16 noviembre, 2017. Por

Liga de la Justicia

¿Hay esperanza para el universo cinematográfico de DC?
Liga de la Justicia

Otra de las películas más esperadas de 2017 desembarca, por fin, en las pantallas de todo el mundo este fin de semana: Liga de la Justicia (Zack Snyder, 2017). Y lo hace seis meses después de que Wonder Woman (Patty Jenkins, 2017) devolviera a la vida al moribundo universo cinemático de DC Comics. Liga de la Justicia es la prueba de fuego y, probablemente, una de las últimas balas que le quedan en el cargador, a la editorial propietaria de los que son, sin duda, los más clásicos de todos los superhéroes del mundo del cómic.  ¿Pueden Superman, Batman, Wonder Woman y Aquaman funcionar tan bien con el público como el Capitán América, Iron Man, Viuda Negra y Thor? Tras ver Liga de la Justicia casi antes que nadie la respuesta está clara: sí. Pero ello no significa que sean capaces de generar buenas películas.

¿Liga de Vengadores o Vengadores de la Justicia?

La jugada de DC con Liga de la Justicia es obvia: emular el éxito de Los Vengadores (Joss Whedon, 2012) y hacerlo de la mano de unos superhéroes que, a priori, casi no necesitan presentación para el gran público. Pero es más fácil decirlo que hacerlo: porque desde que Christopher Nolan dejó de hacer películas de Batman, la relación de DC con el cine se ha parecido mucho a una pelea a hachazos. Llama la atención que la situación sea opuesta en su franquicia televisiva, donde series como Gotham, The Flash o Supergirl son diversas, divertidas y acumulan audiencias fieles, así como críticas decentes temporada tras temporada.

Pero en un alarde de ¿originalidad? DC decidió desligar completamente sus universos televisivo y cinematográfico (de hecho el Flash de esta película no es el mismo que el de la popular serie) y concederle el control de éste último nada menos que a Zack Snyder: un tío que había producido montañas de dinero adaptando el 300 de Frank Miller y había causado bastante menos vergüenza ajena de la esperada al trasladar al cine el Watchmen de Alan Moore.

“Desde que Christopher Nolan dejó de hacer películas de Batman, la relación de DC con el cine se ha parecido mucho a una pelea a hachazos”

Una quiere pensar que con Batman V. Superman (Zack Snyder, 2016) querían, desde DC y Warner, desligarse de la trayectoria que ha seguido Marvel en el cine. Aprovechar el tirón del superhéroe y el vigilante más célebres de todos los tiempos en una sola cinta antes de dejar que entre el resto de la comparsa superheroica. ¿Quién iba a decir que resolver dos horas y media de peleas inconexas y repetitivas con un “¿Tu mamá también se llama Martha?” no iba a hacer a la gente levantarse de la butaca para aplaudir? Y, mientras tanto, Marvel dando en el clavo una y otra vez: ya fuera con la franquicia Vengadores y su Civil War (Anthony y Joe Russo, 2016), el Doctor Extraño (Scott Derrickson, 2016) o los Guardianes de la Galaxia (James Gunn, 2014).

Así que se acabaron los experimentos con gaseosa: el equipo superheroico de DC no podía ser menos exitoso que el de Marvel. Y, cuando Zack Snyder tuvo que retirarse (por razones personales) del proyecto a seis meses del estreno, Warner ni se lo pensó: el encargado de acabar la película sería Joss Whedon. El ídolo de nerds desde hace 20 años, creador de series de culto como Buffy, Cazavampiros o Firefly y guionista, durante un tiempo, de la Patrulla X; que salía absolutamente rebotado de la franquicia Vengadores.

“¿Quién iba a decir que resolver dos horas y media de peleas inconexas y repetitivas con un “¿Tu mamá también se llama Martha?” no iba a hacer a la gente levantarse de la butaca para aplaudir?”

El argumento, lo sabemos todos en estos casos, es lo de menos: alguien con un nombre muy sonoro (Steppenwolf en esta ocasión) va generando mucha destrucción por donde pasa (porque tendrá traumas o por lo que sea). Y unos héroes muy heroicos (son héroes porque el mundo les hizo así) que se ponen de acuerdo, a pesar de sus diferencias, para pararle los pies. A hostia limpia, si es posible. Aquí está la dificultad añadida de que Superman murió en Batman V. Superman y hay que emplear 40 minutazos de metraje en traerlo de vuelta (¿esto se considera spoiler?). Todo muy pero que muy inesperado.

