27 marzo, 2018. Por

Mäbu

Hablamos con María Blanco sobre los diez años de uno de los grupos más singulares del pop de autor español
Mäbu

10 años hace de aquel desembarco en la industria con Hallo o de aquel Con mi voz. Una cifra redonda que María Blanco y Txarlie celebran con un pan bajo el brazo, como aquel que dice: esperan su primer hijo en común, además de celebrar su aniversario como pareja y publicar Décimo, un recopilatorio de –obviamente- 10 canciones donde colaboran artistas y amigos tan dispares como Izal, Rozalén, Mikel Erentxun o Estíbaliz de Mocedades, la madre de María.

Al contrario que sus padres, ella tiene claro que a día de hoy no iría ni a Eurovisión, “es como una gala de Jose Luis Moreno”, ni a Operación Triunfo, “me parece porno musical”. Y es que a fin de cuentas, con cuatro álbumes a sus espaldas, Mäbu ya no tiene nada que demostrar, ni siquiera cuando se les presenta como “el grupo de la hija de Sergio y Estíbaliz”.

“Hay canciones de Mäbu que podrían ser hits, pero igual no lo son tal y como está estipulado en Los 40”

Si tuvieras que definir con una palabra todo este tiempo….

Intensidad. Todo ha sido muy intenso. Igual le preguntas a Txarlie y te dice otra palabra, pero es como yo lo vivo.

¿Qué crees que es lo que más ha cambiado en Mäbu desde entonces?

Nuestra manera de hacer y de tomarnos todo, nos sentimos más relajados conforme va pasando el tiempo. Te dan más igual las opiniones de los demás. Aunque lo mismo le preguntas a Txarlie y te dice otra cosa.

Empezasteis siendo cinco y ahora sois tres, ¿qué pasó con los que se quedaron en el camino?

Mäbu empezó con unas canciones que yo tenía y luego llegó Txarlie. Pero es cierto que apostábamos por un proyecto más de banda, entonces aparecieron Dani y Aridai, guitarrista y violinista con los que hicimos el primer disco. Pero cambiamos cuando nos dimos cuenta de que habían dificultades a la hora de hacer conciertos, porque no es lo mismo mover a cinco personas que a dos. Txarlie y yo vamos a donde sea, cómo sea y tocamos en el garito más chungo. No puedes hacer eso con cinco personas. Entonces no ha sido nada más que una evolución en base a las circunstancias que nosotros teníamos.

“Al principio me tocaba mucho las pelotas la coletilla de ‘la hija de Sergio y Estíbaliz’”

Izal, Rozalén, Adriana Moragues… las colaboraciones de Décimo son muy conocidas en el panorama pop-indie. ¿Por qué estos y no otros?

Bueno, hay variedad. A nosotros las etiquetas nos la pelan, realmente los artistas que están en Décimo son artistas que ya conocíamos y son parte de nuestro proceso y evolución. Son amigos, conocidos, nos han acompañado desde hace muchos años y hemos trabajado en algún momento anterior. Buscábamos artistas que pusieran cariño en este proyecto y fueran de buena calidad, daba igual la etiqueta que tuvieran o el lugar que ocuparan ahora mismo en la industria.

Parece existir una necesidad aprendida de catalogar las cosas.

Justo eso. Hay una especie de control, “estos hacen indie guarro, o pop onírico, o pop alternativo”. Es como que nos sentimos más seguros así, es una cosa absurda porque no lo necesitamos.

“Nosotros no es que no busquemos resultados diferentes, pero no tengo claro si el camino correcto es intentar hacer el ‘hit’ que todo el mundo te recomienda que hagas”

En medio de la revolución del sonido musical, donde la tecnología lo impregna todo para conseguir estar en las listas de ventas… ¿Nunca habéis ido a por un ‘hit’?

Es que a mí no me salen ‘hits’. Los Amantes podría serlo, pero igual no lo es tal y como está estipulado en Los 40 Principales. Creemos que en Mäbu hay un montón de ‘hits’ que podrían ser muy conocidos, pero entiendes que estás en otro rollo. Yo no sabría hacer algo pensando en que tenga que ser un éxito, creo que eso debe ser súper espontáneo.

Siempre hay grupos que quieren tener más popularidad intentando crear cosas que no van para nada con ellos.

También hay que entender que muchas veces llegas a un punto en que estás tan cansado de comer barro que piensas que no tienes nada que perder. Porque es cierto eso de que si quieres cambiar algo, tienes que hacer cosas distintas. Nosotros no es que no busquemos resultados diferentes, pero no tengo claro si el camino correcto es intentar hacer el ‘hit’ que todo el mundo te recomienda que hagas. La gente que me quiere siempre me dice: “María, haz una canción que suene en la radio”. Yo entiendo que te den el consejo porque creen en ti, pero nosotros seguimos con la ilusión de estar haciendo lo que queremos todo el rato. De todas formas, la música que hacemos es atemporal, no va por modas. Puedes escuchar el primer disco de Mäbu y pensar que está grabado ahora. Creo que ese es nuestro camino.

