6 abril, 2017. Por

Los Labios

Entrevistamos a la banda sevillana que conquistó a Lenny Kravitz y Craig Ross
Los Labios

“It’s a long way to the top if you wanna rock&roll”. Después de escuchar de boca de Charlie Cepeda las aventuras y desventuras que Los Labios han pasado estos tres últimos años, no hay mejor título para ilustrar esta entrevista que el de esta magnífica canción de AC/DC. Los sevillanos, que presentan Birthday, su primer disco, este sábado 8 de abril en la madrileña sala El Sol, tienen una historia alucinante de coincidencias, decepciones y felices giros de guion, que parece sacada de un film hollywoodiense y que fascinará a muchos de los que la escuchen por primera vez.

Los Labios se formaron a raíz de dos conexiones paralelas: la primera, la que se establece entre el reconocido guitarrista Charlie Cepeda y Sammy Taylor, el hijo británico que nunca conoció el mítico músico sevillano Silvio; y la segunda, la de Charlie con otros artistas de la escena rock sevillana, como Álvaro Suite, guitarrista de la banda de Bunbury, Ricky Candela y Fernando Reina.

Tras formar la banda, autoeditarse un EP y hacer dos giras americanas que no acabaron de cuajar, el espíritu aventurero llevó a Charlie y a Sammy a las Bahamas, donde la aristócrata madre de este último tiene una casa, y buscándose las castañas consiguen que les vea tocar Lenny Kravitz y su mano derecha y guitarrista Craig Ross, que accede a producirles su primer disco en el estudio privado que Kravitz tiene en el Caribe. ¿No creen que todo esto se merece una película? Pues se está filmando desde que se embarcaron en su segundo tour americano y promete emociones fuertes. La energía y la magia de las mejores bandas de rock de los 70 duerme en Sevilla.

Notodo: La vuestra parece una historia muy poco común en estos tiempos, sacáis un EP y os largáis a hacer las Américas. Prácticamente os estrenáis con una gira internacional ¿Por qué empezar así la aventura?

Charlie Cepeda: Tampoco fue una cosa premeditada, simplemente se dio la oportunidad de ir por los contactos que fue reuniendo Álvaro Suite, el anterior guitarrista de la banda, a raíz de girar con Enrique Bunbury. Nos encontramos con que teníamos la posibilidad de ir a México, la oportunidad de ir a Colombia… entonces se confeccionó una gira y la hicimos, pero no era algo que nosotros pensáramos porque quizá lo nuestro fuera pudiera funcionar mejor que aquí, como mucha gente ya nos ha planteado. También al principio hicimos muchos conciertos en España.

Notodo: También tiene una historia curiosa la manera en que os vais conectando y se producen los acontecimientos para montar la banda.

Charlie: Yo empecé de muy niño tocando en la banda de mi padre, que era una banda de blues, r&b y rock&roll de Sevilla en los ‘80, una banda underground que se llamaba Entresuelos. Por allí aparecía el padre de Sammy, Silvio, Rafaelillo y Raimundo de Pata Negra, la gente de Dogo y los Mercenarios, Manolito Imán, digamos que la “gente de la escena”. La verdad es que los ambientes en los que me movía, para ser un niño, eran bastante cafres: había gente colocándose, bebiendo… y grabé un disco con 12 años con Cambayá Records, un sello de Antequera amante del blues y el rock. Lo que pasa que la situación con mi padre tampoco fue fácil en algunos aspectos y me fui de mi casa con 16 o 17 años.

Nuestras primeras giras por América fueron un poco Spinal Tap, algo decepcionantes

Fui montando mis bandas de rock& roll, como una que tuve con Chencho Fernandez, hermano Álvaro Suite, una banda que formé con unos australianos e incluso toqué con Dogo y Los Mercenarios, y de pronto empezó a sonar el teléfono para tocar con otros artistas: me llamó Kiko Veneno, después Jarabe de Palo, etc. También empecé a vivir de forma nocturna y al final me di cuenta de lo que estaba haciendo era trabajar para mantener un ritmo de vida. Ganaba bien, pero me estaba alejando por completo de lo que me llevó a coger una guitarra y apasionarme. Entonces metí el freno de mano y lo mandé toda a tomar por culo, literal, y me arruiné y lo pasé muy mal durante muchos años. Empecé a picar piedra otra vez y me encontré con Sammy y una serie de individuos que tenían unas intenciones parecidas a las mías.

