19 enero, 2017. Por

Lita Cabellut

Hablamos con la artista española más cotizada del mundo
Lita Cabellut

Vivimos un momento de reivindicación de las artistas mujeres del pasado mientras seguimos obviando las del presente. ¿Por qué el público general español no conoce a la artista española más cotizada del mundo? ¿Por qué, en cambio, sí conoce a Jaume Plensa o a Antonio López, dos artistas que ni siquiera aparecen en la lista que elabora Artprice de los quinientos artistas vivos más valorados del mundo? Una respuesta posible es porque la cotización no es lo más importante en el arte –y casi todos estaremos de acuerdo en que no es lo más importante-. Otra sería que los medios no le han hecho tanto caso como a estos dos por algún motivo más allá de lo artístico. Seguramente vosotros proponéis una tercera o cuarta opción.

Lita Cabellut (1961, Sariñena, Huesca), gitana, ocupa el lugar 333 de la lista de Artprice. En el ámbito español actualmente solo Miquel Barceló está por encima de ella –también lo estaba el fallecido Juan Muñoz-. Cabellut tiene a unos cuantos famosos desesperados (según The Times algunos son los actores Halle Berry y Hugh Jackman o el chef Gordon Ramsay) por adquirir alguna obra suya. Más de uno ya la ha adquirido. El precio más alto que han pagado ha sido 115.000 euros.

Lleva lustros triunfando internacionalmente pero está muy ilusionada porque en octubre inaugurará dos exposiciones en España: en la Fundación Vila-Casas de Barcelona (donde expuso hace tres años pero no tuvo éxito); y en el MAC, el Museo de Arte Contemporáneo de A Coruña. Espera que esta retrospectiva sirva para que el público de aquí por fin conozca su obra y hasta, quizá, la admire.

Notodo: Muchas de tus obras han salido de lo que viviste durante una infancia muy difícil. ¿Te incomoda que tus cuadros de la serie de las prostitutas o de la de los vagabundos acaben en manos de millonarios?

Lita Cabellut: No, es bonito que mis cuadros acaben en manos de millonarios. Hay todo tipo de millonarios y todo tipo de pobres. No hay que tener prejuicios. Me he encontrado con millonarios que vienen de familias pobres y que compran mis cuadros porque así sienten que están más cerca de sus allegados. El arte es una aspirina que sirve para sellar muchas heridas del cuerpo y la mente.

NTD: ¿Crees que el arte tiene que hacer alguna función en el momento de crisis en el que nos encontramos?

Lita: Sí, claro. El arte es lo único que hace sentirnos humanos. El arte es la ética del ser humano. Si no hay arte es como si Dios apagara las luces, como si los ríos se secaran. Solo hay que ver los grafitis de las calles. La gente está ansiosa por expresarse. Nuestro paisaje urbano actual es arte. Los artistas hoy en día están en la calle.

Es bonito que mis cuadros acaben en manos de millonarios

NTD: En los museos, en cambio, parece que no todo el mundo tiene las mismas posibilidades de estar. El Museo del Prado, donde descubriste tu vocación, acaba de hacer la primera exposición individual de una mujer, Clara Peeters, después de casi doscientos años de historia. 

Lita: Qué triste que hasta nuestros días no haya tenido lugar algo así. ¡Qué poco sabemos de tantas mujeres brillantes! ¡Qué poco sabemos de Artemisia Gentileschi, la alumna que pintaba mejor que Caravaggio! ¡Hay tantas artes que han sido selladas por lo masculino! Por suerte, la ignorancia va perdiendo terreno gracias a la lucha de infinidad de personas.

NTD: ¿Tú misma te has visto despreciada por ser una artista mujer?

Lita: He ido a alguna galería acompañada de mis hijos para presentar mi obra y me han contestado: “sí, sí, pero primero cuida a tus hijos. Cuando estén criados, te vuelves a pasar” o “¿tú pintas? ¿Pero ya tienes tiempo para cuidar a tus hijos?”.

NTD: Madre mía.

Lita: Y no solo eso. Cuando he conseguido exponer en alguna galería de prestigio, he tenido que escuchar comentarios de otras personas pertenecientes al mundo del arte insinuado ciertas cosas como: “¿qué habrás hecho tú para que tal galerista te de esta exposición?”. O gente que se sorprende de que mis cuadros los haya pintado una mujer porque según ellos tienen una fuerza expresiva que no les entra en la cabeza que pueda provenir de una mujer. Una vez pillé a dos hombres hablando ante uno de mis cuadros: uno le contaba al otro que quien había pintado aquello era un hombre y que él lo conocía. ¡Y yo estaba delante de ellos!

