11 abril, 2018. Por

Luis Fercán

De Galicia a Madrid en clave de música y dispuesto a agrietarnos con sus letras
Luis Fercán

Para dedicarte a la música, hay que tener algo. Un no sé qué. Llámalo duende, talento, dedicación, algo de esfuerzo o puede que algún contacto que otro. Para transmitir, para eso hace falta ver distinto. Pensar distinto. Luis Fercán titula Grieta a su álbum debut para dibujar un punto de inflexión en su vida y su carrera.

Grieta juega con metáforas y simbolismos mezclados con lenguaje literal. Adorna el idioma mundano y embellece la letra, que acompaña de su voz agrietada que casa a la perfección con ese coctel que te regala en forma de música. Su música es intima, de “peli y manta” y de reflexión. De dejarte llevar y potencialmente mortífera para aquellos en sintonía con sus emociones. También se aleja del estereotipo de autor de letras de amor. No, Grieta no es así. Es un perfecto comienzo para un artista que se encuentra en fase de crecimiento y experimentación. Es el punto de salida de una carrera que, con suerte, recorrerá ciudades y continentes.

Luis Fercán se deja entrever como un chico dulce, a la par que cercano. Aquella persona que deja propina y regala una sonrisa al camarero, al que llama por su nombre con esa voz rota y melodiosa debido a su acento gallego. Sentarse en una mesa del Café Pavón con él para hablar se traduce en ignorar las agujas del reloj y tirar milla. Sea lo que sea que salga de esa conversación, no saldré indiferente. Lo tengo claro.

“Si nos comparamos con otros países, en España estamos atrasados a nivel musical. Hay pocos artistas que cuiden la música folclórica, de raíz”

Empezamos por el aspecto más noticioso. Acabas de sacar tu primer LP, Grieta, ¿a qué se debe ese título?

No hay ninguna canción en el disco que se llame Grieta ni nada, es simplemente porque es mi primer disco en solitario y es lo que implica para mí. Cuando buscaba nombre, pensaba en una palabra que significase, no algo relacionado con el disco, sino algo para mí. Es una grieta en mi vida: puede ser algo bonito, puede ser algo feo, puede ser muchas cosas.

Suena a punto de inflexión. Y dime, ¿en qué se diferencia este proyecto en solitario, con respecto a tus trabajos en grupos como Per Sé o Los Bizarros?

Se diferencia en que es un proyecto, para empezar, mucho más maduro. Por fin es el proyecto que yo quería hacer, tal cual, y creo que lo he conseguido. A día de hoy, sigo escuchando el disco y creo que no podía hacer nada mejor, ni peor, en ese momento. Yo creo que la diferencia es que esto es todo mío. Es lo que me gusta y es lo que quería hacer siempre. He esperado bastante para hacerlo, además. Acabé con Per Sé hace tres añitos o así, y desde entonces, he intentado tener paciencia.

¿Paciencia por qué? ¿Para tener claro lo que querías contar o para acumular más experiencia?

Paciencia para no precipitarme y para no hacer un disco que no quisiese hacer. Yo quería un disco que dentro de cinco años lo escuche y piense: “ahora estoy haciendo algo mejor, pero en ese momento, no podía haberlo hecho mejor”. Para hacer eso, quería tener más temas. Tenía una lista con 40 temas y al final escogí 10.

¿Y qué pasa con esos 30? ¿Verán la luz algún día?

Pues sí, seguramente. Lo que pasa, es que quería que el disco tuviese armonía y un sentido.

En algunas entrevistas, citas a Pablo Benavente como a tu mentor. ¿Por qué?

Puede ser. No sé si mentor es la palabra, aunque me parece guay. Es un mentor cojonudo.

“Publicar este disco es una grieta en mi vida: puede ser algo bonito, puede ser algo feo, puede ser muchas cosas”

¿Qué significa para ti Pablo Benavente como persona y como músico?

Se ha convertido en un hermano. Llevamos dos años viviendo juntos y sin ningún problema y nos respetamos mutuamente. Desde el día en que nos conocimos, ya hubo un rollo que supimos que nos íbamos a llevar de la hostia. Me ha echado una mano en algunas letras del disco y me ha echado una mano al corregirlas y puntuarlas, sobre todo.