Notodo: Además son gente de la misma escena y gente que conocías hace mucho tiempo ¿Cómo se dan esas circunstancias de encontraros de repente y ver que ahí había que hacer algo juntos?

Charlie: Con Fernando Reina, el batería, a los 18 años ya teníamos bandas en común y a lo largo de los años hemos estado en muchos proyectos. Tenemos una compenetración que solamente te la pueden dar los años. En la época que lo dejé todo me fui a vivir a una nave industrial en la que monté todo mi equipo. Era una época en la que componía bastante, por allí pasaba mucha gente y fue una época de mucho intercambio.

De pronto, en un festival, en un camerino, me topo con Sammy, que se me presentó como el hijo de Silvio y fue de puta madre. Él no me vio tocar y yo no lo vi cantar, pero todo apuntaba a que coincidiésemos. La verdad es que empezó a perseguirme con mensajes por Facebook hasta que coincidimos en un garito que se llama La Caja Negra, que es donde se juntan los músicos de Sevilla. Allí subimos al escenario e hicimos un par de cosas y fue como un flechazo, encajábamos.

A la mañana siguiente, quedamos en mi estudio, llamé a Fernando y a Ricky, con el que también había coincidido en otras historias. Digamos que fueron dos historias paralelas que se unieron para formar Los Labios. Por una parte tenía esa inquietud, me topé con músicos con los que ya había una conexión y queríamos hacer cosas, y paralelamente coincidí una noche con Sammy. Unimos las dos cosas y me siento muy afortunado por ello.

Notodo: Vayamos a estas aventuras americanas, que no es algo habitual en las bandas españolas. Sobre todo Álvaro y tú, que sois músicos con una carrera larga, supongo que lanzarse a un reto así de repente, sin todavía haberos hecho un nombre con el grupo, debe haber sido complicado

Charlie: Lo de hacer nuestra primera gira americana, la verdad es que vino por Álvaro. Él tenía una serie de contactos que había ido adquiriendo a raíz de sus giras con Enrique Bunbury y entonces lo propuso. Nosotros hicimos esa primera gira para sembrar, pero para sembrar necesitas que vaya a verte alguien, y que aunque sean tres personas, un par de ellas te ayuden a llegar al siguiente nivel; que te puedan meter en este festival o que te puedan poner de telonero de tal banda local que es conocida, para que la siguiente vez que vayamos nos vea más público. Pero en realidad no había nada de eso, aunque la gente que organizaba los conciertos se esforzó por darnos lo mejor, fuimos como cuando eres un chaval: a pasarlo bien. En ese sentido fue frustrante y aunque estrechamos lazos con algunas de esas oficinas que nos montaron esos conciertos, es gente bastante independiente.

Lo dejamos todo y nos pusimos a esta aventura como cuando se empieza: cuchillo entre los dientes y venga

Pensábamos que el nombre de Bunbury, al que allí le idolatran, iba a ayudar a que fueran sus fans, pero no. Fue un poco mejor en Colombia, pero fue algo cortito de público. Todo salió bastante Spinal Tap, aventura pura y dura. Luego vino la segunda gira americana, ya en esta se está filmando una película y vuelve a repetirse lo mismo. Eso provocó algunos momentos de tensión.

Notodo: Supongo que eso te pasa en casa y bueno, es una mala experiencia, pero hacer el esfuerzo de ir a la otra parte del mundo y que salga así debe muy jodido.

Charlie Cepeda: Nosotros estamos endeudados de esa primera gira americana. Es en las Bahamas donde la movida es diferente a las dos giras. La madre de Sammy tiene una casa allí, y desde que montamos el grupo él y yo hemos ido a buscarnos la vida, tocar en cualquier sitio y movernos por garitos, porque es un buen sitio para hacer contactos.

