4 julio, 2018. Por

Mírame España

La pluralidad humana y amable de la España actual, en una exposición
Mírame España

Decir que la vida en España ha mejorado en los últimos cincuenta años puede parecer bastante obvio si tenemos en cuenta en qué situación política se encontraba nuestro país en 1968. Hace cincuenta años, el mundo era completamente diferente. Mientras en Francia se libraba una revolución estudiantil, la Unión Soviética y Estados Unidos se enfrentaban en la guerra fría, y los ordenadores y smartphones eran todavía ciencia ficción.

Mírame España, la exposición de fotografía que se podrá ver en el Centro Comercial ABC Serrano hasta el próximo 14 de julio nos ofrece, a lo largo de sus 41 fotografías, una mirada al interior, a  nosotros mismos, a la sociedad española que ha ido evolucionando en silencio y con los españoles como principales actores protagonistas. A través de este testimonio gráfico veremos cómo nuestro país adquirió unos nuevos hábitos de consumo, se sumó a la lucha por los derechos de la mujer, fue el destino de una gran ola de inmigración, y sus tradicionales empresas y gremios se modernizaron. Una muestra en la que los fotógrafos David Tortora, Jaime Travezán y Morgana Vargas Llosa recrean mediante su trabajo la evolución que ha experimentado la sociedad española en el último medio siglo a través de retazos de nuestro presente más próximo.

“La muestra es una canto al progreso, a la oportunidad y un amago de rechazo hacia ese oscuro pesimismo nuestro, aportando un rayo de esperanza a nuestra ibérica existencia. Pero creo que no hace falta ser pesimistas para ser realistas. O críticos. Porque, de otro modo, nos encontramos ante una entelequia, ante la idealización de un país que está muy lejos de ser lo que nos pretenden mostrar”

Los tres fotógrafos recorrieron España durante tres meses para capturar a golpe de cámara esos cambios producidos por la modernidad. Entre nuestros protagonistas encontramos a un inspector de policía granadino y doctor en matemáticas, una directora comercial, una bloguera, emprendedores de todo tipo, militares, una pareja de agricultores, inmigrantes… que dan son testigos de la transformación de una España renovada y modernizada en lo que es quizá una mirada excesivamente optimista de la realidad de nuestro país.

La muestra es un canto al progreso, a la oportunidad y un amago de rechazo hacia ese oscuro pesimismo nuestro, aportando un rayo de esperanza a nuestra ibérica existencia. Pero creo que no hace falta ser pesimistas para ser realistas. O críticos. Porque, de otro modo, nos encontramos ante una entelequia, ante la idealización de un país que está muy lejos de ser lo que nos pretenden mostrar, que sabemos que arrastra aun consigo la amarga resaca de una dictadura, tanto a nivel social como político. Y sobre todo, y esto es muy peligroso, corremos el riesgo de funcionar como marionetas corporativistas, elevando a los altares la cultura del esfuerzo y el espíritu emprendedor como si lo que nos definiera como españoles fuera nuestra capacidad de inserción en el mercado globalizado.

“La muestra ofrece una cara amable y necesaria para comprendernos como habitantes de este país, pero también podemos tomarla como una invitación a reflexionar sobre lo que nos queda por lograr”

La participación de todas esas personas reales y anónimas hace posible retratar los importantes cambios sociales que han tenido lugar en los últimos años en España, eso es cierto, como también lo es que todas las historias son de cambio, de superación o de transformación, y que España ha logrado sacudirse muchos rancios prejuicios de las espaldas, pero está claro que si queremos una auténtica crónica histórica de cómo ha evolucionado nuestro país desde los tiempos del Vivo cantando, falta gente por hablar.

Los autores han querido reflejar nuestra pluralidad y riqueza humana, pero es una pluralidad un tanto sesgada; por supuesto se toca el tema de la diversidad, pero siempre desde la perspectiva de la integración. Se echan en falta las voces de los que no se integran, los desahuciados, los sin papeles, las personas con discapacidad abandonadas a su suerte y cómo no, nosotras: la mujer ha conseguido cosas desde hace medio siglo-¡faltaría más!- pero eso no ha sido gracias a España, que todavía es un país sin justicia de género. La muestra ofrece una cara amable y necesaria para comprendernos como habitantes de este país, pero también podemos tomarla como una invitación a reflexionar sobre lo que nos queda por lograr.

Mírame España