite y cuando vas creciendo ya no te hace tanta gracia esa tensión: creces a todos los niveles, y a veces buscas cierta tranquilidad, confort. Todo lo que antes me resultaba romántico ahora me da mucho miedo. Todo lo que antes me hacía mucha gracia como “sacrificio del rock” (vivir con muy poca pasta, comer pasta con atún todos los días…) ahora me da un poco de miedo, porque no me apetece asomarme al abismo.

“Soy el primero que sigue reflexionando sobre ciertas etapas, y me pregunto si “volver” es sano o no, y si sirve más para cerrar que para reabrir heridas”

 

¿Tienes clara que la música es tu vocación?

Sí, claramente. Pero lo que antes me gustaba como ese coqueteo de ‘molar’ ahora me parece peligroso por infinidad de cosas. Es una situación a la que nos asomamos la gente que nos da por crear, yo creo. Seguro que hay mucha gente de diferentes ámbitos en mi situación: gente que está haciendo mal otras cosas para intentar hacer bien lo que quieren. Esa continua inseguridad sigue formando parte de mi vida, y por eso yo creo que sigue reflejándose en las letras de las canciones.

El título del disco (Más movimientos) invita a pensar en esa sensación de incertidumbre permanente. De hecho, la banda en sí ha vivido muchos movimientos internos. ¿A cuántos movimientos puede sobrevivir una banda en tan poco tiempo: miembros, sellos, productores…?

Lo has calado 100%, habla de todos esos movimientos que ha habido en la banda. La portada, incluso, estamos como borrosos los miembros del grupo…

Bueno, tú sí que sales visible.

Sí, yo salgo mirando adelante; y, aun así, está todo movido, porque no sabemos QUÉ. Y precisamente, durante todo el proceso del final de la gira y producción del disco, cambiamos de batería, los productores (Rams y Martí) acabaron formando parte de la banda para poder grabar… Y está todo en constante movimiento.

Ahora, también te digo una cosa: en nuestro caso, eso forma parte del ADN de la banda. La Habitación Roja, por ejemplo, son los mismos desde hace muchísimos años; pero nosotros vamos cambiando, y nunca incorporando músicos mercenarios, sino que entran como miembros. No conozco dos bandas que sean la misma.

“A mí me encantaría la senda de artistas como Quique González: me siento demasiado cantautor para el indie y demasiado indie para la canción de autor”

 

Me sorprendió también que en el disco no hay estribillos propiamente dichos. Son canciones melódicas, pero no están esas dos frases que se repiten todo el rato. ¿Cómo se sobrevive en el circuito del pop o del indie o de los festivales sin hacer canciones con estribillo?

Soy consciente que es así, y de hecho es probable que en algún momento diré: “tío, si eres consciente, ¿por qué coño no hiciste estribillos?”. Y acabo de hacer un disco y me lo vuelvo a preguntar…

¿Pero lo vives como algo malo? A mí me parece kamikaze, pero que tiene mucha personalidad.

No, no lo vivo como algo malo. Si eso está así hecho es porque de forma natural se hace así. Incluso en este disco tengo la sensación de que hay momentos en los que hay frases que se acercan mucho a ser un estribillo…

Sí, hay varios momentos en los que parece que está, pero… no está…

(Risas) Está la intención, pero el hijo de puta se mantiene invisible. Pero si lo hiciera no sé si pasaría algo.

“Todo el mundo dice que llevamos una trayectoria buena… Pero, ¿hacia dónde? ¿Cuál es el objetivo de la banda? ¿Dónde vamos a llegar, dónde queremos llegar?”

 

¿A qué te refieres con “pasaría algo”?

Supongo que en cuanto a repercusión, o a si las canciones tendrían más alcance si fueran más coreables.

¿Tú estás convencido de que el circuito de Modelo de Respuesta Polar es el indie?

(Piensa un rato) ¿Qué te puedo decir? Yo tengo la continua lucha con mi mánager de que el camino tiene que ser otro…

¿Tú qué camino ves?

A mí me encantaría una senda como la de Quique González, por ponerte un ejemplo con el que creo que tengo que ver: tocando todo el rato en todo tipo de sitios con banda, sin banda… Pero luego la realidad es otra, y el interés llega por otros lados. Y si hay ese interés tampoco lo vas a rechazar: si llega un festi de indie con una buena propuesta estamos encantados de hacerla.