Notodo: Bueno, de esas aventuras y de vuestra relación con las Bahamas surge vuestro contacto con Lenny Kravitz y Craig Ross que ha resultado decisivo a la hora de grabar vuestro primer disco. ¿Cómo se produce ese encuentro? ¿Fue algo programado que se acercaran a ver vuestro concierto en Bahamas? ¿Cómo llega ese ofrecimiento para grabar en su estudio?

Charlie: Vamos repetidas veces; a tocar en una fiesta de Fin de Año, a tocar en fiestas privadas, o a tocar en medio de la calle con guitarra acústica enfrente de una pizzería. La idea era movernos por allí y hacer ruido. Conocemos a un bajista y un batería y tocamos con ellos y empieza a ir gente y vamos haciendo contactos por allí, que es un sitio donde tienen residencia gente muy importante. En Nassau, por ejemplo, viven Shania Twain, Robert John “Mutt” Lange (productor que hizo el Black in black y Highway to Hell de AC/DC), Jimmy Page… No hay una escena asentada de garitos, pero sí hay personajes muy bien conectados, gente con mucha pasta.

Grabamos el disco con el productor de Lenny Kravitz en el estudio privado de Lenny, con sus instrumentos

En una de estas cosas conocimos a nuestro actual manager, Edgar Seligman, un tipo de negocios muy bien relacionado que solamente viéndonos a nosotros dos ya nos dice que quiere trabajar para llevarnos al siguiente nivel. Entonces vamos a tocar a unas fiestas privadas que él hace en una de las islas en la que vive Lenny Kravitz. Un sitio bastante salvaje pero alucinante: en el trayecto del aeropuerto a casa de Edgar hay un momento que se estrecha tanto que puedes ver a tu izquierda el Atlántico con su color azul penetrante y a la derecha tienes el Caribe de agua cristalina..

En una de estas fiestas que yo no estaba, Sammy coincide con Lenny Kravitz y Craig Ross, y se pone a hacerles un numerito en plan Jagger con un guitarrista, así de repente y sin ningún tipo de complejo, y ahí quedó la cosa. Más tarde, durante los ensayos para la segunda gira, nos entrevistan y hablamos de que la idea es hacer esa gira y preparar las canciones para un posible primer disco. Entonces así de coña nos preguntan que quién nos gustaría que fuera nuestro productor y decimos: “pues Jack White, Rick Rubin…”, y es cuando recordamos que habíamos leído que Craig Ross iba a empezar a producir álbumes además de los de Lenny Kravitz, y bueno, no estaría mal y tal. Como Edgar es amigo de Lenny, pensamos en que les hiciera una propuesta para que vinieran a vernos en una de esas fiestas que organiza, ya con Los Labios al completo, y ahí se queda la cosa.

Entonces nos lanzamos a esa gira, vivimos aventuras de todo tipo, todo queda filmado y el final de la gira es en las Bahamas, y pensamos: “ojalá viniera Craig Ross a vernos”. Entonces Edgar les escribe diciendo que va a hacer una fiesta, que vienen Los Labios, la banda del tipo que conocieron aquel día y les hizo el numerito Jagger y contestan que intentarán pasarse. Finalmente vienen al show y flipan con Los Labios. Les encanta la banda, hacemos el aftershow, alternamos y ahí directamente le decimos a Craig que estamos buscando productor. Al cabo de un par de días nos dice que sí, que nos ofrecen el estudio privado de Lenny, dónde solamente graba él, y que nos cede todos los instrumentos que él suele utilizar en sus discos. Imagínate, después de todo tan duro, tantos meses fuera y tanto tiempo sin ver a la familia, hemos cumplido objetivos en el camino.

Notodo: Puede que para la vida de la banda, ese encuentro fuera clave. Después de las experiencias tan jodidas con las giras, parece que es un desenlace perfecto y encima está grabado en una película. Parece que sea un guion.

