14 junio, 2018. Por

María Ruiz

Perspectiva de género, autogestión y canciones
María Ruiz

Después de más de cinco años rodando por salas, Metamorfosis es el reflejo de la transformación que ha llevado a cabo María Ruíz desde que comenzó en este juego. Consciente de su madurez como solista, se decidió a publicar su primer disco en octubre del año pasado, un proyecto producido por otros dos conocidos cantautores: Adriana Moragues y Manu Míguez.

Por entonces, ya era conocida por media península debido a sus acústicos y ha conseguido que el sonido de su álbum sea fiel a ellos. Formada en educación social, su canción de autor se atreve con la rumba, la balada o el folk, estilos de los que se vale para relatar las historias de todas las mujeres que han pasado por su vida.

Su implicación social la llevó a ser telonera de Rozalén el pasado 17 de mayo en el Wizink Center, pero esta vez, junto a las compañeras de otro de sus proyectos, Arte Muhé. Se trata de un colectivo formado por 26 mujeres que no tienen más objetivo que el de visibilizar la figura femenina en el mundo artístico. Casi ná. Como reza una de sus canciones, “háganse las palomitas, empieza la función”.

Después de haber rodado tanto tiempo por salas, ¿qué te empuja a lanzar el primer disco?

Realmente yo quería recopilar mis canciones porque cuando empecé a rodarlas en acústico yo sola la gente me preguntaba: “¿dónde puedo escuchar esto?”. Y también lo hice por mí, porque me apetecía juntarlo todo.

“Mi música tiene una perspectiva de género súper clara”

¿Por qué elegiste a Adriana Moragues y a Manu Miguez como productores?

Primero, porque me apetecía compartir ese proceso con personas que tuvieran una forma parecida a la mía de entender el proyecto y la música. Y también porque eran las dos personas que tenía cerca, contaban con los medios, y además son amigos míos. Confiaba mucho en que el sonido que iban a conseguir sería parecido al que yo buscaba y que, al final, es el que yo muestro en acústico.

¿Por qué Metamorfosis?

El disco recoge canciones escritas desde mis inicios. La más antigua tiene cinco o seis años, y la más nueva se compuso dos meses antes de terminar la producción y la grabación del álbum. Digamos que en todo ese proceso, yo he pasado por diferentes fases de transformación personal y profesional, así que era una manera de ponerle nombre.

Tú gestionas todo, aquí no hay managers.

Sí, totalmente todo (ríe). La mayoría de la gente no tiene conciencia de la cantidad de tiempo invertido que hay detrás. Tú dices, “vale, monto una gira”, pero, ¿dónde voy? ¿qué ciudades visito? ¿cómo aprovecho ese tiempo? Contactar con los sitios, que las fechas coincidan, negociar con la persona que organiza el concierto, la cartelería, la promo… Todo, todo. Detrás de eso hay muchas horas de curro, de oficina. Los artistas más conocidos tienen a alguien que les lleva esa parte pero, en este caso, hasta ahora lo estoy llevando yo (ríe).

“Todo lo que hay dentro de este disco es un homenaje a todas las mujeres y está inspirado por un montón de ellas”

¿Te planteas dar el salto a un sello discográfico?

De momento, y sinceramente, no. Creo que mientras pueda gestionarme yo, voy a seguir haciéndolo. Y tengo que reconocer que estoy contenta, el volumen de trabajo al final es el que yo quiero, tengo libertad y un margen de actuación, además de hacer las cosas cómo y dónde quiero, y como a mí me gusta. Sí que es verdad que el tener un sello que te acompañe, con una oficina más grande, te ahorra ese trabajo del que hablábamos, pero a mí, por ahora, me gusta mantener este ritmo.

Si tuvieras que definir con tres palabras tu música…

Cercanía, sensibilidad -porque, al final, la gente se siente identificada con lo que escucha-, y… mucha carga social. Tiene una perspectiva de género súper clara.

La mujer es esencial en tus canciones.

Sí, al final me he dado cuenta de que todo lo que hay dentro de este disco es un homenaje a todas las mujeres y está inspirado por un montón de ellas. Menos un tema que le escribí a mi mejor amigo, todos los demás tienen que ver con las mujeres que han pasado por mi vida en los últimos años. También influye que soy educadora social y he conocido muchas historias.

¿Crees que la música siempre debe tener un mensaje o respetas otros sonidos creados por y para el puro entretenimiento?

La música no tiene barreras y para nada estoy en contra de que exista la música de amor romántico, por ejemplo. Sí es cierto que siempre voy a estar en contra de que se transmitan mensajes machistas o donde se sexualice a la mujer, ya sea a través de la música o por cualquier otro medio. Al final, esto es un canal universal muy potente y con todas las redes y plataformas que existen en la actualidad, aún más. Y ya si encima la música contiene un mensaje… ¡Joder! Es que eso es muy poderoso.

 “En Arte Muhé intentamos hacer pedagogía con la lucha feminista y visibilizar la figura de la mujer en el ámbito artístico”

Y en eso mismo se basa el colectivo feminista del que formas parte, Arte Muhé.

Sí. El proyecto nace hace un año más o menos con el objetivo de hacer un festival de arte única y exclusivamente de mujeres. Creamos el colectivo y ahora mismo somos 26, que procedemos de diferentes disciplinas artísticas. Estamos súper contentas, ahora mismo somos referentes en España porque no existe un proyecto que se le parezca.

Al ser también un colectivo, ¿tenéis planeadas más actividades?

No solo nos centramos en los conciertos, también intentamos hacer un poco de pedagogía con la lucha feminista y luego visibilizar la figura de la mujer en el ámbito artístico. Los beneficios van, por un lado, al colectivo como tal, y por otro, a diferentes proyectos sociales porque Arte Muhé no se creó para ganar dinero, nosotras tenemos un caché social y de ahí no vamos a pasar nunca.

“Mientras pueda gestionarme, voy a seguir haciéndolo”

Este proyecto ha crecido tanto que incluso habéis sido teloneras de Rozalén ante más de 8.000 personas.

Sí. Rozalén forma parte del proyecto, es una de las 26 mujeres, y siempre que puede visibiliza las acciones del colectivo. En esta ocasión, nos invitó a hacer una muestra en el Wizink Center y fue maravilloso, porque tener un espectáculo con un mensaje tan potente, a la misma vez que la posibilidad de mostrarlo ante un espacio con más de 8.000 personas, es una pasada. Estamos súper agradecidas a María por habernos dado esa oportunidad.

María Ruiz