3 febrero, 2017. Por

Manchester frente al mar

Las fases del dolor
Manchester frente al mar

Manchester frente al mar se erige como una de las favoritas para llevarse la deseada estatuilla, si no fuera por la inmensa sombra que ejerce La la land sobre todas las películas del mundo ahora mismo. Y no es de extrañar que sea una de las nominadas, ya que su marcada descripción de la sociedad estadounidense (la de Massachusetts y New Hampshire en concreto) y sus preocupaciones encajan bastante bien en los esquemas hollywoodienses. A pesar de caracterizarse a primera vista por cortes independientes, no deja de plasmar los ideales americanos en el tratamiento del dolor, el duelo y sus siguientes etapas.

Negación
Lee Chandler
(Casey Affleck) se hace con casi todo el peso dramático de la película. Los caprichos del destino le llevan a cambiar su rutina de aislamiento sentimental (que se niega a abandonar) para hacerse cargo de su sobrino. La compleja psicología del personaje explica por qué el pequeño de los Affleck aparece, casi de la nada, en forma de nominaciones y premios. En su notable interpretación consigue transmitir los gritos mudos de Lee con sorprendentes miradas y acciones en las que sobran las palabras. Aún así, algo nos recuerda la sosería de su hermano. Pero el personaje y la magia Affleck lo justifican.

Ira
Los 135 minutos están repletos de violencia. Una violencia interiorizada en cada uno de los personajes, con la que Kenneth Lonergan consigue, de manera casi sutil, sumergir al espectador en un estado de ansiedad. La empatía que consigue a lo largo de la película, y el estado de ánimo al que se llega, denota que es una película de sentir, no sólo de sentimientos.

Negociación
Vista la portada, todo apunta a un Blue Valentine marítimo. Nada más lejos de la realidad. Por no salir, no sale casi ni Michelle Williams. Así que a un lado quedan las eternas negociaciones románticas. Manchester frente al mar apunta el periscopio a la familia, en el ámbito de hermanos/padres/tutores.

Depresión
Un punto en contra de la película es el tratamiento que hace de la imposibilidad de mostrar y sacar los sentimientos al exterior, centrada exclusivamente en personajes masculinos, a lo «boy’s don’t cry’. Aquí son las mujeres las que lloran, mientras que los hombres pelean. O si se les ocurre mojar sus ojos, aparece un aura de vergüenza y represión que carga la atmósfera.

Aceptación
Todas estas fases se encuentran en diferentes grados y momentos en cada uno de los personajes que viajan en un barco con dirección a las profundidades psicológicas. Averiguar si se llega a la aceptación depende de ti, aquí no se va a desvelar.

Manchester frente al mar