3 marzo, 2017. Por

Logan

Hasta siempre, Lobezno
Logan

La noticia de que Fox estaba preparando una película de Lobezno –la última con Hugh Jackman– basada en el cómic El viejo Logan de Millar y McNiven hizo que mi cuerpo rindiese un sentido homenaje a la mítica escena de Scanners de Cronenberg. En el fondo sabía que la película no iba a ser una adaptación fiel del cómic, pero ya sabemos todos lo que disfruta Hollywood cogiendo títulos emblemáticos de las viñetas para que el hype se dispare. La nostalgia lo es todo, amigos. Aún con todo, Logan no tiene nada que envidiarle al cómic de Marvel: adulta, oscura, demoledora, aderezada con litros de whisky y violenta, tremendamente violenta. Bienvenidos al año 2029. Bienvenidos a un mundo sin esperanza. Bienvenidos a Logan.

Logan es la última instalación fílmica dentro del universo X-Men pero no es una de esas películas en las que un grupo de mutantes se reúne y utiliza sus maravillosos poderes para derrotar al villano de turno. No, Mangold se ha encargado de ofrecernos una cinta oscura y seria donde un Logan venido a menos, un frágil y senil Charles Xavier y una misteriosa niña mutante se dan a la fuga en busca de un lugar donde poder vivir en paz, lejos de las garras de aquellos que quieren erradicar el gen mutante de la faz de la Tierra. Las cosas se ponen feas, los sentimientos afloran y de vez en cuando cabezas, brazos y demás partes del cuerpo son cercenados por un Logan cabreado. El pan de cada día.

La película de James Mangold eleva el género superheróico a nuevas cuotas de calidad. Hugh Jackman está intratable haciendo de un viejo y dolido Logan. Lobezno ya no existe, solo es un pobre hombre que ha vivido una dura vida y que ahora afronta el futuro sin un atisbo de esperanza. Mangold no tiene piedad y no le tiembla el pulso a la hora de machacarnos con una visión tan triste y fatalista del mundo donde los únicos sentimientos que se imponen son la pérdida, el arrepentimiento y el miedo.

Logan, Charles y el resto de personajes no solo se ven obligados a luchar con las embestidas que vienen de fuera, sino que se ven obligados a afrontar sus miedos y sus deseos más profundos. Aquí los demonios interiores y el peso del pasado cobran un peso importantísimo.

Puede que no lo parezca pero Logan es una película que trata sobre el amor y la aceptación. En el fondo Mangold firma una conmovedora película familiar. Tal vez no sea una corriente, pero familia al fin y al cabo. El fin de una era y el puente para una nueva generación de mutante. Prepararos para llorar, para sufrir y para sentir como vuestras pulsaciones se disparan. En definitiva, preparad las garras… SNIKT!

Logan