Flash (Ezra Miller), Batman (Ben Affleck) y Wonder Woman (Gal Gadot)

El resultado es que entre Snyder y Whedon han conseguido montar una película que no es una fotocopia de Los Vengadores, pero que funciona exactamente por los mismos motivos que aquélla. Liga de la Justicia es más oscura y tiene mucha menos tendencia a la payasada, pero la estructura de la narración y las dinámicas entre los personajes es más que parecida. En este contexto me atrevo a decir que quien disfrutara, sin complicaciones, de Los Vengadores, tiene serias papeletas para pasarlo bien con Liga de la Justicia.

Lo peor: 20 montajes distintos, Superman y la comparación con Wonder Woman

Pero vamos al tomate. Porque hay muchísimas cosas en Liga de la Justicia que son bastante desastrosas y espero no dejarme ninguna en el tintero. Por si alguien me quiere matar, en el siguiente epígrafe cuento las que sí me han gustado. Que, lo crean o no, son unas cuantas.

El primer y principal problema de Liga de la Justicia es que se nota, y mucho, que el montaje se ha rehecho y revisado en demasiadas ocasiones. Sin ir más lejos, hay bastantes planos (que parecían importantes) y hasta algún diálogo que hemos visto en los trailers y no juraría no haber visto en la película. Sabiendo que la exagerada duración de sus predecesoras fue un problema, ésta se nota artificialmente acortada.

¿Ha sido la Lois Lane de Amy Adams víctima de los recortes en la mesa de montaje?

No digo que esto no sea habitual, pero da una acusada sensación de incompletitud y manipulación con respecto a lo que fuera el guión original.  La llegada de Whedon a última hora no ha hecho más que agravar esta problemática, obligando a grabar algunos diálogos nuevos a petición del realizador. Hay un caso especialmente sangrante en el que ni siquiera el atuendo de los implicados concuerda con el de la escena inmediatamente anterior y que ni siquiera aporta gran cosa a la trama. No lo logro entender.

“Hay una acusada sensación de incompletitud y manipulación con respecto a lo que fuera el guión original”

El propio Ben Affleck ha comentado que algunas de estas escenas añadidas tienen a fin manifestar cierta tensión sexual entre Batman y Wonder Woman. No sé bien qué concepto tiene Affleck de “tensión sexual”, pero creo que no es el mismo que yo uso. Aunque también parece que estos nuevos diálogos se hayan usado para enmendar la discordancia entre la premisa con la que Diana aparecía en Batman V. Superman (oculta al mundo por razones poco claras) y el carácter entregado y altruista que caracteriza a dicho personaje. Esto no es necesariamente una mala noticia, pero es muy sintomático del nivel de improvisación que impera en todo el universo cinemático de DC en el que, a todas luces, nadie daba un duro por que Wonder Woman fuera a tener una secuela.

Otro de los puntos flacos de Liga de la Justicia es Superman y todo lo que le rodea. Empezando por el hecho de que Henry Cavil es tan inexpresivo que en la primerísima escena de la película nos regala un sentido homenaje (no sé si consciente) de la lección magistral de Joey Tribbiani sobre cómo hacer que hueles a pedo cuando necesitas una pausa para recordar tu siguiente frase. Los fans de Friends apreciamos el guiño.

Joey Tribianni y el olor a pedo

Pero la cosa va más allá. Por lo general todo este matar a Superman para inventarse alguna forma absurda de traerlo de vuelta me aburre muchísimo. Amén de que para cuando Superman fue enterrado en Batman V. Superman a mi ya solo me invadía el gozo de que la película, por fin, se acabara, en lugar de la pena por la caída del símbolo. Encima, su pequeño concurso de meadas con Flash hacia el final solamente hace añorar la entrañable amistad que une a Barry (Flash) y a Kara (Supergirl) en el Arrowverse.

Una relación molona entre superhéroes

Para rematar, se desaprovecha una vez más el inmenso talento de Amy Adams, cuya Lois Lane no puede hacer más que ser el descanso del guerrero, sin aportar nada verdaderamente enriquecedor a la trama, y sin salir demasiado tiempo en la pantalla. Gracias, gracias Supergirl por demostrar que aún puede haber personajes femeninos complejos y fuertes en el entorno de los kriptonianos. Y, aún así, Amy Adams aparece en los títulos de crédito antes que Gal Gadot (¿WTF?).

