El estado mental

Varios autores

Es complicado afirmar que el formato físico (de todo) ha muerto cuando lo único que sobrevive es físico, pero así es. Internet no sólo ha acabado con la industria musical como la conocíamos antes, sino también en el mercado literario (no con el mismo calado, pero los e-books, los blogs y las revistas digitales –como, ejem, la nuestra- tienen una instantaneidad y una accesibilidad que el papel no te lo da). Libros, vaya y pase. Pero revistas, además de reducirse en número y tirada la gran mayoría (al margen de grandes hitos de la literatura “nuevos” como la Cuore o la InTouch…), han sido reemplazadas por productos digitales de una calidad superior a la del grueso de magazines que aún perduran. Apenas los románticos, los puretas literatos, los bibliófilos y aquellos adictos al olor del tintado post-impreso continúan agenciándose su buena colección de revistas. En cultura, la escasez de productos de calidad es notable: apenas revistas míticas como Minerva (de literatura) o productos específicos de música como la Rockdelux o las gratuitas Vice o Calle 20 procuran no transformarse en un catálogo publicitario poco sugerente. Aún así, un nuevo modelo de revista hacía falta. Y justo ahí es donde aparecen productos como El estado mental u Orsai, dos perfectos ejemplos de cómo unir la visceralidad textual, la cuidad(ísim)a selección de contenidos y el traslado del formato digital al físico con un beneficio fantástico para gusto y deleite de los que, aún formando parte de la generación digital, disfrutamos de revistas de este tipo.

El estado mental aparece en medio de una notable caída de (des)aparición de nuevas (y buenas) revistas de contenido cultural y artístico multidisciplinar, de la falta de recursos que hay en la calle y en los kioscos y como necesidad de decir cosas. En su primer número (ya se está trabajando en el segundo), titulado Tenemos que hablar, una troupe inagotable de artistas de las más diversas disciplinas ponen al servicio de la publicación trabajos inéditos exclusivos para que el respetable flipe de lo lindo por amor al arte en un trabajo comunitario y casi cooperativo donde vale tanto el qué como el cómo, y bastante menos el cuánto. Porque quedan cosas que decir y las dicen de la mejor manera que saben: con su arte o sus palabras. Ahí nos topamos con la fotografía icónica de Chema Madoz, los dibujos-denuncia de Dan Perjovschi, las mini-historietas irreverentes de Alberto González Vázquez (viejo conocido del Notodofilmfest, ensalzado en más de una gala gracias a sus cortometrajes escasos de recursos pero sobrados de guión), las imágenes con doble lectura de Antoni Muntadas, el collage anodino de Juan Ugalde, el romanticismo bizarro de Efrén Álvarez, las proclamas-protesta de David Shirgley o las fotos heridas y solemnes de Zoé T Vizcaino y Xavier Ribas, entre otros artistas que prestan imágenes e ilustraciones. En cuanto a texto (la parte más importante y gorda de la publicación) nos encontramos con una multitud de escritores, tan cerca de la literatura ensayística como del reportaje periodístico, los talleres-propuesta escritos, la conversación-entrevista o el artículo analítico, sin perder ni la compostura ni la especialidad ni, sobre todo, la actualidad. Reportajes como Los DosMiles, de Galactus & Grace Morales, La danza de los espejos (un análisis sobre la identidad y los flujos fotográficos en Internet), escrito por Joan Fontcuberta, un análisis del amor escrito por Coral Herrera y recreado por las ilustraciones de Juan Zamora y una serie fotográfica de Chino Moya y una serie de artículos, pseudo-entrevistas y reportajes finales relacionados con cuestiones económicas pero desde una perspectiva más sociológica que bursátil. En definitiva, la respuesta artística (desde su armamento en filas cooperativas y con el arte y la palabra por delante de los billetes) más notable de los últimos años en un formato de revista-libro que conjuga lo mejor de los blogs multimedia, del fanzine, de las revistas subterráneas y de la magia del querer y poder hacer lo que te venga en gana. Esperamos ya el segundo número. Y un tercero, y...


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Foto: Chema Madoz
Viñeta: Alberto González Vázquez
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Autor: Varios autores

Título: El estado mental

Género: Revista

Editorial: El estado mental

Año: 2011

Páginas: 298

Precio: 12 € (en kioscos de Madrid y Barcelona), 15 € (desde la web para España), 24 € (desde la web para Europa) o 27 € (desde la web para el resto del mundo)