12 septiembre, 2017. Por

Lucio Saints

La vida después del porno gay
Lucio Saints

Nunca se ha arrepentido de hacer cine para adultos, lo dejó porque quiso una vida más tranquila y ha sabido reinventarse. Siempre fue consciente de que el éxito en el porno gay es algo efímero y es eso lo que le ha hecho mantener los pies en el suelo. Dice que, aunque es consciente de la cantidad de juguetes rotos que ha dejado la industria, él nunca se ha sentido utilizado.

Lucio Saints siempre ha pensado que la suya era una profesión como cualquier otra, en la que el esfuerzo y la profesionalidad son fundamentales para hacer un buen trabajo. El pasado año, el ex actor y ex productor de cine porno gay dejaba los rodajes para dar un giro voluntario a su carrera. Quería tener tiempo para él.

Ahora vive una vida tranquila en un pueblo del sur de Madrid, donde está centrado en su familia, ayudando a su marido con el salón de estética del que es propietario y sacando adelante su propia línea de camisetas. Descubrimos con Lucio Saints que la vida después del porno gay puede ser algo de lo más normal.

“Algunos actores miran al resto por encima del hombro. ¡Eres conocido por poner el culo y sacarte la polla! ¡¿Cuál es el mérito de eso?!”

 

¿Por qué decides dejar el porno gay?

Quería calidad de vida. Tenía una vida pero no tenía el tiempo para disfrutar de ella. Llegué a un punto en que decidí dar un giro de 180º. Un mérito mío es que he estado trabajando en el porno diez años y me he retirado cuando yo lo he decidido, en el punto más alto: teniendo una productora, viniendo de Berlín de recoger cinco de seis nominaciones… He sido yo el que ha decidido parar porque quería otra vida y he ido a por ella.

¿Alguna vez te has arrepentido de salir en películas porno?

No. Todas mis experiencias han sido buenas, he conocido a gente muy profesional y de la que he podido aprender mucho. Nunca me arrepentí de lo que estaba haciendo.

¿A qué te dedicas ahora?

Ahora trabajo con mi marido, el estilista Óscar Ramírez. Él siempre ha sido director creativo y ha manejado la parte del estilismo tanto en televisión como en la productora que teníamos. Hemos montado un salón de belleza en la zona sur de Madrid donde yo ocasionalmente le ayudo. A la vez estoy centrado en Stigma, mi marca de camisetas. Me gusta tener tiempo para disfrutar de mi marido, de mi casa y de mi familia, que es lo que de verdad importa en esta vida.

“El tope máximo actual de un actor que destaque pueden ser dos años. Vendrá uno que tenga mejor cara, mejor cuerpo, más polla”

 

¿Vuelves a ver de vez en cuando las películas porno en las que apareces?

Veo porno, como todo el mundo. Lo veo con mi pareja y de vez en cuando nos encontramos con alguna escena mía de la productora y me da orgullo. Pero mía como actor no me gusta verme follar en mi escenas. Ese fetiche no lo tengo.

¿Cómo empezaste en el porno gay?

Durante unas vacaciones un conocido me propuso la idea. Era verano, quería conocer Ibiza y dije que sí a mi primera escena porno para ganarme un dinero. Siempre he sido una persona muy sexual.


¿Y esa primera escena te lanzó al éxito?

Sí, la rodé con una productora española que, con su película, ganó un importante premio a nivel internacional. Se fijaron en mí y pronto empecé a recibir llamadas de productoras de renombre dentro del género como Cazzo Film, Lucas Entertainment, etcétera.

¿Tienes alguna anécdota divertida de tus comienzos?

Estábamos rodando una escena romántica. Había unas velas encima del cabecero de la cama. Yo estaba tumbado con la cabeza sobre la almohada y el otro actor estaba haciéndome una felación. De repente el sonidista empezó a gritar ‘¡Fuego, fuego!’… Una de las velas se había caído sobre la almohada y teníamos medio set en llamas. Fue una escena de las más calientes, literalmente (ríe).

¿Es complicado mantenerse dentro del porno gay?