“Lois Lane no puede hacer más que ser el descanso del guerrero, sin aportar nada verdaderamente enriquecedor a la trama”

Pero cuando Liga de la Justicia se viene abajo es si la comparamos con Wonder Woman. Sé que es muy diferente una película sobre el origen de un héroe de una en la que se tienen que presentar y hacer funcionar en conjunto varios personajes un poquito antagónicos. Pero es que la cinta de Patty Jenkins es mejor en casi todos los sentidos que uno puede imaginar: en épica, en ritmo, en su trabajo artístico o la banda sonora (la de Liga de la Justicia es la banda sonora más cutre que he escuchado en bastante tiempo).

Un ejemplo claro de lo que digo sería la breve pero deliciosa animación que en los primeros compases de Wonder Woman retrataba la batalla final entre Zeus y Ares. La escena estaba hecha con un gusto exquisito, y estaba llena de lirismo y amor por la mitología y la historia del arte. Curiosamente, hay un relato similar en Liga de la Justicia cuando a Diana le toca dar cuenta de los orígenes de Steppenwolf, el villano de la película. El flashback con el que se hila dicho relato es torpe, falto de originalidad y excesivamente largo para la poca épica que contiene.

“Liga de la Justicia se viene abajo es si la comparamos con Wonder Woman

Aunque lo más llamativo en este aspecto es el tratamiento que se le da a las amazonas en Liga de la Justicia. Una de las primeras escenas de acción de la película nos devuelve a Themyscira, donde Hipólita (Connie Nielsen) vuelve a comandar a una horda de amazonas por las estepas de Isla Paraíso. Solo que en los últimos 100 años (recordemos que Wonder Woman se desarrollaba en 1918) la moda en Themyscira parece haber cambiado bastante. Seguro que lo han visto en Twitter: las armaduras de cuero y metal que lucían las amazonas en la cinta de Patty Jenkins se han convertido en escuetos tops y braguitas de cuero en la de Zack Snyder.

Un movimiento patético pero que una de las campeonas de CrossFit que ha intervenido en ambas películas, Ence, ha llegado a defender en términos de la importancia de la representación de cuerpos femeninos grandes y musculosos en la gran pantalla. Esta defensa podría tener sentido si, unas pocas escenas después, en una batalla similar que se desarrolla, esta vez, en el hogar de los atlantes (ese pueblo sobre el que reina Aquaman), éstos pelearan a pecho descubierto y en shorts. Pero no: a estos varones sus armaduras les cubren de los pies a la cabeza y estamos ante un caso vergonzante de sexualización de unos personajes que hace seis meses habían recibido un trato mucho más razonable.

Sobre el personaje de Diana, ¿qué decir? No esperábamos mucho y hacíamos bien. La escena de acción con la que se la presenta es atroz. Después, colección interminable de caídas de pelo, sonrisas y todo tipo de formas de belleza acumuladas sobre su persona (gracias, Gal Gadot, por no ser de este mundo). Hay cierto éxito a la hora de mostrarla como el elemento emocional que aglutina al grupo, pero no sé si eso es una buena noticia. ¿Trabajo emocional para el elemento femenino del equipo? ¿En serio? No lo había visto nunca.

Gal Gadot como Diana Prince

Pero vamos, no faltan las miraditas y los comentarios sobre su despampanante figura entre los miembros del equipo. Eso cuando Bruce Wayne no está manspleineando cómo traer de vuelta a Superman o echándole en cara que él tenga que ser el líder porque ella rechaza dicho rol, o que aún le afecte la pérdida de Steve Trevor. En serio, Bruce: ¿para esto te ha contado Diana la historia de su vida? ¿Para que se la eches en cara? Vete a lloriquear la muerte de tus padres a una esquina un rato.

Lo mejor: Flash, Aquaman y… Batman

Pero que no todo sea rajar en el peor sentido de la palabra. No puedo negar que hay cosas disfrutables en Liga de la Justicia y que, incluso, no he podido evitar reírme en un puñado de momentos. La verdad es que hay un gag que involucra a Aquaman y al Lasso de Hestia que está muy logrado. Mucho. Un par de cosas más así no habrían hecho daño. Hay química desaprovechada entre varios miembros de la Liga.