“A una tía que toca el piano de la leche la veo más currándoselo en salas que en OT. El programa les va a dar mucha proyección, pero desconfío de las cosas que suben mucho para arriba y dentro de unos años… a ver dónde están”

Vosotros comenzasteis con Warner Music y ahora habéis dicho en alguna ocasión que os habéis visto obligados a autogestionaros.

A veces llega un punto en tu carrera en el que te compensa más hacerlo todo tú y no darle explicaciones ni rendirle cuentas a nadie para tener una cierta libertad. No te voy a mentir: el dinero se necesita para grabar un disco, nosotros tuvimos la suerte de que ese banco que era Warner, que nos produjo económicamente los tres primeros discos, pero tampoco había mucha diferencia. No hemos hecho nada que no podíamos haber hecho antes. Autoeditar nuestro trabajo era un cambio que ya tocaba, que nos compensaba más. Y ahora es la manera que tiene Mäbu de seguir creciendo.

“A nosotros las etiquetas nos la pelan”

María, a ti siempre se te presenta como «la hija de Sergio y Estíbaliz». ¿Te molesta la coletilla de ‘hija de’?

Al principio me tocaba mucho las pelotas porque yo pensaba: “a ver, yo estoy intentando sacar la cabeza como Mäbu y están siempre con la coletilla”. Ahora ya no me molesta porque tenemos cuatro discos en el mercado, si alguien quiere saber quién es la hija de Sergio y Estíbaliz lo va a mirar, y al final eso se va a quedar en anécdota. Yo estoy orgullosísima de ser hija de Sergio y Estíbaliz y del proyecto que tengo. Es como lo de “el que se pica, ajos come”. Si te duele es porque algo en ti no está bien, y yo ya no tengo nada que discutir.

Ellos fueron a Eurovisión. ¿Vosotros iríais si os lo propusieran?

A día de hoy, no. Ese programa sigue siendo un poco pobre en cuanto a propuestas musicales. ¿Que ahora ha estado Salvador Sobral y van Amaia y Alfred? Sí. Pero no siempre ha sido en ese tono. No tengo muy claro el valor que tiene la música para la masa no pensante de este país y no creo que seamos una banda que encaje en ese festival.

Mi pregunta siempre es: ¿por qué Alejandro Sanz no va a representar a España a Eurovisión? ¿O Pablo Alborán? ¿O Malú? Que son grandes de nuestro país. Te pueden gustar más o menos, pero medio mundo los conoce. ¿Por qué no van artistas bien reconocidos de España? Es la única pregunta que me hago y la respuesta no es clara, pero me da mucho que pensar. No valoro de ninguna forma el festival de Eurovisión, me parece como una gala de nochevieja de José Luis Moreno. Te hablo desde mi punto más inconsciente y humilde. Deberían hacer programas donde preparen a artistas que luego vayan al concurso y no mandar a gente que sale de repente.

“El festival de Eurovisión me parece como una gala de José Luis Moreno”

Este año ha habido concursantes muy preparados en Operación Triunfo.

¡Y se agradece! Pero sigo viéndolo como porno musical. A una tía que toca el piano de la leche la veo más currándoselo en salas que en OT. El programa les va a dar mucha proyección, pero desconfío de las cosas que suben mucho para arriba y dentro de unos años… a ver dónde están. A mí me parece un mundo arriesgado, porque estás firmando un contrato con una tele que depende de muchas cosas, con una productora que depende a su vez de esa tele, así que no veo que sea un formato sano. Se trata de concursos de entretenimiento, no de programas de música, y eso me sigue pareciendo telebasura. Es un programa de música mal enfocado. Late Motiv, Séptimo de Caballería… eso sí es un aliciente musical, lo demás es porno.

“Veo Operación Triunfo como porno musical”

Desde luego, Amaia no está tan preparada porque se haya tragado todos los programas de OT o de La Voz, sino porque ha estado estudiando como una burra el piano y escuchando de todo. Luego también hacen mucho show ella y Alfred, que dan ganas de decir: ¿y tú a qué te dedicas? Yo también trabajo con mi pareja y surgen situaciones, pero… no lo acabo de ver claro.

Acaban de condenar a pena de cárcel al rapero Valtonyc por criticar a la monarquía en una de sus canciones. ¿Ha dejado la música de ser libre o es que no lo ha sido nunca?

La música debería de ser un modo de expresión y deberíamos tener libertad para hacerla. Me da miedo que condenen a alguien por el hecho de expresar su opinión en una canción de rap. Este chaval no ha hecho mal a nadie. No sé si estamos corriendo peligro los autores en cuanto a expresión, lo que sí veo es que es un síntoma de represión, y eso ya es chungo. Partiendo de que tenemos el gobierno que tenemos… no me quiero posicionar.

En la cárcel tienen que estar los asesinos los violadores y los que impiden el funcionamiento normal de la sociedad, pero es que en la actualidad te pueden meter en la cárcel por sacarte la teta para darle de comer a tu hijo. La sociedad ha cogido tanta fuerza en aspectos que antes no se contemplaban, que ahora la única manera que tiene el gobierno de defenderse es juzgando acciones que pueden ser sutilmente reivindicables. Es la única manera que tienen de poner autoridad, porque se les está yendo de madre. La gente sale a las calles y se queja por lo que se tiene que quejar, y eso también influye.

Mäbu