20 marzo, 2018. Por

María Cañas

Vídeo-guerrilla para agitar las mentes
María Cañas

Términos como ‘risastencia’, apropiacionismo o hackeo activador son los que esta directora chiquitita suelta cuando se arranca a hablar en los coloquios de sus proyecciones. ‘Chiquitita’, porque así también se define ella misma, cuando toda la sala magna del Auditorio Baluarte de Pamplona se pone en pie para darle una ovación: “¡Vale ya, que soy muy ‘shica’!”, dice como si se muriera de vergüenza. Pero nada más lejos de la realidad.

María Cañas (Sevilla, 1971) coge el micrófono cuando le hacen una pregunta y tarda 9 minutos en contestar. Se esfuerza en no perder le hilo de lo que tiene que responder, pero al final termina incitando a salir a la calle a quejarse, a no quedarse detrás de las redes, a unirse; y, por el camino, habla de las brujas a las que se persiguió por valientes y creativas y de otras mil cosas más. Al final, sus respuestas son un poco como sus películas: un maremágnum de imágenes que parten del cortocircuito y apelan directamente al espectador y al oyente para que deje de estar tan tranquilito (que salga de su zona de confort, que tanto se dice ahora), y mire la cara oscura de las maravillas que nos venden. Lo hizo con Expo Lío 92, sobre los desastres de la Exposición Universal de Sevilla, y lo hace con La Cosa Vuestra, sobre los Sanfermines. Son películas intensitas, cómicas y tremendamente duras.

Festival Márgenes. Año 2017. Entre las películas presentes en la Sección Oficial está una pieza de 63 minutos que se sale de toda norma. Empieza con un montón de ranitas ataviadas como si fueran Cristóbal Colón y su séquito, las cuales empiezan a explotar al ritmo de BOMA, de King África. Lo que sigue después son imágenes de la propaganda de la Expo al mundo, de Curro, del orgullo nacional y de la basura que dejó tremenda farsa de evento en la ciudad de Sevilla. Se trata de Expo Lío ’92, ganadora a Mejor Película del festival en esa edición.

Festival Punto de Vista. Año 2018. Se estrena la obra ganadora de X Films 2017 y de nuevo la batalla comienza. Esta vez son las calles de Pamplona atestadas de borrachos, de porquería, de animales ensangrentados corriendo y… de La Manada. La cara negra y podrida de Sanfermines queda retratada sin piedad en La Cosa Vuestra.

Y así, hay quien comulga y hay quien discrepa con la obra María Cañas, porque si de algo se pueden tachar sus películas, a pesar del caos y de la mala leche, es de claras: esto es bueno, esto es malo, esto hay que cambiarlo, esto está bien así. Y ella, en su “intento de reinventar imaginarios a través del hackeo activador, el vídeocollage, el esperpento, la distopía futurista y la transgresión del cine, la cultura popular y los medios”, expone su trabajo en la Film Society of Lincoln Center, en el Festival Internacional de Cine de Mar del Plata o en la Filmoteca Española.

María Cañas despierta al mundo y destroza su bienestar con su manera particular de hacer películas. Como le escuchamos decir hace poco en una entrevista: “Mi filme no vende los Sanfermines, pero sabían que se lo encargaban a una punky”.

María Cañas