El Flash de Ezra Miller es una de las más gratas sorpresas de la película

Una de las cosas que más curiosidad me despertaba en Liga de la Justicia era cómo funcionaría el Flash de Ezra Miller, especialmente cuando ya hay una versión bastante distinta del personaje, la de Grant Gustin, funcionando a todo gas en el Arrowverse. Y lo cierto es que Flash es una de las más gratas sorpresas de la película. Es, sin duda, porque recae sobre él casi toda la carga cómica y juvenil del guión. Pero lo cierto es que su espontánea inocencia funciona de maravilla cuando aparece rodeado por el equipo de (algo petulantes) superhéroes “adultos”. Lidiar con varias versiones simultáneas del mismo personaje también forma parte del mundo de los superhéroes.

“La espontánea inocencia de Flash funciona de maravilla cuando aparece rodeado por el equipo de (algo petulantes) superhéroes “adultos””

El Aquaman de Jason Momoa también se hace entrañable. Uno no acaba de saber qué pinta este tío ahí, cuando sus poderes parecen limitarse a las aguas y los océanos, y la gran parte de la película se desarrolla en tierra firme. Pero hay que reconocer que es gracioso. Tiene buenas réplicas y el carisma de Momoa es innegable. Da la impresión de que su presencia está reducida de algún modo, dejando franca curiosidad por la llegada de su película en solitario el año que viene.

Aunque lo más inesperado es el personaje de Batman. Para empezar, su escena de presentación es un homenaje claro y sentido Batman (Tim Burton, 1989), tanto en el aspecto visual como en el musical. El escenario recuerda poderosamente al colorista pero oscuro mundo que Burton creó para Gotham hace cinco lustros. Solo que en esta ocasión está habitado por un Batman viejo, derrotado tras 20 años de servicio, y algo achacoso. Vamos, que estamos hablando de algo que se parece muchísimo al mítico Batman: El Regreso del Caballero Oscuro de Frank Miller.

Mientras no se quita la máscara, el Batman de Ben Affleck es hasta tolerable

Y, de repente, la nueva película de Batman me interesa muchísimo más. Porque si me van a relatar el ocaso del personaje, en vez de su origen, podríamos estar ante algo casi novedoso… si no se hubiera estrenado Logan (James Mangold, 2017) este año, ¿no?. Cuando no lleva la máscara Bruce Wayne solamente me parece un personaje un poco odioso, interpretado por un Ben Affleck sobreactuado y que lleva un tinte de pelo horrible. Pero, cuando se la pone, este Batman aporta dimensión, solemnidad y oscuridad al equipo. Son cosas que no estaban en Batman V. Superman y que aquí han mejorado enormemente.

“Nada de esto pasará a la historia del cine. Pero para pasar la tarde del sábado a cubierto, puede valer”

Así que, en resumen, aunque creo que el cine de superhéroes puede dar lugar a buenas películas como X-Men 2 (Bryan Singer, 2003) , Spiderman 2 (Sam Raimi, 2004), Wonder Woman, Logan, por poner algunos ejemplos, Liga de la Justicia no pretende ser una de ellas. Y es un logro, porque Batman V. Superman aspiraba a ello y fracasaba de una forma estrepitosa. Se está defendiendo mucho Liga de la Justicia como una película divertida: para mi divertida es Deadpool (Tim Miller, 2016) y creo que para la gran parte del mundo lo es Guardianes de la Galaxia. No creo que Liga de la Justicia alcance a dichas películas en diversión, pero se deja ver sin hacerse interminable ni repetitiva. Las escenas de acción, como siempre, trepidantes y henchidas de CGI. Si un solo momento que parezca realista, pero es lo que se lleva ahora. Nada de esto pasará a la historia del cine y dudo que esta sea la película que DC andaba buscando para conectar definitivamente con el público. Pero para pasar la tarde del sábado a cubierto, puede valer. 

Si has llegado hasta el final de esta crítica, enhorabuena: tienes una advertencia extra. Los títulos de crédito de Liga de la Justicia son sosísimos y la música que los acompaña, olvidable. Pero tras ellos hay una escena extra. No un planito de esos misteriosos que le dejan a uno con la incógnita. Una escena completa. Mala pero, supongo, importante para el avance de las aventuras de la Liga de la Justicia de América.

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