11 mayo, 2017. Por

MAICO

La gran esperanza del mainstream-r&b estatal revoluciona internet
MAICO

Tenemos chicos nuevos en esa curiosa oficina en donde los artistas españoles parecen paridos fuera. Se llaman MAICO, llevan cuatro años dejándose ver por escenarios de Mallorca y tres desde que publicasen unas sesiones acústicas que sirvieron tanto como pistoletazo de salida y carta de presentación como también maqueta y esbozo de lo que ahora es su esperado debut largo, un Emotional Tourist que los coloca en una particular zona prácticamente inhabitada por los grupos estatales.

Eso es bueno, a MAICO no se les ven las maneras a la hora de tratar con soltura, delicadeza y una innata capacidad melódica al contactar trazas soul y r&b con el sonido del pop urbano moderno más épico, ese que llena las horas de las radios comerciales y apabulla en cifras de ventas y reproducciones. Algo similar a lo que está pasando con el bombo mallorquín, que en tan solo un mes cuenta casi con 200.000 reproducciones de sus canciones y más de 100.000 oyentes mensuales en Spotify y que, sin embargo, no ocupan incontables páginas en los medios musicales ni en las revistas de tendencias.

ENTRE LA ÉPICA POP Y EL NEO-R&B

Hay un espacio vacío en nuestra escena, falta de representantes en algunos de los frentes más consumidos por las radios comerciales de todo el mundo, pero también a través del cual se está desarrollando un curioso nuevo engranaje mixto entre las músicas negras y las cavilaciones pop.

MAICO consiguen llegar a ellas, y fundir su cancionero en el de artistas de masas como Imagine Dragons, Kaleo, Hozier, Kodaline o el artista al que más se parece Miguel Barceló a la hora de cantar, Paolo Nutini; en esa curiosa frontera entre el pop moderno, los estribillos épicos y las melodías automáticas como demuestran cortes de la talla de Silvia, Sometimes o Goodbye; pero sin perder comba al nuevo sonido negro, ese r&b que en vez de mirar al trap consigue rehacer la idea de future funk, ñu disco o dance pop.

No es raro que encontremos puntos comunes con la música de proyectos after-soul como Pharrell Williams o Bruno Mars en sus fraseos, pero incluso consiguen actualizar el grano vintage de las músicas negroides en canciones como Closer, donde consiguen rehacer el sonido de aquella It’s a Man’s Man’s Man’s World de James Brown; en los inevitables guiños a Bruno Mars o Daft Punk de Rainbow, su primer gran hit; en esos desgarradores arranques de soul-pop a piano que deja Heaven.

NUESTROS NEGROS

No serán pocas las comparaciones que se hagan de MAICO con L.A., el proyecto que capitenea Luis Albert Segura: son de Palma de Mallorca, el disco lo produce Toni Noguera (el productor de varios de los álbumes de L.A.) y hay ciertos puntos comunes en su sonido, sobre todo cuando deja arranques melódicos con aires folk-rock americano pero sin perder la inmediatez pop.

Pero lo más justo sería colocar a MAICO en una zona común con otros artistas que consiguen, desde su parcela, orientar las melodías instantáneas de un pop con un pie en el espacio alternativo, otro en la aspiración radioformulera y la cabeza puesta en esa renovación de la canción pop desde la perspectiva de las cadencias negras y urbanas.

Es un juego al que también juegan contemporáneos de MAICO no solo de la talla de L.A., sino también de Siloé, Alice Wonder, Pianet, Veintiuno, Jacobo Serra o Soledad Vélez: algunos más cerca de esa idea de música paisajística o landscape music (en el caso de Pianet, uno de los mejores hacedores de atmósferas pop), otros de las cavilaciones synth-folk (en el caso de la chilena Soledad Vélez), otros de las métricas mccartnianas (en el caso de Jacobo Serra) y otros en esa idea tan propia de la apropiación de los aires soul y r&b al falsete pop (en el caso de los toledanos Veintiuno).

En cualquier caso, el fenómeno MAICO, a diferencia del resto del grueso de sus compañeros, está en marcha: sus cifras los avalan, y en parte no es gracias a la rendición del indie, sino a la conquista de ese espacio común que hay entre lo alternativo, lo mainstream y el Big Data. Ojalá más nombres como los de MAICO, pero si puede ser, que canten en español, que las comparaciones con artistas de fuera son odiosas.

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