Es un vínculo que sólo me ha pasado con él. Hemos compuesto juntos, de hecho, Brújula, parte de la letra es de él. En Dime qué hago, al final, fue lo que fue porque hice el vídeo con él.

Se pueden ver interpretaciones tuyas en internet con él en el escenario recitando. ¿Se va a ver eso en tus próximos directos?

Sí. Aunque sea una canción, sí. Porque es una persona que yo quiero subir al escenario. Parte de lo que me ha pasado y de la gente que me ha empezado a seguir, ha sido gracias a él. Yo creo que se lo debo y además, me apetece.

Hay un cierto distanciamiento sonoro con respecto a tus anteriores proyectos. Éste es más atmosférico e incluye un toque de sonidos electrónicos. ¿A qué se debe?

Simplemente no sabía. También te digo, los otros proyectos que tuve no era yo solo. Éramos un equipo. Per Sé era un grupo y también es cierto que a la hora de producir ese disco, se produjo muy “pop” y después ninguno quedamos muy contentos. Yo quise creerme que sí, pero tenía 19 años y ves las cosas de otra manera. Y este disco, pues, al producirlo con Pablo Estrella, tenemos un gusto muy parecido. Estamos intercambiando información musical a todas horas.

Llevaba años escuchando a Bon Iver y yo lo que menos escucho es mi rollo. Es curioso, pero es así. No sé, yo hago lo mío porque es lo que me sale y creo que todo el mundo debería hacer eso. Mi filosofía es hacer los temas para mí y si yo quedo contento con el disco, lo que piensa la gente me parece secundario.

“Quiero esperar a leer en gallego, a comunicarme más con gente en gallego, para hacer una canción en gallego y hablando sobre la tierra. Seguro”

Navegando por la red, he leído una declaración que me ha llamado la atención. En ella decías que te excitaba que a la gente le gustaran tus canciones.

Fue un momento como de coña, es cierto. Lo dije así y lo pusieron de titular. “Me excita que mi música guste” era, ¿no? Puede ser.

Me llama la atención la utilización en tus letras de metáforas y expresiones literarias relacionadas con el “beso”. Casi que podría llamarse Beso, en vez de Grieta. Juegas mucho con el concepto de –beso. ¿Es muy importante para ti?

No me había dado cuenta. Eh…sí, es algo muy bonito. Igual que concibo el beso como algo de cariño. Veo a Pablo y le doy un pico. No tengo distinción para el beso. Quizá coincide en los temas más antiguos. Vas componiendo y a medida que pasa el tiempo, a lo mejor va perdiendo importancia el beso y van ganando otros.

De hecho, los temas más antiguos del disco son Dime qué hago, Ella y Buenos Aires.

Quizá es que estabas pensando mucho en eso por entonces…

Estaba pensando en eso, sí. Ya te digo yo que sí.

Ok. Redes sociales. ¿Qué imagen o qué papel juegan para ti? ¿qué muestras y qué no muestras?

Soy una persona que, si no fuera músico, no tendría redes sociales. Parto de esa base. Me parecen cojonudas para darte a conocer. De hecho, le debo mucho. Si no fuera por internet, sería como antes, triunfarían dos y porque ponen mucha pasta. Ahora es posible hacer tu movida y colgarla en cualquier lado y que la gente lo escuche.

Personalmente, creo que la peña está súper intoxicada con las redes sociales, a dolor. De hecho, hay un capítulo de Black Mirror que es como Instagram. La gente, depende de los likes que tenga, pues puede comprar una cosa o no puede comprarla. Nos vamos acercando a eso.

De hecho, lo quieren testar en China. Una herramienta parecida…

Claro, de hecho, se transporta a la realidad. Es que no estamos tan lejos de eso. Lo ves y piensas: vaya locura, pero en el fondo, porque no tenemos esa aplicación, sino, la gente la usaría. Yo creo que sí, ¿o no?

“El otro día me preguntaron si me gustaban los programas como OT y yo dije que sí: cualquier cosa que sea musical, estoy de acuerdo”

Tristemente sí.

Claro. Lo hablaba el otro día con un colega. Antes, el más guay de clase, era el más chulo. Ahora, es el que más followers tiene. Es curioso, pero es así.

