14 diciembre, 2017. Por

Series 2017

Esto es lo mejor que hemos visto en ficción televisiva en todo el año
Series 2017

No podemos negar que 2017 ha sido un buen año para los aficionados a las series de televisión. La tele, incluso la más mainstream y ligera, se ha consagrado como el mejor escenario para presentar historias más arriesgadas, diversas y originales que las que salen de Hollywood.

Así que en este artículo queremos celebrar algunos de los mejores momentos televisivos que nos ha dado el 2017, tratando de dar cuenta de la diversidad que nos ofrece la ficción serializada estos días, en lugar de quedarnos con las cinco o seis series de postín que están apareciendo en todas las listas y entregas de premios. De listas encabezadas por The Handmaid’s Tale, Stranger Things y Big Little Lies está internet lleno. Y aquí luchamos por aportar nuevos puntos de vista para nuestros lectores.

10. Santa Clarita Diet: me habéis convertido en zombi, pero lo que me he reído…

El género de la comedia negra ha vivido una época dulce a la sombra del resurgir de los muertos vivientes. Y, aunque los zombis ya no están tan de moda, su resaca nos sigue dejando algunas cosas buenas. La delirante comedia protagonizada por Drew Barrymore y Timothy Olyphant, Santa Clarita Diet, es una concatenación de guadafaks sin sentido ninguno, pero las risas están aseguradas. ¿Cómo, si no, gestionar la repentina afición por la carne humana de una aburrida madre de familia? La vis cómica de sus protagonistas se pone a funcionar a toda máquina para un sinsentido lleno de gore, chistes verdes y situaciones vergonzantes. La tarde de domingo perfecta, y que nos quiten lo bailao. La primera temporada está entera en Netflix.

Las ganas de comer que le entran a uno viendo esta serie no son no medio sanas

9. La décima temporada de Doctor Who y el anuncio de Jodie Whittaker como la decimotercera encarnación de The Doctor

Doctor Who ha estado en la boca de casi todo el mundo este año desde el anuncio de que, tras más de 50 años de personaje, una mujer, Jodie  Whittaker, interpretaría al excéntrico extraterrestre The Doctor. Pero esto solamente fue la guinda del pastel: porque la décima temporada de Doctor Who (última con Peter Capaldi al control de la TARDIS) nos ha devuelto a muchos la fe en los Time Lords. Tras varios años de personajes aniñados, romances vacuos e interminables, y secundarios desaprovechados, Steven Moffat ha conseguido despedir a Capaldi con una temporada a la altura de las mejores de Doctor Who.

Solo le costó tres temporadas a Moffat descubrir el significado de la palabra «química»

Para ello se ha quitado las telarañas, ha aprovechado el inabarcable talento cómico de Matt Lucas para traer unas cuantas carcajadas al show y ha apostado por Pearl Mackie como companion. Una actriz que, para variar, ha sido muchísimo más que una cara bonita y que, encima, ha interpretado a Bill, la primera acompañante del Doctor abiertamente homosexual (a la que, por cierto, se le ha dado una de las historias de amor más bonitas  de la serie). La décima es, además, una temporada perfecta para que quienes no siguen la serie, se enganchen a ella. Capaldi se despedirá definitivamente de nosotros el 25 de diciembre dando paso a la decimotercera encarnación de The Doctor. 2017 ha sido un año redondo para los whovians.

8. The Good Fight: las abogadas tomaron el control

The Good Wife fue una de las series más aclamadas por el público de la última década, así que recuperar a algunos de sus personajes e historias para un spin-off era una idea que difícilmente podría salir mal. Incluso para algunos (como quien escribe estas líneas) la secuela es mucho más jugosa, dinámica y divertida que la original. Sus tres protagonistas son mujeres de etnias, orientación sexual y edades diversas. El tufillo a culebrón romántico se disipa y los dilemas jurídicos se convierten en un pretexto bajo el que hacer desfilar a todo un circo de secundarios desternillantes (muchos de ellos heredados de The Good Wife) encerrados en la demente América de Trump.

¿Una serie con mujeres increíbles que se ayudan entre ellas? Olvídalo, no puede ser buena

A buen seguro The Good Fight no cuenta con los giros más inesperados o las interpretaciones más impactantes. Pero ofrece un entretenimiento ameno,  sencillo y lleno de situaciones realmente cómicas. Es capaz de convencer a espectadores que no disfrutan ni de la comedia ni de los abogados, y cuenta con unos personajes femeninos que son para enmarcar. Ha sido una de las sorpresas más agradables de 2017 y sería un error menospreciarla. Se puede ver en Movistar+.