¿Os sentisteis cómodos al hacer la gira con Izal por grandes pabellones?

En todo momento tuvimos claro que el objetivo central no era conquistar a su caudal de público. Sobre todo, porque hay una clara diferencia de actitud entre nuestro público habitual y el de Izal. Pero sabíamos que nos iba a dar muchas otras cosas: iba a ser un aprendizaje espectacular poder girar con una banda de su nivel y de su alcance, tocando en sitios como el Palacio de los Deportes.

Nos sirvió para apretar el culo y exprimirnos al máximo. A nivel de público sabíamos que de repente nos plantábamos frente a miles de personas que era bastante probable que no nos habían escuchado nunca, y que igual a alguno le gustábamos… pero no era una conquista. Es probable que el 95% de ese público que nos escuchó en los conciertos de Izal está ahora en otro sitio, y seguro que llegarán dentro de unos años, antes habiendo escuchado algunos otros grupos entremedias, y se reencontrarán con esos tíos que vieron un día teloneando a Izal, y les gustaremos y saldrán a buscarnos. Ahí todo encajará mucho más.

Me das a entender que para que a un espectador le pueda gustar Modelo necesita cierto bagaje, o escucharlo con mayor atención o en un entorno diferente al de un festival o un aforo multitudinario.

Yo creo que sí. Aun siendo este disco súper accesible y directo, por lo menos la primera parte, necesita atención. Me pasó a mí hace unos días escuchando el disco de Julio De la Rosa mientras hacía la cena: me costaba meterme en situación, no estaba atento. Pero luego me lo volví a poner con los sentidos mucho más atentos, tumbado en el sofá y flipe, y me parece un discazo espectacular. Y creo que con nuestros discos suele pasar igual, y que tienen que darse muchas casualidades para que estés escuchando un disco mirando al infinito, que es como creo que se disfrutaría más un disco como el nuestro.

Luego, volviendo al tema de en qué lugar me veo, sin duda yo he crecido escuchando a Enrique Urquijo, Quique González, Carlos Goñi… hay un camino, que es el del músico en solitario con sus salas, su público y sus fechas y sus discos…

“Nunca pretendimos conquistar al público de Izal cuando los teloneamos: es un público que ahora mismo está en otro lado, pero que es probable que, en unos años, habiendo escuchado otras cosas entremedias, saldrán a buscarnos”

 

¿Crees que eres demasiado indie para los cantautores y demasiado cantautor para los indies?

Sí, desde luego, completamente. Pero no sé en qué momento todo hará que encuentre mi propio sitio. Yo le hago un montón de fuerza a mi mánager. Le pongo ejemplos como el de Leiva, incluso. Pero claro, él me dice que nos llaman del SanSan, y también está guay estar en ese tipo de sitios, no me parece mal. Y no voy a ser hipócrita: pagan bien y mucho mejor que yendo al teatro de turno de Castellón. Ahora mismo estamos en ese debate, que a veces es contradictorio, pero es la realidad.

Me mencionaste recién algunos referentes del pop-rock de autor español; pero es verdad que en el disco también suenan matices de referentes actuales del rock de autor alternativo internacional: The War On Drugs, Destroyer, Ryan Adams, Real Estate… ¿Os pusisteis discos en concreto para buscar texturas a nivel de sonido, para empaparte de lo que se está haciendo?

Venimos escuchando música de esta todo el puto rato. Y con este disco sí que ha pasado que en el estudio he tenido menos pudor a la hora de soltar lastre, y de decir nosotros mismos: “va a venir Adam Granduciel de The War On Drugs a denunciarnos” (risas). Me he permitido el lujo de reírme en el estudio, de hacer mi propia crítica de disco llamándome copión a mí mismo, de darme cuenta de que el chorus que yo metía ya lo había metido antes Ryan Adams.

Tenemos la suficiente seguridad como para ser conscientes de que tenemos personalidad propia para, aun copiando algunos matices de sonido o de formas que se identifican con otros artistas, seguimos sonando a Modelo de Respuesta Polar. Creo que puedo componer una sardana ahora mismo y va a seguir sonando a MDRP. Y esa seguridad me ha dado alas y me ha divertido muchísimo.

¿Es el disco más libre, con el que menos prejuicios y menos miedos al qué dirán?

