17 julio, 2018. Por

MGMT

“Nos interesaba la idea de crear material nuevo que se quedara totalmente pasado de moda muy rápidamente”
MGMT

Cuando ya casi nadie los esperaba, volvieron MGMT. Publicaron su cuarto disco, Little Dark Age, a principios de año y con él han reeditado, por primera vez, un éxito similar al que vivieron con su debut, Oracular Spectacular (2007). Entre medias ha habido un par de discos que no acababan de cuajar, muchos conciertos y la necesidad de tomarse un descanso desde el que redirigir el rumbo de su carrera. Little Dark Age le ha devuelto la pegada a su synthpop con detalles experimentales a base de colaboraciones y de no cortarse a la hora de tratar temas de actualidad. Así, por fin, se han quitado la etiqueta de one hit wonders que les ha acompañado durante una década.

Tuvimos la oportunidad de hablar durante unos minutos con Andrew VanWyngarden y Benjamin Goldwasser, MGMT, a su paso por Madrid con motivo de su actuación en el MadCool. Y esto fue lo que nos contaron sobre su revitalizada carrera.

Tras seis meses en el mercado, Little Dark Age se ha convertido en el disco mejor considerado de vuestra carrera. ¿Cómo os hace sentir esto?

Andrew: Da miedo, es una experiencia nueva. Pero también tiene gracia porque, para mi, tiene sentido. Hemos llegado a un punto en el que hemos hecho un disco en el que nos sentimos cómodos en nuestra propia piel como banda y capaces de colaborar con otra gente para crear nueva música rápidamente, sin pensar las cosas demasiado. Bueno, todavía pensamos todo más de la cuenta, pero sin llevarlo al extremo.

“Hemos hecho un disco en el que nos sentimos cómodos en nuestra propia piel como banda y capaces de colaborar con otra gente para crear nueva música rápidamente”

Y estamos teniendo esta gira de conciertos realmente exitosa, así que todo parece realmente positivo. Como la industria musical es como es y nosotros formamos parte de un gran sello discográfico, la única manera de que nos lleguen realmente estas sensaciones es hablando con los fans en los conciertos. En el sello nadie sabe nada realmente… es como una frontera salvaje. Con el streaming y todo eso uno pensaría que en nuestro sello estarían bastante contentos… [Risas]

Habéis hablado recientemente sobre vuestros planes para cuando acabéis el contrato que os ata a vuestra actual discográfica. Os queda un disco con ellos. ¿Seguís pensando en lanzaros sin sello tras él?

Benjamin: Es difícil saber qué es lo correcto en la industria musical ahora mismo. Pero a nosotros, como banda, nos hace felices grabar discos que nos permitan unificar un constructo de trabajo que se pueda escuchar desde distintos ángulos. Y al estar en una discográfica que solamente se preocupa por los singles hay algo que no acaba de encajar. No tengo nada claro nuestro futuro, pero aún somos de esos tíos chapados a la antigua que escuchan álbumes.

Así que sois de los que todavía piensan que es en los álbumes y en la narrativa que estos pueden generar dónde debe residir la música.

Benjamin: Existen más posibilidades de que un disco perdure en el tiempo que un single, que es una especie de apuesta con la que puedes tener un gran acierto. Mucha gente se centra en hacer música siguiendo ese camino y está bien. Pero nosotros nos tomamos nuestra música más como una declaración que sale de nuestras almas, así que necesita ser más grande que una sola canción.

“Existen más posibilidades de que un disco perdure en el tiempo que un single, que es una especie de apuesta con la que puedes tener un gran acierto”

Os tomasteis algunos años de descanso antes de poneros con este disco. ¿Teníais la sensación de que teníais algo que demostrar?

Benjamin: Creo que principalmente no queríamos que esto fuera como un trabajo. Fue muy frustrante que nuestro segundo y tercer disco, con los que nos sentíamos muy satisfechos y que a nuestros fans les gustaban mucho, no llegaran a funcionar. Y, realmente, estar de gira nunca ha sido nuestra actividad favorita en el mundo. Así que si sacábamos discos que no vendían y luego nos pasábamos varios meses de gira aunque en realidad prefiriéramos estar en el estudio, necesitábamos dar con algo diferente.

Y creo que, de algún modo, lo hemos logrado. Nos hemos pasado un par de años asentándonos en casa. Hemos tenido vidas domésticas y un punto de arranque para cualquier dirección que quisiéramos tomar. Creo que también estamos más cómodos, tanto en el estudio como en el escenario. Así que, en general, somos bastante más felices haciendo lo que hacemos ahora.

“Al estar en una discográfica que solamente se preocupa por los singles hay algo que no acaba de encajar”

¿Así que estáis de acuerdo con la crítica que publicó Pitchfork en la que se decía que Little Dark Age podría representar un nuevo comienzo para MGMT?

Andrew: Lo fue, en realidad, en algunos aspectos. Pero, francamente, nos sentimos así cada vez que vamos al estudio a grabar un nuevo disco. Siempre intentamos hacer algo que no hayamos hecho antes, al menos en algún aspecto. En esta ocasión el gran reto era intentar abrir el proceso para recibir colaboraciones y aportaciones. Eso ha sido muy sano para nosotros.