El cine porno es muy infiel. La industria es voraz. El tope máximo actual de un actor que destaque pueden ser dos años. Vendrá uno que tenga mejor cara, mejor cuerpo, más polla… y así sucesivamente.

“Antes grabar escenas sin condón estaba mal visto: ahora cualquiera que folle sin condón puede ser actor porno”

 

¿Te has sentido alguna vez ‘de usar y tirar’?

No. Yo he estado siempre que he querido. No creo que ningún actor porno gay se sienta utilizado. Todos somos bastante mayorcitos y sabemos a lo que vamos. Todos nos exponemos buscando una popularidad que sabemos que es efímera.

¿Ha cambiado la industria?

Ha cambiado el tipo de actores, el tipo de porno… Anteriormente todas las productoras trabajaban con sexo seguro. Ahora, la mayoría de ellas, como Kristen Bjorn o Lucas Entertainment, han tenido que cambiar a hacerlo todo bareback (sin condón) porque se pide de esa manera.

¿Cada vez hay más actores dispuestos a hacer bareback?

Sí. Antes si hacías bareback ninguna productora importante te contrataba. Estaba mal visto. Ahora ha cambiado la cosa. Como productor me di cuenta de que el público las escenas que más ve son las rollo amateur y las de a pelo. Las productoras que antes rechazaban el bareback, ahora sí lo hacen.

¿Volverías a hacer porno?

No volvería al porno, definitivamente no. No me aporta nada a estas alturas. Creo que ya lo he hecho todo dentro del porno.

¿El porno era como tú creías?

Yo cuando veía una película porno me parecía que tenía que ser la leche, súper guay, pero cuando estás dentro te das cuenta de todo el trabajo que hay. La gente no está ahí en una bacanal haciendo sexo sin más. Hay un equipo técnico detrás. Tienes que estar empalmado durante un cierto período de tiempo y en unas posiciones específicas. Te pueden poner un compañero que unas veces te gustará más que otras, pero que tú no sabes si te va a gustar cómo te toca ese chico, cómo te la come… Sea como sea, tú tienes que transmitir que es el mejor polvo de tu vida, así que es un trabajo difícil.

“Mi suegra me ha dado ideas para hacer determinadas escenas como actor porno”

 

Pero hay películas en las que parece que no se cuidan tanto los detalles

Sí, hay películas porno en las que simplemente te dicen ‘tírate ahí y lo que salga’, pero esto es como todo: si juegas en primera división tienes que ser profesional. Se te va a exigir y tienes que estar en las mejores condiciones físicas y psicológicas.

¿Hay muchos juguetes rotos en el porno gay?

Claro que hay juguetes rotos en el porno. Algunos creen que van a ser famosos toda la vida y cuando dejan de serlo no saben manejar esa situación.


Entonces el éxito es efímero en la que era tu profesión…

Pero esto pasa en todas las profesiones. Siempre hay alguien que destaca, que tiene su momento, pero después viene el relevo. Lo importante es saber utilizar tu mejor etapa de cara al futuro. Pasa como con los presentadores de televisión, que están ahí pero va a venir alguien más guapo, más joven, más atractivo… No hubo una rosa que viera dos primaveras.

¿Cómo tiene que ser un actor porno?

Ha cambiado mucho el tipo de hombre. Cuando yo empecé en 2007 el tipo de hombres eran estrellas como Francesco D’Macho o François Sagat, que eran tiarrones grandes y súper cachas. Ahora cualquiera que folle sin condón puede ser actor porno. Gracias a Dios eso nunca ha ido conmigo. Yo nunca he hecho películas bareback, no vas a conseguir ni una película mía sin condón. Cada cual puede hacer lo que quiera, pero es una imagen que va a perdurar ahí en el tiempo, así que… es una decisión de cada cual.

“No tengo el fetiche de ver mis escenas: no me gusta verme follar”

 

¿Está ahora mejor visto que antes lo de ser actor porno?