7. La Casa de Papel: no era la Fox, era Antena 3

La calidad de las ficciones hechas en España es un frecuente objeto de debate. Mientras que algunos piensan que hay mucha más de la que se predica, otros ven las series nacionales como productos inevitablemente menores. Sea como fuere, parece de justicia que la producción de quince capítulos de Atresmedia forme parte de esta lista. La Casa de Papel nos cuenta la historia de un atraco casi perfecto, en la que ocho desgraciados se atrincheran en la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre con decenas de rehenes y un plan: ganar tiempo con el que imprimir dos mil millones de euros.

Si no te fijas en el idioma, ni siquiera parece hecha en España

Pero no es el planteamiento, sino la implementación, la que convierte a producto de Álex Pina (creador de series tan exitosas como El Barco o Vis a Vis) en una de las sorpresas de la temporada. Ritmo trepidante, fotografía medida al milímetro, una excelente dirección de actores, vueltas y vueltas de tuerca sobre la trama, y un guión que construye unos personajes con los que es imposible no empatizar. Es un topicazo, pero no parece española. Sólo la absurda lista de excusas que se emplea para que los personajes femeninos aparezcan en sujetador y/o en bragas la delata. Se puede ver completa en Netflix.

6. Mindhunter: cuando da más miedo lo que te cuentan que lo que te enseñan

La nueva serie de David Fincher era uno de los caramelos más prometedores que nos iba a ofrecer Netflix este año. Los diez episodios de Mindhunter nos cuentan los primeros pasos del equipo de agentes del FBI y psicólogos que consideraron necesario estudiar en profundidad las mentes de los más sanguinarios y prolíficos asesinos de los años 70. El resultado fue decepcionante en algunos aspectos, como la sensación de que la construcción de varios de los personajes principales está incompleta, pero indiscutible en otros tantos.

Mindhunter explora, entre otras cosas, la palabra como medio transmisor del terror. Y halla cosas fascinantes

Con un mimo técnico espectacular, el relato que coloca casi todas sus fichas sobre el poder de la palabra, en la capacidad de los actores que encarnan a dichos dementes (“perlas” como Edmund Kepler o Jerry Brudos) para revolver, con su discurso, las tripas de cualquiera, en lugar de utilizar el recurso barato de la violencia explícita. Aunque es lamentable recuperar a Anna Torv para la televisión estadounidense para entregarle un papel tan pobremente desarrollado; los conflictos y la tensión que se plantean en los compases finales de la temporada, son más que destacables. Habrá segunda temporada, cosa que es buena porque el espacio que tiene Mindhunter para crecer es inmenso, y la primera se puede disfrutar completa en Netflix.

5. Crisis en Tierra X: y las series de DC adelantaron a su universo cinematográfico

¿Cómo puede un equipo de superhéroes de segunda y con un presupuesto bajísimo ser mejor que una de las superproducciones del año con los héroes disfrazados más conocidos del planeta? Y, lo que es más importante: ¿por qué meterla en una lista de “los mejores de 2017”? La respuesta es sencilla: los guionistas del Arrowverse (Arrow, The Flash, Supergirl y DC’s Legends of Tomorrow) no han tenido pelos en la lengua a la  hora de tomar una historieta clásica de DC, la de Tierra-X, una versión alternativa de nuestro planeta en la que los nazis gobiernan el mundo, y utilizarla para hablar, abierta y claramente, sobre la situación política de los Estados Unidos.

¿Quién iba a decir que se podía montar un equipo de superhéroes con mujeres y homosexuales sin que se cayera el cielo sobre nuestras cabezas?

Poner a los superhéroes favoritos de muchos adolescentes a patear traseros nazis, manifestando sin tapujos cuánto les disgustan esos tipos, es una imagen mucho más poderosa que la de varios muñecos creados mediante CGI atizándose. Si a ello le sumas un gags brillantes, unos personajes que rezuman carisma, algo de pasteleo, un afán por llenar el equipo de mujeres que, con o sin superpoderes, patean casi más culos que los tíos y, encima, cuelas hasta dos historias LGTB, perfectamente hiladas, inteligentes y divertidas, sorpresa: has triunfado. No hace falta tener el guión más cerrado del mundo o al mejor estudio de efectos especiales. Solamente hacen falta ganas y buenas ideas para hacer una “peli” de tres horas y media que divierta, integre y esté comprometida. Desgraciadamente para ver todos los capítulos hay que tener HBO España y Movistar+ (o un buen gestor de torrents).

4. El final de Black Sails: acabando con el capitán Flint

Duele el corazón al ver cómo tantas listas con lo mejor del año se olvidan de la cuarta y final temporada de Black Sails. Esa serie de STARZ que trataba de contarnos la historia tras el tesoro que se colaba en el título de una de las novelas de aventuras que alimentó la imaginación de varias generaciones de jóvenes: La Isla del Tesoro, de Robert Louis Stevenson. A pesar de un reparto que se fue volviendo étnicamente diverso y que trataba de dar papeles relevantes a varias mujeres, las múltiples imperfecciones de la primera temporada de Black Sails la lastraron desde el principio. Pero cuando en la segunda quedó claro que el tesoro era un MacGuffin, se desplegó un épico drama de personajes. Entonces Black Sails se destapó como una serie inesperada y fascinante.