Sí, absolutamente. He sido muy poco pudoroso y me he divertido más que nunca: hay percusiones, hay un spoken work que no sé ni siquiera si lo voy a hacer en directo… Ha quedado así, y al final ser músico va un poco de eso, y no de intentar encajar en ciertos moldes. Parte de la sorpresa que se puede llevar la gente es por identificar otras cosas; incluso las letras están en otro sitio por no tener prejuicios.

“Prefiero desfogarme aquí que metiéndome caballo. Me parece sano como actividad”

 

¿Qué buscabais en Martí Perarnau y Ramiro [Rams] Nieto como productores? Ya habíais trabajado con Ricky Falkner, con Suso Sáiz

Con Martí y Rams habíamos trabajado en Crece; y tal y como estábamos buscábamos la sensación de pasarlo guay, de crear un núcleo duro de trabajo. Y como no teníamos batería y habíamos llamado a Ramiro para grabar las baterías y estaba tocando con nosotros, aprovechamos y le dijimos que nos produjese el disco con Martí. Queríamos que sea un disco que se trabaje casi en comunidad, con ideas de todos, sin protagonismos por encima…

Pero estáis aún en esa búsqueda del aliado definitivo, da la sensación. ¿Crees que todavía os falta encontrar esa mano derecha donde no haga falta decir nada?

No sé si estamos en esa búsqueda constante, en realidad, como sí lo estamos en el resto de cosas que forman parte de la banda. En el tema del productor, en cada momento necesitas una cosa en concreto, y es algo de lo que me estoy dando cuenta conforme hago promo de este disco. Y es a base de reflexionar.

Con Suso estaba en esa línea de la pobreza que hablábamos antes y necesitaba más un padre que un productor: estuve casi viviendo en su casa en Colmenarejo, hablando de la vida, paseando… Y necesitaba eso. Con Ricky estábamos a top como banda, en uno de nuestros mejores momentos anímicos, y necesitábamos alguien que potenciase todo ese torrente, para equilibrar, dosificar, poner orden a las cosas. Y ahora con Martí & Rams necesitábamos la familia, ese ‘de tú a tú’… Ningún productor está encerrado contigo todo el rato, y ellos estaban en esa frontera entre músicos y productores. No sé lo que pasará en el siguiente; quizá nos apetece jugar tanto que nos vamos con Paco Loco.

¿Sigues pensando que MDRP es el soporte de tus canciones o estás pensando en abrir una etapa en solitario?

Ahora mismo creo que sí. No es algo que me coma mucho la cabeza. Es complicado recibir la atención de la gente, y con MDRP estoy muy contento, la gente está. Hay un cierto público, un nombre, una marca más o menos reconocible… y no tengo esa necesidad vital de arrancar una carrera desde cero. Una vez escuché a Sr. Chinarro que, cuando tienes una carrera en solitario, necesitas dos discos para volver a estar donde estabas. Y puede ser. Es algo que cuesta mucho.

“Tenemos personalidad propia para, aun copiando algunos matices de sonido o de formas que se identifican con otros artistas, seguimos sonando a Modelo de Respuesta Polar. Creo que puedo componer una sardana ahora mismo y va a seguir sonando a nosotros”

¿Cómo te gustaría que crezca el disco?

Lo de tener un grupo, por muchas cosas, es muy raro; pero una de ellas es porque las cosas cambian mucho. A veces la realidad cambia de un día a otro radicalmente. A nosotros eso todavía no nos pasó, pero de aquí a dos semanas cambian las cosas, todo el rato. La prueba es el disco anterior: de repente nos vimos tocando con Izal, haciendo festivales, viajando a Brasil y grabando un nuevo disco en tan solo un año.

Las expectativas que uno tiene siempre cambian. Puedo tener una previsión estándar, pero seguro que se rompe, por el motivo que sea. Yo tengo la cuerda muy corta, y trato de asegurarme que en el presente y en el pasado cercano se esté haciendo todo bien. De momento, estoy muy tranquilo y contento por cómo ha quedado el disco, es la única forma de amarrarme a algo. Estaría preocupado si hubiera hecho un disco tan malo que igual me llamaban de coach para La Voz (risas). Pero estoy tranquilo en ese aspecto: no creo que me vayan a llamar.

Cartel de la gira otoño-invierno

Modelo de Respuesta Polar