Si no hay arte es como si Dios apagara las luces, como si los ríos se secaran

NTD: Sin palabras. ¿Alguna pintora que creas que no tiene suficiente reconocimiento?

Lita: Louise Bourgeois, por ejemplo. Ponía su talento y sus sentimientos en una pulpa de tentáculos y de ahí sacaba nuestros miedos. Era fascinante. Lo expresaba de una manera que cuanto más infantil era, cuanto más la exageraba, más en serio te la tomabas.

NTD: Has pintado tanto a personajes vencedores como perdedores. ¿Qué diferencia sientes cuando los pintas?

Lita: Ninguna. Intento estar en los dos lados sin juzgar y sin prejuicios.

NTD: ¿Por qué normalmente trabajas con lienzos de gran formato?

Lita: Porque es una manera muy real de expresarse. Quizá porque todo lo que me limita me incomoda.

Si la dejas hablar a sus anchas, deriva hacia expresarse de forma poética. Su hija le dice que no lo haga porque no se la entiende. Desde el otro lado del teléfono, en su casa de La Haya situada en una antigua fábrica de carruajes de caballos donde también tiene su estudio de pintura, Cabellut agradece que esta entrevista vaya por caminos diferentes a los habituales: su condición de mendiga en la infancia que vivió en las calles de Barcelona, especialmente en las de las zonas de Las Ramblas, La Boquería y el Port Vell, a causa de que su madre, prostituta, la abandonó a los tres meses de nacer.

A partir de ese momento su abuela la cuidó hasta que ésta murió cuando Cabellut tenía 10 años. Entonces fue internada en un orfanato, del que salió cuando la adoptaron a los 13, y poco después descubrió el Museo del Prado, donde encontró su vocación inspirada por la obra de Goya, Velázquez o Rembrandt. A los 19 años consiguió una beca para la Gerrit Rietveld Academy de Ámsterdam y se fue a vivir a los Países Bajos. Todavía reside allí.

NTD: Tu primera exposición fue con 16 años en El Masnou (Barcelona). ¿Qué tipo de obras hubo?

Lita: Bodegones, paisajes… en esa época me obsesionaban los paisajes, y naturalezas muertas. Y en El Masnou recibí mi primera lección: conocí a un pintor que no me permitía borrar nada. De esta manera, debía pensarlo todo bien antes de dibujar el primer trazo.

NTD: ¿Aún conservas esas obras?

Lita: Tengo alguna, como un retrato de Goya que fue el primer cuadro que pinté, pero la mayoría las tenía mi madre en su casa y allí siguen. No me atrevo a llevármelas.

Hay gente que se sorprende de que mis cuadros tienen tanta fuerza expresiva que no pueden ser de una mujer

NTD: ¿Cómo ha evolucionado desde entonces el estilo de Lita Cabellut?

Lita: He ido macerando la masa hasta que he visto que estaba a punto para ponerla en el horno. De esta manera, vas encontrando ese lenguaje personal que te caracteriza. El secreto es repetición, repetición y repetición. Y todavía estoy en proceso de algo. Un artista siempre está buscando mejorar. Es una exploración constante. Si con ochenta y cinco años me preguntas cuál ha sido el mejor momento de mi obra, te contestaré que mañana.

NTD: ¿Este 2017 puede convertirse en el momento en que por fin el gran público te conozca en tu país de origen?

Lita: Tengo muchísimas ganas de hacer esta exposición en la Fundación Vila-Casas de Barcelona. Hacía mucho tiempo que tenía en la cabeza hacer algo así: poder mostrar toda mi obra en conjunto en España. Habrá más de cien cuadros; la serie de Frida Kahlo, la de Coco Chanel, la de las prostitutas, la de los vagabundos y otras más. Observándolas en conjunto se podrá apreciar cómo he llegado hasta aquí, los caminos que he recorrido.

NTD: ¿Por qué se te conoce mucho más en el extranjero?

Lita: La verdad es que he enfocado más mis actividades hacia el extranjero porque desde mi juventud he vivido allí. Pero me siento muy española y considero que mi pintura es muy española.

El arte es una aspirina que sirve para sellar muchas heridas del cuerpo y la mente

NTD: “I’m more than a painter, I’m a storyteller”, dices en tu web.

Lita: Pintar por pintar no justifica todo el tiempo que invierto en ello. Cuando pinto pongo todos mis sentimientos y pensamientos, todo lo que he vivido, en el lienzo. Para mí pintar es una necesidad incontrolable. Sin la pintura no vivo. Si no estoy pintando estoy pensando en pintar.

Lita Cabellut