9 mayo, 2018. Por

Marem Ladson

Mucho más que una exótica folkie orensana-neoyorquina
Marem Ladson

No se puede eludir el carácter exótico de Marem Ladson: de madre gallega y padre neoyorquino (Willie Ladson, un jugador de baloncesto que militó durante un par de temporadas en el Ourense), escuchar a una de las jóvenes artistas del millennial folk patrio parece casi un milagro anglófono y de piel mestiza en una escena en la que no suelen surgir promesas de su estilo; o sí, pero como wannabes que se quedan a medias entre lo que les gustaría ser y lo que realmente son.

La realidad con la gallega-estadounidense es que no solo de exotismo y fusión mestiza se alimenta su potencia y carácter como artista: también tiene (muy) buenas canciones. Así lo demuestra un esperado álbum debut que aparece tras algunos años viendo a Marem Ladson ser habitual de escenarios como el Café & Pop Torgal orensano (donde debutó, y sitio que supone casi su apéndice en forma de espacio: una sala que profundiza mucho en la música de raíz americana y que, sin embargo, está en Ourense: ¡como ella!) o ventilándose a prácticamente todos los competidores que se medían ante ella en concursos de talentos (el más sonado, el del Dcode).

“No solo de exotismo y fusión mestiza se alimenta la potencia y carácter como artista de la gallega-estadounidense: también tiene (muy) buenas canciones”

La promesa en potencia se somete ahora al complicado reto de responder a ese examen de ‘revelación o timo’. Y lo hace con grandes canciones, aunque también con ciertos tics que remiten quizá demasiado a referentes muy adheridos al circuito de canción de autor alternativa estatal. El registro de Marem Ladson se mueve en esa órbita común y tantas veces explotada en la última década con tanto de la querencia folk-rock americana como de aires crooneresa soul.

Será difícil que no se oigan ecos a referentes como a la primera Russian Red (que los productores sean Brian Hunt y Juan Diego Gosálvez acrecentará las comparaciones, que tendrá de por sí por su sonoridad: y es que, el primero fue músico, productor y muso y primer aliado de Lourdes Hernández en sus primeros y últimos años; el segundo batería durante sus últimas giras) en canciones como My Corazón y For and About (dos valses que recuerdan al sonido de Fuerteventura) o Coming Home y Woods (parecen descartes de I Love Your Glasses).

“Esperemos que decida desarrollar una personalidad cada vez más propia, lejos de los automatismos de la escena, y de los sambenitos impuestos por nosotros [los periodistas]”

Afortunadamente, hay posibilidades para desarrollar una personalidad propia, a que en algún momento cercano se pueda decir que alguien ‘suena a Marem Ladson’ (incluso ella): tanto cuando explora cierta facción riot (Shades of Blue suena a una PJ Harvey bebiendo de la música beat) como cuando explora armonías vocales de aires soul (la introductoria Born), cuando se abre en canal elevando a una nueva dimensión el sonido de la mejor Tulsa (Everything I’ve Ever Lost (Is Coming)), cuando suena a la Feist de Metals sin sonar a la Feist de Metals (Losing Control), cuando se acerca al pop 80s (West), cuando desarrolla un folk&b elemental pero muy elegante (All My Storms, su primer hit) o cuando inventa un quejío gallego-americano en la sentida y lo-fi canción de cierre (You Are Not Welcome).

Marem Ladson pone la, esperemos, primera de muchas piedras en el territorio de la canción alternativa. Esperemos que decida desarrollar una personalidad cada vez más propia, lejos de los automatismos de la escena, y de los sambenitos impuestos por nosotros.

Gira
08.06: Madrid. Sala Alevosía (SON Estrella Galicia)
01.07: Vilanova i la Geltrú. Vida Festival

Marem Ladson