7 diciembre, 2018. Por

Making a Murderer 2

La abogada Kathleen Zellner eclipsa a su defendido Steven Avery en la segunda temporada de la serie documental
Making a Murderer 2

Suena duro dicho así, pero poco importa ya si liberan a Steven Avery o no. Mediáticamente y en cuanto a pruebas judiciales, quien dude de su inocencia o, como mínimo, de los tejemanejes del Poder Judicial de Wisconsin, es que ha querido ver otra película (o, en este casi, serie documental).

Y digo que “poco importa” porque ese señor lleva más de treinta años encerrado, y aunque salga ahora y le den cientos de millones de dólares para subsanar los daños y perjuicios ocasionados, ha pasado el grueso de su vida adulta en prisión acusado por crímenes que no cometió, con una incapacidad para rehacer su vida y para estar cerca de sus padres, que ya están demasiado mayores como para tener esperanzas de poder estar cerca de su hijo. Y si lo están, lo será prácticamente en un epílogo.

Desde Making a Murderer lo saben, de algún modo: todo lo que no fuera registrar la salida de Avery de prisión no tendría mucho sentido, sobre todo tras haber documentado y narrado el proceso judicial por el que el Condado de Manitowoc, tras haberlo obligado a pasar 18 años por una agresión sexual que no cometió (y por la que se lo liberó en 2003, obligando al condado a pagarle 36 millones de dólares) lo apresó en 2005, acusándolo de asesinato en primer grado, y siendo condenado en 2007 a cadena perpetua sin libertad condicional.

“Cualquiera que se haya zampado la primera temporada con estupefacción tiene que ver esta: desvela una serie de claves que alumbrará el camino no solo de una posible libertad para Steven Avery; sino que obliga a reflexionar sobre los mecanismos judiciales, la utilización de los medios y esa suerte de David contra Goliath que no contaba con que la astucia del más pequeño pueda desarticular al omnipotente gigante, la de la carismática y mediática abogada Kathleen Zellner”

Sin embargo, las realizadoras Moira Demos y Laura Ricciardi han dado con una joya mediática, con un personaje capaz de hacer sombra al propio acusado e, incluso, a los odiables fiscales que intentan mantenerse en sus trece: Kathleen Zellner, la abogada actual de Steven Avery, que es un torrente televisivo y poseedora de un carisma sin parangón, y cuya trayectoria como jurista bien merecería un biopic o una serie que documente sus hazañas, que no han sido pocas.

Pero, más allá de su historial, esta segunda temporada de Making a Murderer centra el protagonismo en sus investigaciones, sus maneras de comunicar cada uno de los logros y avances, de cuestionar el sistema judicial americano, de encontrar alternativas infinitas para seguir recurriendo, de dialogar con los familiares, de presentar estrategias, de controlar la opinión pública y los medios de comunicación, de desarticular la defensa antigua y también los contrataques de los fiscales, de desarmar los discursos negacionistas.

“Eso sí, el chicle no se va a poder estirar más, por mucho carisma que tenga su abogada: esperemos que una hipotética y aún necesaria tercera temporada arroje conclusiones definitivas de si Avery morirá tras las rejas o ayudando a sus padres en el desguace en sus últimos años de vida”

Si de por sí hubiera sido complicado motivar al espectador de ver una segunda temporada de una serie documental en la que no ha habido un nuevo juicio, la cantidad de avances y de muestras probatorias obliga a cualquiera que se haya zampado la primera temporada con estupefacción a visionar esta segunda que, aunque se haga un poco larga, desvela una serie de claves que alumbrará el camino no solo de una posible libertad para Steven Avery; sino que obliga a reflexionar sobre los mecanismos judiciales, la utilización de los medios y esa suerte de David contra Goliath que no contaba con que la astucia del más pequeño pueda desarticular al omnipotente gigante.

Eso sí, el chicle no se va a poder estirar más, por mucho carisma que tenga Zellner: esperemos que una hipotética y aún necesaria tercera temporada arroje conclusiones definitivas de si Avery morirá tras las rejas o ayudando a sus padres en el desguace en sus últimos años de vida.

Making a Murderer 2