Entonces, ¿cuidas mucho lo que muestras en las redes sociales?

No, yo muestro lo que quiero. Me da lo mismo, muestro como soy.

He visto también por tu parte algo de denuncia sobre Galicia  y los incendios y me he preguntando: ¿cantaría algo en gallego?

Sí, tengo ganas. Lo estoy planteando para el futuro. Yo es que desde pequeño, hablé muy poco de gallego en casa, porque prácticamente no se hablaba. No le daba importancia y ahora me arrepiento un poco de no haber hablado más gallego. Quiero esperar, a leer en gallego, a comunicarme más con gente en gallego, para hacer una canción en gallego y hablando sobre la tierra. Seguro.

Volviendo a tu Instagram, dices que adoras la música de “manera enfermiza”. ¿Por qué?

Porque es así. Es decir, cuando una persona tiene una relación con otra persona y ves que es tóxico. Pues igual. A mí la música me hace llorar, me hace reír, me hace de todo. Puse el ejemplo como si fuera una pareja tóxica, aunque no es tóxica en mi caso. Es enfermiza por el hecho de que no soy capaz de estar ni un día sin escucharla.

Ojalá todos los enganches fueran así.

Digo.

[Seguimos conversando y echando la vista atrás, me cuenta cómo fue su primer enganche con la música. Tenía entre 15 y 16 años y bajaba de la casa de su abuela. En la calle, había una tienda de música y le gustaba quedarse mirando el interior y ver los instrumentos, pero no tenía ni idea de tocar. Aun así, siempre escuchaba muchísima música, desde pequeño. Uno de estos días, vio un anuncio donde se ofertaban clases de guitarra y sin dudarlo, fue a donde se encontraban sus padres tomando café y lo soltó. “Papa, Mama, tengo que apuntarme a clases de guitarra”. Sabía que si lo dejaba para el día siguiente, no lo haría. Tras una negociación y una promesa de estudiar más en el futuro que nunca se cumplió, Luis se hizo con sus clases y su primera guitarra y el resto de su historia está empezando a cobrar vida.

Su profesor fue Jazzman, un músico callejero que toca en Santiago de Compostela, reconocible por una media negra en la cabeza. Desde ese momento, abandonó su afición por el golf y centró toda su atención en la música.

Años después, antes de mudarse a Madrid, me confiesa que viajó a la capital 15 veces en un año a cantar en micros abiertos. A cumplir su sueño de chaval norteño . Venía con 20 euros y aguantaba hasta que no podía más. Tocaba en el metro por horas, sacando de aquí y de allá, lo suficiente para un hostal y seguir probando suerte en otros micros abiertos de la urbe madrileña. De esa experiencia, me cuenta que saca todo. Que la gente no echa cuenta de la música que escucha gratis en la calle y ponemos como ejemplo a artistas conocidos que hacen el experimento social de tocar en la calle y nadie los reconoce. Irónicamente, llegamos a la misma idea: el público sólo valora algo cuando paga por ello]

Te quería hacer una pregunta, que suelo hacer y que siempre me sorprende la respuesta. Si fueras yo, ¿qué te preguntarías y qué responderías?

Uff, a ver. Me preguntaría si creo que estamos atrasados con otros países a nivel musical. Y diría que sí.

Somos muy cerrados de mente aquí, me parece. Igual que los estadounidenses para otras cosas son muy radicales y son solo ellos y no existe nada más. Un buen ejemplo es Francia o Portugal. Incluso Italia. Tienen artistas que cuidan mucho su folclore. O en Latinoamérica, por ejemplo, Natalia Lafourcade se ha marcado un discazo. ¿Aquí qué? Aquí parece que si cantas sobre tus raíces, o lo que la gente hacía antes… aquí vale el pop y ya está.

“Si no fuera músico, no tendría redes sociales”

Bueno, pop, quien dice pop, dice reggaetón. Hemos perdido un poco la esencia de nuestro folclore, ¿no?

Efectivamente. Y mira que lo hay, ¿eh? El último disco de El Kanka me parece brutal.

