9 abril, 2018. Por

MIEDO

¿Quién dijo miedo habiendo hospitales?
MIEDO

Aunque su espectáculo se llame así, Albert Pla demuestra con su estreno que tiene de todo menos eso, miedo. Su forma de crear y su personalidad hacen de él un arte en sí mismo, una conclusión a la que puede llegar cualquiera que haya ido siguiéndolo un poco desde que comenzó su carrera.

Partiendo de esto, sabíamos que Miedo iba a ser de todo menos convencional; pero, aún así, nos ha sorprendido. En 60 minutos de show, no se nos da una respuesta teórica sobre qué es el miedo (¿quién lo sabe?), pero el espectador ve ante sí unos cuantos ejemplos con los que se puede sentir identificado –y temeroso-.

Pla afina y consigue llegar a donde duele, pero en ocasiones la muestra es tan visual –y real- que el patio de butacas parece querer echar a correr con las manos en la cabeza. Tal vez por ver tan expuesta su propia miseria y ser incapaz de aguantar ese espejo. Al final el miedo es justamente eso, un viaje inconsciente hacia los demonios y fantasmas más oscuros de cada uno.

«Críticas políticas disfrazadas de fábulas infantiles, metáforas sociales encubiertas en los traumas personales del protagonista, la cruda realidad que nos rodea sin anestesia o chistes malos que rebajan tanta intensidad vital. Mucha tela»

El espectáculo acaba de ser presentado en Madrid, aunque contaba con el éxito previo en Argentina. Miedo se construye a partir del video mapping creado por el estudio de creación audiovisual Nueveojos, una maravilla poco vista en España y que engancha al instante. A partir de ahí, las canciones de Pla, cantadas con esa característica voz de niño encerrado en un esqueleto de hombre, junto con la música de Raül “Refree” y el arte de Mondongo, hacen el resto. Y qué resto: críticas políticas disfrazadas de fábulas infantiles, metáforas sociales encubiertas en los traumas personales del protagonista, la cruda realidad que nos rodea sin anestesia o chistes malos que rebajan tanta intensidad vital. Mucha tela.

Un mix de efectos, emociones y técnicas que lo convierten en un espectáculo que se sale de la norma y que inevitablemente provoca la reacción del espectador. Mala o buena, depende del miedo de cada uno.

MIEDO