8 junio, 2018. Por

McQueen

El maestro de las emociones tiene su documental
McQueen

De él decían que era un genio. Talentoso, irreverente y maleducado. Pero también bromista, leal, amable y cariñoso. Es difícil resumir a una persona en pocas palabras, y lo es más aún cuando se trata de alguien que ha hecho historia. Un “poeta” como Tom Ford lo definió en su día como un hooligan, como los medios apuntaban en sus comienzos. Un amigo, como diría su musa y amiga Isabella Blow. Ahora llega a las salas McQueen, dirigida por Ian Bonhôte y Peter Ettedgui y distribuida por Vertigo Films. Se trata de un film que busca ahondar en la persona detrás del genio de la moda y arrojar luz sobre las sombras del de Lewisham.

Tras visionar el documental, las primeras sensaciones que te inundan bailan entre el desasosiego y la melancolía. No puedes entender por qué se apagó una llama de vida con tanto talento y mucho más aún por contar. Y es que el poder de la depresión es tomado muy a la ligera en nuestra sociedad hoy día. O bien no se entiende o no se quiere entender. Da miedo. Pero la cruda realidad es que aún da más miedo ser víctima de ella y acabar tomando esa decisión de la que no podemos arrepentirnos.

“A lo largo de las cintas y durante la totalidad del documental, se ven numerosos ejemplos de cómo McQueen se negaba a ser tratado con una deferencia específica únicamente por ser un diseñador de éxito. Es imposible que, tras visionar el documental, no acabes pensando en qué habría sido de McQueen si no se hubiese visto rodeado de tanto éxito”

¿Quién fue Alexander –Lee- McQueen? Eso es algo destinado para aquellos que lo conocieron en vida, pero sí puede entenderse quién fue para ellos tras visionar este detallado documental. Formado a través de tapes/cintas; cada una de ellas representada por un diseño de una calavera diferente, con el hilo conductor de algunos de sus más famosos y controvertidos desfiles y destinadas a abrir un poco la vida de McQueen al público. A modo de bella elegía, McQueen alterna grabaciones caseras hechas por el mismo McQueen, con entrevistas personales a familiares y amigos cercanos. Todo ello sumado a imágenes recurso y públicas. Imágenes donde se ve el comienzo de su carrera, donde el protagonista de este documental no era más que un joven lleno de talento bruto, con sueños y aspiraciones, pero también repleto de creatividad y necesidad de encontrar un vehículo para poder plasmar sus emociones.

Porque al final, Lee sentía la brutal necesidad de expresar sus emociones en su trabajo y conseguir así generarlas en su público. Ya fuera repulsión o admiración, cualquier emoción era válida para él, con tal de hacer sentir a sus espectadores. Esto mismo lo cataloga como un artista inusual en su terreno. Hay que tener claro que la industria de la moda es un mundo colmado por el culto a la  belleza y plagada de superficialidad. Una “jungla” define McQueen en un momento del documental. Vivimos en un mundo donde las apariencias definen nuestras relaciones sociales y marcan nuestras interacciones personales y profesionales. Pero dichas apariencias bien pueden engañarnos y todos lo sabemos. Aun así, nos rendimos a la fuerza de la corriente, que nos invita a seguir tratándonos de una u otra manera acorde a nuestra posición y adaptándonos a las circunstancias. Sin embargo, a veces, incluso hasta en un mundo como la moda, podemos encontrar a personas que simplemente aman lo que hacen, desechando formar parte de esa clase social tan estrictamente jerarquizada.

A lo largo de las cintas y durante la totalidad del documental, se ven numerosos ejemplos de cómo McQueen se negaba a ser tratado con una deferencia específica únicamente por ser un diseñador de éxito. Es imposible que, tras visionar el documental, no acabes pensando en qué habría sido de McQueen si no se hubiese visto rodeado de tanto éxito. ¿Es la industria tan peligrosa como para hacerte descender a un pozo tan oscuro del que crees no poder salir? Es difícil de decir, ya que ninguno hemos estado en la piel de McQueen, ni hemos sido víctimas del escrutinio público y su opinión. Pero McQueen era más que un genio de la moda. Era más que el creador de una marca que con su inventiva y vanguardia revolucionó el mundo de la moda. Era más que un creador de emociones. Era una persona.

El film conquistará los corazones tanto de seguidores de la moda, como de los neófitos en el asunto. Visceral, sincero y honesto, se trata de un documental donde la magia se hace realidad en forma de moda combatiendo miedos, parafilias, deseos sexuales y pesadillas”

Alexander –Lee- McQueen es retratado en el documental como un hombre con multitud de demonios, muchos de los cuales con orígenes en los abusos que sufrió de joven y junto con su hermana a manos de su cuñado. Hechos que marcarían su relación consigo mismo. Estos mismos demonios fueron enfrentados con cada trabajo que el británico realizaba. Con cada puntada, con cada hilada y con cada esbozo, Lee exorcizaba aquellos demonios que no le daban tregua. Era su forma de realizar terapia. A través del arte y la creación. De la mano de McQueen, su equipo y él sorprendieron al mundo con historias basadas en la rebelión jacobita y su impacto en las mujeres. Pero también con historias como la Atlántida de Platón, donde los estampados estaban repletos de simbolismos y alegorías marinas. Un mundo, el marino, que le transmitía paz y armonía.

La historia de McQueen es una historia de lucha. Esfuerzo por aprender y estudiar moda. Batallas realizadas en un mundo donde tuvo que forjar su propio camino a base de perseverancia y trabajo constante. Cada ápice de terreno que ganaba iba acercándole inexorablemente al éxito y por consiguiente, a su terrible desenlace. Hoy en día, la moda lleva años sin poder disfrutar del arte de McQueen, pero su trabajo ha quedado impreso en la historia. Una huella indeleble que marcará e influenciará a toda una generación de artistas venideros. Jóvenes con talento que podrán empaparse de su obra a través de documentales como el que este artículo protagoniza y del que, con suerte, podrán aprender. Aprender de su inmensa capacidad de superación y de su inagotable creatividad, pero también de los peligros que conlleva cumplir los sueños. Nunca debemos olvidar aquellas personas que, como pilares, nos garanticen suelo firme al que aferrarnos en caso de trastabillar y caer en un pozo del que aparentemente no podemos salir. Porque siempre habrá salida y solamente necesitamos estar dispuestos a encontrarla.

Conducido por la música de Michael Nyman, McQueen conquistará los corazones tanto de seguidores de la moda, como de los neófitos en el asunto. Visceral, sincero y honesto, se trata de un documental donde la magia se hace realidad en forma de moda combatiendo miedos, parafilias, deseos sexuales y pesadillas. Como escena impactante, me quedaría con la protagonizada por la modelo Shalom Harlow, que ataviada de un improvisado vestido blanco es rociada de pintura por dos robots mientras gira dando vueltas en una plataforma. Al fondo de dicha escena, un Alexander McQueen que no puede contener sus lágrimas. Emocionado por su propio trabajo. Así me gustaría recordar a este genio en su campo. Ahora, atrévete a no emocionarte tras visionar McQueen,en cines a partir del 8 de junio. Te reto.

McQueen