Le vamos a dar un poco la vuelta. Me hace gracia cómo El Kanka no recibe un reconocimiento como sujeto de su propia música, y sin embargo, a nivel popular, hace falta que en el fenómeno OT, Amaia Romero haga una versión de sus canciones para que conozcan al artista en su propio país. ¿Qué ocurre para que pase esto? De hecho, en Notodo se entrevistó a El Kanka para preguntarle sobre esta cuestión. Es surrealista.

Es lo que hablábamos antes. Me parece que vamos muy atrás en eso. Me parece que la gente sólo sigue lo que le manden. El otro día me preguntaron si me gustaban los programas como OT y yo dije que sí, que estoy totalmente de acuerdo. Cualquier cosa que sea musical, estoy de acuerdo. Tengo muchas cosas en desacuerdo con esos programas también. De hecho, tengo un amigo ahí, estuvo ahí, Roi. Es una locura, de repente entra ahí sin ser nadie, sale y ¡bum!, no puede caminar solo por la calle.

¿No crees que si el objetivo fuese ser músico y el talento primase, no deberían cantar semanalmente, canciones propias? Es decir, de la Gala 1 a la Gala 2 te preparas una canción y así sucesivamente, con ayuda de la academia.

Eso pensaba yo. Igual que les mandan bailar y que les mandan hacer absolutamente de todo, que les manden componer. En Holanda hay un programa muy guay, que va de cantautores. La gente no apoya eso, porque no es lo que interesa.

¿Tocarías con ellos, con Amaia o Alfred?

Yo sí, yo toco con quien sea. Si me gusta lo que hacen, sí. Aparte que Amaia toca el piano como Dios y Alfred también compone. Son músicos.

“Mi filosofía es hacer los temas para mí y si yo quedo contento con el disco, lo que piensa la gente me parece secundario”

Cambiando de tema… Eleniña. Háblame un poco de ella.

Maravilla. Impresionante. Es una mujer de 20 años con una conciencia social, artística y cultural increíble. Va a dar muchísimo que hablar. Es actriz, bailarina, cantante…es maravillosa.

La has elegido para que colabore en tu proyecto. ¿Qué tiene para que la eligieras? ¿Qué propósito sirve?

Que me transmite de la hostia. Me da algo diferente a lo que me puede dar otra gente. Es el diamante en bruto del disco. Cuando la conocí, me enseñaron un tema suyo y pensé “qué pasada”. Era el único tema que tenía y ahora tiene dos. Son la hostia. Cuando la conocí, la escuché a cantar y me quedé flipando. Es espectacular. Necesitaba que estuviese en el disco y era algo que me había prometido desde que la escuché.

Cuando me hablabas de Grieta, me comentabas que representaba un punto de inflexión al que llevabas dándole vueltas mucho tiempo. ¿Tienes algún otro proyecto en mente así para el futuro, en fase beta?

Me apetecería mucho hacer un disco con músicos del mundo. Una canción por país. Con raíces cubanas o colombianas. Músicos de Nueva York. Hacer un disco así con mis temas y producidos por la gente de allí. Me molaría hacer como un Grandes Éxitos hechos en jazz o cumbia, por ejemplo.

Oye, y a ti, ¿qué te hace feliz?

La música.

 “La música me hace llorar, me hace reír, me hace de todo”

¿Y eres feliz ahora?

Sí. Sin duda.

Con estas palabras, la entrevista –que no el vino- va llegando a su fin. No sin antes, retractarse en su respuesta a mi pregunta sobre “¿qué te preguntarías si fueras yo?”. Tras una reflexión, llega a la conclusión de que es hablar sobre el tema Luces Apagadas, uno de los más importantes de Grieta, ya que casi nadie entiende su origen. Y es que habla de un aneurisma cerebral que sufrió su padre y que le empujó a escribir. Un tema que reconoce que aún le cuesta tocar en directo.

De Grieta hay que sacar mucho. Se trata de las vísceras y del corazón, de las venas y de los sentimientos hilados en forma de música de Luis Fercán, que ha aunado fuerza y talento y colaboraciones para forjar su primer proyecto en solitario. Una radiografía de su persona.

Gira
14.04
: Granada. Taberna J&J
04.05: Sevilla. La Sala
05.05
: Valencia. Kaf Café
12.05: Cádiz. El Pelícano
24.05
: Cartagena. Mr. Wiit
25.05
: Murcia. Café Ítaca

Luis Fercán