25 julio, 2018. Por

Metrópolis

La Vigo monumental y vanguardista de hace un siglo, en la mirada de esta exposición
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La efervescencia arquitectónica que se vivió en Vigo a principios del siglo XX convirtió a la ciudad en la mayor representante en España del modernismo. Era conocida entonces como la Ciudad de los Palacios. Algo inimaginable hoy en día, que es conocida más bien como urbe industrial. Que Vigo no se caracteriza por su respeto al patrimonio es algo evidente y público. Trabajos como La ciudad que se perdió, de Xaime Garrido, pusieron de manifiesto hace ya algunos años la escasa sensibilidad de los gobernantes locales a la hora de cuidar y mantener la arquitectura de valor.

Esta exposición coincide con los noventa años del estreno de la película Metropolis de Fritz Lang en el desaparecido Cine Odeón de la vecina calle de Urzáiz, y plantea una mirada hacia el pasado en busca de un momento clave de su historia, aquel en el que pasado, presente y futuro se dieron la mano y caminaron juntos de mano de ese movimiento de diseño tan popular, que supo combinar como ninguno lo clásico con lo nuevo: el art decó. Por otro lado, la muestra ofrece una visión del panorama contemporáneo artístico gallego. El proyecto plantea pues una serie de exposiciones individuales, como visión del presente, y una parte común a todas las muestras, como referencia del pasado.

«La historia nos demuestra que el progreso no está reñido con el poco respeto al patrimonio, y la devastadora especulación inmobiliaria de las últimas décadas del pasado siglo hizo de Vigo una ciudad perdida, una ciudad que ahora, y gracias a estas iniciativas y a una nueva conciencia patrimonial parece posible recuperar»

Así, la sala principal del Marco de Vigo se llena hasta el 14 de octubre de objetos de época, intentando recrear el ambiente del Vigo de los años veinte mediante planos e imágenes de arquitectura vanguardista, fotografías y documentos de época, junto a mobiliario, objetos, vestuario y piezas decorativas de estilo art déco mientras que las salas laterales se dedicarán a artistas contemporáneos, que cambiarán cada tres meses y con los que establecerá un puente entre pasado y presente.

La muestra que abre este ciclo es Piedra filosofal, del primer invitado de esta iniciativa Xosé Manuel Castro. La piedra es la principal materia prima con la que trabaja y la encuentra en su propio entorno. Funde la antropología de Galicia con una forma de creatividad única y expone más de ochenta esculturas de distintos formatos y materiales, en su gran mayoría procedentes de la colección del artista, además de una obra en madera producida específicamente para este proyecto, un trabajo muy orgánico que acompaña de fotografías que muestran todo su proceso creativo.

Los años veinte y el estilo art decó dictaron la unión entre el pasado, lo ultramoderno y la máquina. Vigo comprendió rápidamente aquel mensaje de modernidad a principios del siglo XX, que entendía la ciudad como punto de encuentro y quiso ser reflejo y referente de este movimiento revolucionario. Por eso este ciclo ofrece la ocasión de conocer aquella década. Fue en los años treinta cuando Vigo estuvo más cerca de convertirse en una auténtica metrópolis como la cinematográfica y también cuando el famoso arquitecto Antonio Palacios recibió el encargo municipal de redactar un plan urbanístico: el Plan de extensión y reforma interior de la ciudad de Vigo.

Pero la historia nos demuestra que el progreso no está reñido con el poco respeto al patrimonio, y la devastadora especulación inmobiliaria de las últimas décadas del pasado siglo hizo de Vigo una ciudad perdida, una ciudad que ahora, y gracias a estas iniciativas y a una nueva conciencia patrimonial parece posible recuperar.

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