Sí, y por eso ahora algunos se creen lo más. Llegan a las fiestas y miran al resto por encima del hombro. ¡Eres conocido por poner el culo y sacarte la polla! ¡¿Cuál es el mérito de eso?! No quiero echarme piedras a mi tejado, pero hay que ser humilde.

¿Tu familia siempre te ha apoyado?

Mi familia lo sabe y me apoya desde el principio. Mi marido me ha conocido así, se ha casado conmigo, me ha apoyado y me sigue apoyando. La familia de mi marido también, todos me han apoyado. Ha habido situaciones alucinantes, como mi suegra dándome ideas para hacer determinadas escenas como actor porno. O mi cuñado, que es heterosexual y no tiene nada que ver con este mundo, que también me ha dado ideas. Gracias a él desarrollé la segunda webserie de nuestra productora. Y mi cuñada estuvo trabajando con nosotros como cámara.

¿Y hay gente que tiene prejuicios contigo cuando se entera de tu pasado profesional?

Si la gente que me importa que es mi familia me apoya… lo que las demás personas tengan en cuanto a prejuicios, me da igual. Yo no he sentido rechazo. Siempre me he rodeado de personas amables, inteligentes, sin prejuicios, que saben que al final todos somos iguales.

¿Cómo compaginabas el porno con el amor?

Fue un proceso. Al principio Óscar, mi marido, no lo entendía muy bien. Es normal que siempre haya una parte como de celos. Él veía que me llamaba una productora y me citaba para ir por ejemplo a Ibiza y claro, uno se imagina a su pareja yéndose a una villa con siete chulazos… pero no es así: llegas, te van a buscar, llegas a la villa, cada actor tiene su habitación y no es una bacanal. No es llegar allí, despelotarse y follar. Normalmente cuando llegas están rodando otras cosas, a ti te toca al día siguiente. Tú llegas, descansas, comes, te presentan al equipo y al día siguiente ruedas. Fue así como Óscar se dio cuenta de que trabajaba con gente profesional y la cosa no era una bacanal todo el día… Eso le dio seguridad.

“Cuando conocí a mi marido, aceptó mi trabajo y me dijo que si me dedicaba a esto tenía que ser el mejor”

 

Luego empezaste a trabajar con tu marido cuando montasteis la productora

Cuando comenzamos a trabajar juntos la cosa cambió. A mí me daba un poco de pena porque ahora estaba mi marido enfrente. Si tenía que follar con alguien, terminaba y era él quien me decía: “has estado muy flojo, con las otras productoras lo hacías mejor”. Pero era porque yo estaba cortado pensando qué iba a pensar y que, si le ponía mucha intensidad, iba a creer que me gustaba mi compañero o cosas así… Cuando terminaba la escena Óscar me daba caña diciéndome que lo había hecho fatal por no ponerle tantas ganas. Y yo pensaba “¡tiene huevos la cosa!” (ríe). Esto se ha construido con mucha confianza. Llevamos ocho años de casados y hemos estado juntos todo el rato.

¿Tu marido ha sido un gran apoyo?

Sí, para mí ha sido mi gran apoyo. Cuando nos conocimos yo había hecho un par de películas. Él había trabajado toda su vida en la dirección artística en televisión con grandes nombres. Aceptó mi trabajo y me dijo que si me dedicaba a esto tenía que ser el mejor. Se centró en proyectar una carrera internacional. Lo hemos conseguido los dos. Yo en mi trabajo y él en la parte artística y visual, produciendo sesiones de fotos poco convencionales, con diseñadores de moda… La calidad fotográfica de mis sesiones siempre ha sido inmejorable.

¿Cómo es vuestra relación?

Óscar y yo nos conocimos a través de una app de contactos y desde ese día no nos hemos separado. Siempre me ha ayudado. Si ha habido algún perjudicado en la relación puede haber sido él. Él trabajaba en televisión y en el mundo de la moda y en su círculo no vieron con buenos ojos que estuviese saliendo con un actor porno y que además luego se casara. Se cerró alguna puerta pero nunca le importó ni me hizo sentir que fuera así, aunque yo lo sé. Siempre se enfocó en nuestra pareja, en construir algo juntos. En la productora él se involucró en todos los detalles de la iluminación, del set, de la decoración, del atrezzo, de los modelos… e incluso alguna vez cogió alguna cámara y grabó.