Para decir que no os gusta mucho salir de gira, este año tenéis programados muchísimos conciertos. ¿Ha influido el retiro y toda esta vida casera en vuestra manera de enfrentaros a las giras?

Benjamin: Es curioso porque cuando acabamos el disco estuvimos hablando sobre este año y decíamos que no queríamos pegarnos una paliza en la carretera. Pero hemos acabado dando conciertos constantemente, y las fechas se van llenando. Pero ahora nos divertimos sobre el escenario, no nos arrastramos miserablemente sobre él. Parece que al tomárnoslo con un poco más de calma en nuestras vidas hemos sido capaces de hacer esto en nuestros conciertos.

“Estamos más cómodos, tanto en el estudio como en el escenario. En general, somos bastante más felices haciendo lo que hacemos ahora”

También tiene que ser halagador poder dar tantas fechas.

Benjamin: Sí. Todo ha sido bueno pero en concreto nuestra gira estadounidense del pasado mes de mayo nos llevó un poco fuera del circuito de ciudades y lugares habituales. Y ver que en los conciertos había gente muy joven (pre universitarios) conectando muy profundamente con nuestra música fue exactamente lo que queríamos, lo que nos hace sentir bien.

Hubo un periodo corto, justo antes de que os tomarais el descanso, en el que dejasteis de incluir Kids en vuestro repertorio. ¿Por qué lo hicisteis?

Andrew: No creo que tenga una razón poderosa. Creo que, de algún modo, nos sentíamos como que “no teníamos que hacer nada” y era frustrante, porque había gente que solamente juzgaba la calidad de nuestros conciertos en función de si tocábamos Kids o no la tocábamos. Creo que tener una carrera que se mueve en esa dirección no es algo que queramos. No queremos estar con cincuenta años haciendo siempre el mismo concierto en un casino de Las Vegas, tocando Kids para la gente. Pero creo que ahora disfrutamos tocándola porque hemos encontrado un modo de encajarla en nuestro repertorio con las nuevas canciones, de manera que tiene sentido y podemos improvisar un poco y divertirnos con ella.

“Había gente que solamente juzgaba la calidad de nuestros conciertos en función de si tocábamos ‘Kids’ o no la tocábamos”

¿Y las demás canciones de Oracular Spectacular? Ya tienen 11 años. ¿Cómo os enfrentáis a ellas?

Andrew: Para mi son parte de lo que somos. Son las raíces de MGMT. Muchas las escribimos en la universidad, cuando empezamos a hacer música juntos. Así que no creo que que vayamos a dejar de tocarlas. Cuando voy a conciertos de otras bandas la mayoría de las veces no quiero escuchar el nuevo material del grupo. Quiero escuchar las canciones que conozco. Eso es lo que hace que la experiencia del concierto sea divertida, y creo que está bien darle eso a la gente. Si van a vernos y sabemos cómo hacer que lo disfruten, tan solo lo hacemos.

Benjamin: Sí. Como nuestro primer disco ha hecho ya diez años hay gente que viene a nuestros conciertos que recuerda escucharlo durante su primer año en la universidad o cosas así. Para ellos es algo nostálgico y les hace muy felices ver esas canciones en directo, así que nos lo pasamos muy bien tocándolas. Es divertido ver sus reacciones.

“Nos interesaba la idea de crear material nuevo que se quedara totalmente pasado de moda muy rápidamente”

Habéis compuesto Little Dark Age en la distancia, casi por correspondencia. ¿En qué ha afectado esto a vuestro proceso creativo?

Andrew: Hemos tenido que hacerlo así porque ahora vivimos en diferentes costas [de los Estados Unidos]. Pero fue bastante natural. Después de compartir algunas sesiones de estudio se volvió muy sencillo escribir y que uno enviara una idea para desarrollar y luego mandarla de vuelta.

Tal vez podamos decir que una de las pocas cosas buenas que ha traído la presidencia de Trump es que está alimentando una nueva era dorada de la canción protesta en los Estados Unidos. Desde The National hasta Lana del Rey, todo el mundo parece tener algo que decir al respecto con sus canciones, y vuestro Little Dark Age no es una excepción. ¿Creéis que este disco se recordará en el futuro como parte de algún tipo de movimiento?

Andrew: En algunos aspectos intentamos jugar con esto. Al crear canciones que hablan sobre la tecnología actual o las redes sociales estamos jugando un poco con este género de “música de lo presente”. Es como esas canciones de los 80 que hablaban sobre la tecnología de la época y que se quedaron desfasadas muy rápido. Nos interesaba la idea de crear material nuevo que se quedara totalmente pasado de moda muy rápidamente. También hemos, al menos, tratando de dejar cierta esperanza en que ahora todos estamos obligados a enfrentarnos a esta realidad oscura, pero que quizá ello sea una buena cosa. Que no tenga que ser algo permanentemente negativo.

GIRA:
26.10: Bilbao, Festival BIME Live.

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