9 julio, 2018. Por

Marla Moon

Tatuajes que se cotizan como obras de arte
Marla Moon

Ahora que estamos en el momento idóneo para hacerse un tatuaje, hablemos de ellos. Febrero y Marzo triunfan en la solicitud de nuevas estampaciones sobre la piel, porque no hay demasiado sol, ni demasiado calor, ni demasiadas tentaciones a exponer la carne propia. Y ya que hablamos de lo que se imprime sobre nosotros mismos, y sobre quién lo imprime, hablemos de Marla Moon.

No busques imágenes de ella en internet. No las hay. Solo podrás verla en persona si acudes a su estudio o si te la cruzas por las calles de Malasaña, en donde se mueve. Pero su discreción y su sobriedad, cuidadas hasta el extremo en las redes, en donde única y exclusivamente se pueden ver sus trabajos, no se quedan solo ahí; también se reflejan en sus tatuajes. Tal vez por eso se coticen tanto.

Líneas impecables, puntillismo, negro y no al color… Marla Moon es la finura del estampado sobre la piel. Su estilo es su marca, su voz propia, y se diría que prefiere la ilustración per se al tatuaje. Tal y como ella define su trabajo: “lo que hago son ilustraciones sobre la piel”. En ellos hay macarrismo pero no tendencia, entendiendo ‘tendencia’ como los que siguen la corriente sin preguntarse nada más; o la mínima en los dibujos que pueden pedir sus clientes. Todo sobre lo que Marla Moon trabaja es el blackwork y el dotwork. Fácil, limpio y tremendamente complejo.

“Líneas impecables, puntillismo, negro y no al color… Marla Moon es la finura del estampado sobre la piel. En ellos hay macarrismo pero no tendencia”

Los primeros referentes a los que citaba eran Aubrey Beardsley, ilustrador del siglo XIX, y el contemporáneo Thomas Hooper.

El primero solía caracterizarse por su influencia del grabado clásico japonés, y por sus grandes zonas de negro y blanco. Amigo cercano de Oscar Wilde, decía de sí mismo: “Sólo tengo un objetivo: lo grotesco. Si no soy grotesco no soy nada”.

Una ilustración de Aubrey Beardsley

El segundo es un tatuador de incuestionable renombre que tiene muy claro que nunca debe dejar de esforzarse para mejorar y para contribuir al mundo. Tatuar le aporta a él muchos beneficios, pero se pregunta constantemente cómo puede beneficiar él al mundo del tattoo. Y en cada obra puede decirse que esto queda latente.

El cuerpo como lienzo. Los tatuajes, obra de Thomas Hooper

Ahora, con unos años de experiencia a sus espaldas, se enriquece traspasando las fronteras de la ilustración y bebe del cine, del cómic e incluso de la música.

Y en Madrid está ella, una de las tatuadoras más solicitadas del momento, a la que se la debe seguir la pista también en sus exposiciones como ilustradora.

SUS FANS LO TIENEN CLARO (comentarios extraídos de Instagram):

-Please come to Cape Town!!
-Q U É M A R A V I L L A 💚
-Por Dios abre la agenda. Me voy a volver loco! Jajajaja. 🙂😉
-Your line work is just incredible.
-Maldicioooonnnn…. Tus líneas son una locuraaaaa!!!!

PASADO, PRESENTE Y FUTURO DEL TATUAJE

Para el que crea que el tatuaje es una moda, que se lo digan a las momias del Egipto Predinástico (más del 3.000 A.C, es decir, hace cinco mil años). Los féretros encontrados a principios del siglo XX han sido analizados con infrarrojos para mostrar las figuras tatuadas de un toro salvaje y una oveja en la momia masculina, y símbolos lineales en la femenina. Vamos, que no, que ni es una cosa de los 60, ni nació en las cárceles, ni parece que vaya a pasar pronto. De hecho, la técnica sigue evolucionando con innovaciones como la tinta fluorescente, para hacer brillar el diseño en la oscuridad.

No obstante, lo que sí se adecúa a una moda es el qué tatuarse. La ironía de una moda perpetua sobre la piel. Si en su momento fueron las letras chinas y los tribales, se puede decir que acabamos de pasar una racha fuerte de golondrinas y objetos absurdos como patatas fritas de McDonald’s –muy millennial, muy nihilista-.

Lo que sí es cierto es que hoy en día tatuarse se ha democratizado: el acto no está limitado a ninguna tribu urbana y, de hecho, ya se luce en oficinas para demostrar frescura y modernidad. Y con la aceptación llega el tamaño: si algo se ha instaurado en el presente es el tatuaje grande, inmenso, sin necesidad de ocultarlo.

En cuanto a las ‘temáticas’, ahí es donde está la paradoja: en los dibujos sí hay una moda, y muy fuerte. Para este año, imperan el realismo de imágenes reales con ausencia de color y presencia de 3D.

No obstante, algunos famosos apuestan por el uso de nuevas tintas que consiguen un acabado espléndido de color, como es el caso de Ed Sheeran, jugando con la saturación y la intensidad.

Además de las tendencias en los tatuajes, existe otra fuerte moda: ELIMINARLOS. Igual que los divorcios proliferan en septiembre, las consultas para borrar tatuajes también florecen en otoño, época en la que la juerga de la playa de la carne al sol va terminando. A pesar de la multitud de entradas que pueden encontrarse en internet sobre cómo eliminar un tatuaje con agua y sal en 7 pasos, lo más cotizado y –al parecer- eficaz, son los tratamientos con láser profesionales.

Son necesarias de 8 a 15 sesiones y el color es lo más difícil de borrar, pero los resultados van mejorando enormemente. En un mes de tratamiento aproximadamente, y unas semanas de cuidado posterior, una mala decisión puede borrarse casi prácticamente por completo.

Nunca digas nunca, ni de esta agua no beberé, ni este cura es mi padre, ni todos los refranes habidos y por haber sobre lo definitivo. Porque nada lo es en esta vida. La única certeza que puedes tener es la de dejarte en buenas manos, como las de Marla Moon. Cuando vuelva a abrir la agenda, claro.

Marla Moon