En Black Sails el Capitán Flint es algo más que un loro que grita «¡Doblones de a ocho!»

Sus personajes, llenos de luces y de sombras, llegaron a la temporada final para morir y dejar las piezas del tablero dispuestas con meridiana precisión para dar pie al arranque de La Isla del Tesoro. Por el camino nos dejamos unas cuantas batallas navales que cortaron la respiración, varios personajes a los que les habíamos entregado nuestra alma, diálogos desgarradores e historias de amor complejas y atípicas. Los últimos capítulos de Black Sails nos dejaron el corazón en un puño, alguna lagrimita y la sensación de haber disfrutado de una de las mejores series de los últimos años. Se puede ver entera en Netflix.

3. The Return: miedo y asco en Twin Peaks

Es completamente legítimo que haya muchísima gente a la que lo de Twin Peaks le parezca una ida de olla sin pies ni cabeza. David Lynch ha creado una obra dificilísima de digerir, pero de un valor artístico que puede que, aún hoy, no seamos capaces de calcular en su completitud. No está claro si The Return ha sido una tercera temporada de 18 episodios para Twin Peaks, la serie con la que Lynch y Frost revolucionaron la televisión a principios de los 90; o si esto ha sido una película de 18 horas partida en pedacitos para emitirse en Showtime (la prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinema parece que no solo piensa esto último, sino que la ha considerado la mejor película de 2017).

Got a light?

Lo que es seguro es que los que aguantamos los 18 capítulos nos embarcamos en un viaje por la más profunda de las américas para reencontrarnos, 25 años después, con el carismático e inolvidable agente Cooper. Por el camino ha habido reencuentros, despedidas, historias de amor que se han cerrado con décadas de retraso, cameos por doquier, unas actuaciones musicales que ya las querría el Primavera Sound, silencios, planos estáticos, luces estroboscópicas, desconcierto y tensión. El lenguaje surrealista de Lynch no es para todo el mundo. Pero lo que hizo con el capítulo 8 de The Return ya ha pasado a la historia de la tele. Podéis ver todo Twin Peaks (lo nuevo, lo viejo y la película) en Movistar+.

2. FEUD: Bette, Joan y el Hollywood que no queremos ver

Había mucha expectación ante FEUD, la nueva “franquicia” de Ryan Murphy, que se dedicaría a relatar enfrentamientos célebres de toda índole. Porque es que todos los detalles que iban trascendiendo del proyecto eran demasiado buenos para ser verdad: que la primera temporada daría cuenta de la enemistad entre Bette Davis y Joan Crawford que se forjó durante el rodaje de ¿Qué Fue de Baby Jane? (Robert Aldrich, 1962). Que serían ni más ni menos que Susan Sarandon y Jessica Lange quienes darían vida a las míticas actrices, o que la producción contaría con secundarios de la talla de Catherine Zeta-Jones o Alfred Molina para encarnar a Olivia de Havilland o al propio Aldrich.

Les reto a ver este capítulo sin aguantar la respiración

Pero lo que no vimos venir por ninguna parte fue la bofetada en la cara que Murphy se disponía a darnos con la primera temporada de FEUD. Un auténtico escupitajo sobre el Hollywood misógino, hipócrita y manipulador que, está claro, no se refiere la industria de los 60. La vejez, el rencor y los errores se van acumulando para explotar en un episodio final que le deja a uno hecho un paño de lágrimas. Con Sarandon y Lange absolutamente desatadas y una escena, la que reproduce la entrega del Oscar a la mejor actriz a Anne Bancroft en 1963, de la que algunos todavía nos estamos recuperando. Poco importa que el guión no siempre sea todo lo fidedigno que debería: la calidad de la historia que relata es incuestionable y, el resultado, imprescindible. En España se puede ver a través de HBO España.

1. Alias Grace: la serie del año era canadiense

Porque aquí nos van las sutilezas, el poder de la palabra, y las historias que se componen con retales de verdades, mentiras y silencios, nuestra serie del año es la otra adaptación de una novela de Margaret Atwood. Haciendo las veces de guionista y productora, Sarah Polley cumplió su sueño de juventud de ponerle luz y color a Alias Grace. El resultado fueron seis episodios de una belleza sobrecogedora y una autoconclusiva redondez. Por si fuera poco, la devastadora serenidad con la que Sarah Gadon se pone en la piel una de las asesinas más polémicas de la Canadá del siglo XIX le desmonta a uno el alma hasta el último minuto de metraje. Está en Netflix y no se ha emitido nada más bonito en 2017.

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