30 junio, 2017. Por

Mariquita aparece ahogada en una cesta

Por qué lo nuevo de Juan Mairena no llega a ser la comedia petarda de la temporada
Mariquita aparece ahogada en una cesta

¿Os acordáis de Cerda (la función, porque cerdas en general haberlas haylas a cascoporro)? Me refiero a la obra de Juan Mairena, ese auténtico delirio porcino-travesti que se convirtió en una de las sensaciones del panorama independiente de hace unas temporadas. Pues bien, ha tardado, pero Mairena ha vuelto a ponerse a la dirección, con expectación extrema. En este caso en los Teatros Luchana y dentro de una programación dedicada a ese World Pride que está inundando Madrid de banderines de colores e interesantes propuestas (y proposiciones).

En este caso el texto no es suyo, decidiéndose por adaptar Mariquita aparece ahogada en una cesta, texto de Juan García Redondo escrito a principios de los 90 y con varios premios en su haber; un texto que casa perfectamente con el imaginario de Mairena, todo sea dicho. ¿La sinopsis? Pues una mujer, Mariquita Vargas, despechada y desorientada, se lanza a la prostitución por los puertos. Con tan mala suerte que unos marineros se la cargan un poco sin querer queriendo. Pero se le aparece la Virgen in person, que la resucita y le da tres días para arreglarse con sus seres queridos. Entre medias aparecerán la amiga ladrona y un poco yonki en silla de ruedas, una vecina transexual, el marido que se ha vuelto gay, etc, etc. Una cohorte de personajes que ya nos (re)suenan familiares.

Lo malo es que, lamentándolo con todo el alma y el corazón, las expectativas (que son muy malas amigas) no se llegan a ver satisfechas. Y esta Mariquita hace aguas. O por lo menos le falta bastante para aprender a nadar y salir a flote. No he leído el texto original, pero desde luego seguramente tenga más enjundia que la versión que se nos presenta en los Luchana. Sin ahondar en el tema de que todo suena a conocido (lo del hijo transexual que se lía con el novio del padre gay parece salido directamente de una película de Almodóvar, pero sin la novedad ni el estilo), uno no sabe muy bien qué es lo que le están contando.

La puesta en escena tampoco ayuda, y tiene que pulirse muchísimo para llegar al ritmo que demanda un texto de estas características. Ahora mismo las pausas matan por completo la posibilidad de salvación del montaje. Y en cuanto a las interpretaciones, nos encontramos con una María Isabel Díaz (conocida por la serie Vis a Vis) que es una protagonista que no tiene todavía cogido el personaje, así que habrá que verla cuando la obra esté más rodada. Eso sí, Dolly está divina (nunca mejor dicho) haciendo de la Virgen. Cada vez que aparece, la función sube enteros y verdaderos.

Así que, hala, todos a rezar a Dolly para que la función coja soltura y se convierta en la comedia petarda que estamos esperando.

Mariquita aparece ahogada en una cesta