Ahora, en su salón de estética yo hago lo mismo, le ayudo con todo. Para eso es una pareja: para apoyarse en todos los proyectos que tengan en común, como una familia. Al final es lo único que cuenta.

“He estado trabajando en el porno diez años y me he retirado cuando yo lo he decidido, en el punto más alto: teniendo una productora, viniendo de Berlín de recoger cinco de seis nominaciones”

 

¿Resulta difícil encontrar el amor siendo actor porno?

Trabajar en el porno no es un impedimento para encontrar el amor. Cuando encuentras la persona adecuada, también encuentras la forma de superar cualquier obstáculo. Si es la persona indicada va a estar contigo hagas lo que hagas.

¿Continúas cuidando tu físico ahora que te dedicas a otra cosa?

Nunca he sido de cuidarme excesivamente. Tengo buena genética y con poco que hiciese me mantenía en forma. Ahora estoy más relajado pero sigo cuidando la alimentación un poco por verme bien y gustarme a mí mismo.


¿Qué es lo peor que has vivido en el porno gay?

Sinceramente, lo empecé a pasar mal cuando yo monté mi propia productora, Luciosaints.com. Ahí empecé a sufrir al conocer a gente que no era profesional. Como productor lo pasé algo peor que como actor. Tú hacías un casting, citabas a los chicos y había algunos que no se presentaban o que venían de fiesta, muy pasados. Otros no aguantaban el rodaje, no se empalmaban o se corrían antes de tiempo. Ahí me di cuenta del valor de ser profesional del sexo.

¿Qué tal os iba con la productora que creasteis?

La productora iba bien. En dos años nos reconocieron como mejor productora, mejor show, mejor cantera de talentos…, pero realmente teníamos una responsabilidad muy grande. Teníamos una página y una serie de suscriptores que te demandaban un vídeo todas las semanas. La realización, la producción, la postproducción, el casting y todo lo que no se ve detrás de una escena lleva muchísimo tiempo.

¿Crees que el porno es un trabajo como cualquier otro?

Aunque tienes que sacarte la polla, es un trabajo. Tienes que llegar en una buena condición física y te van a decir qué posturas hacer y cómo follar; poner cara de que te lo estás pasando bien aunque sea una postura de mierda y estar dos horas haciéndolo. Pero sabes a lo que vas.

¿Tienes muchos seguidores actualmente? ¿Te reconocen por la calle?

Tengo casi doscientos mil seguidores entre todas las redes sociales. Hay gente que me pide que vuelva al porno. Por la calle o en bares algunos me reconocen, pero nada que ver con la experiencia de la primera vez.

“Aunque tienes que sacarte la polla, es un trabajo”

 

Si echas la vista atrás, ¿te sientes orgulloso de tu carrera?

Claro que sí. Me siento orgulloso de poder decir que he trabajado con gente muy profesional durante los diez años de carrera. Por ejemplo, trabajar con Kristen Bjork que para mí es la excelencia en calidad… No te imaginas la preparación que hay detrás de cada set. Es pasión por iluminar, porque cada escena se vea maravillosa, que los cuerpos brillen, que la luz sea perfecta… Descubrir que había tanta gente profesional en el porno es lo que me animó a seguir en la industria. Te exigían mucho, pero los resultados eran excelentes y te sentías orgulloso.

¿Cuál es tu próximo proyecto?

Ahora estoy enfocado totalmente en Stigma, mi línea de camisetas dirigidas a un público gay y basada en diseños homoeróticos. Se llama Stigma porque creo que, aunque todos llevamos un estigma en nuestra vida, no tiene por qué ser negativo, hay algunos de los cuales deberíamos sentirnos orgullosos y disfrutar de ellos. En el momento en que coges tus complejos, los asimilas, los haces tuyos y, en lugar de verlos negativos, los haces positivos, en ese momento vives mejor contigo mismo y con lo que te rodea.

Lucio Saints