Charlie: Es que es alucinante, intentas hacerlo queriendo y no sale. La película no solamente va a ser esta aventura, va a tirar de atrás, de la conexión que tenemos Sammy y yo, de su padre con mi padre, de que yo tocaba en los garitos absolutamente underground de Andalucía de pequeño, de que Sammy nunca conoció a su padre, pues su madre, que era una aristócrata inglesa con la que tuvo una historia, se marchó antes de que naciera, que él empezó tocando la batería y su padre también, que luego se hizo cantante y su padre también… Todo eso estará en la película y todo eso desembocará en Los Labios de alguna manera. Continuará con una aventura tipo road movie, pasa lo de Lenny Kravitz, y se sigue filmando cuando grabamos el disco en las Bahamas y cuando tocamos en el Whisky A Go Go.

Notodo: Bueno, la parte difícil ha pasado, ¿cómo sigue la aventura de Los Labios hasta ahora?

Charlie: Después de lo de Lenny tenemos esa oportunidad de tocar en el Whisky A Go Go, donde viene gente de la industria, Craig y su mujer (Goya Toledo), viene Enrique Bunbury… y acabamos la puta aventura y después de 10 meses por fin llegamos a España con el disco y hay que presentarlo aquí. Hablamos con Juan Santaner, fichamos por Industrias Bala, publicamos el disco y acabamos de presentarlo en la Sala X con todo lleno y vamos a presentarlo este sábado 8 en la sala El Sol. Después de todo esto, parece que ahora es cuando empieza otra etapa, otra película.

Cuando tocaba con Kiko Veneno ganaba bien, pero me estaba alejando de lo que me apasionaba

Notodo: En la grabación del disco, ¿qué ha aportado Craig Ross a Birthday?

Charlie: Él sabe coger muy bien los hooks, los ganchos de las canciones, y acentuarlos. También tiene una visión completa: es guitarra, compositor, productor y multiinstrumentista. El primer EP lo produjimos Álvaro y yo porque yo también había producido antes discos de Kiko Veneno, etc., pero siempre he pensado que nos hacía falta una visión de fuera de alguien en quien pudiéramos confiar y que a la hora de grabar solo tuviéramos que concentrarnos en tocar. Craig se involucró como uno más de la banda y todo fue muy bien. Teníamos el mismo lenguaje a la hora de trabajar.

Notodo: Ahora, ¿cuál es el siguiente paso? ¿Qué tenéis programado para este año?

Charlie: Pues esperamos, cuando terminemos las presentaciones, que nos den pie a hacer festivales, ahí hacer más fans y después poder defender una gira propia de invierno. Y paralelamente, si Dios quiere, iremos a Inglaterra, que es una plaza que vuelve a ser un territorio importante del rock. También con el apoyo que tenemos ahora de volver a Estados Unidos a situarnos en el área que nos interesa.

Notodo: ¿Y para cuando el estreno de la película?

Charlie Cepeda: Hay un tráiler, pero no está terminada. Esta la aventura de la segunda gira, lo de grabar en el estudio de Lenny, pero hay muchas historias que no están finalizadas.

Cuando Sammy y yo nos conocimos no sabíamos cómo tocaba el otro, pero todo apuntaba a que coincidiríamos

Notodo: Bueno, ahora tenéis un nuevo guitarrista y presentáis en España, es una especie de acto final, ¿no?

Charlie Cepeda: Eso es, el guitarrista actual de la banda era nuestro roadie. Es una historia curiosa, era fan nuestro, vino desde Málaga a vernos y después movió el cielo para telonearnos con su banda, en la que es guitarrista y cantante. A la hora de formar la crew para la segunda gira americana él entró como roadie, y en toda la peli hace esa función, pero finalmente Álvaro deja la banda porque sigue su camino con Enrique Bunbury y Nacho se convierte en el guitarrista de Los Labios. Ahora hay que concluir esa historia, no sé si en Madrid se filmará algo, pero hay que filmar un concierto grande que remate. Todo apunta que la tengamos preparada para invierno.

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