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Una de las sensaciones más infrecuentes para un lector asiduo es la sorpresa. A veces pensamos que ya lo hemos leído todo, por eso cuando nos encontramos con un autor o un texto que nos descoloca, aunque sólo sea por unas páginas, aplaudimos. A nosotros nos ha ocurrido con Submáquina (Salto de Página), una colección de relatos disfrazada de novela, el segundo libro de Esther García Llovet. Ya estábamos advertidos con su anterior trabajo, Coda, de que aquí había tomate, lo que se ha confirmado con creces en esta nueva entrega. ¿Es una novela o una colección de relatos? Da exactamente igual. La mayor fuerza de García Llovet reside en su capacidad para dar color a las situaciones, para meternos de lleno no en lo que está sucediendo, sino en la sensación que producen esas situaciones. No hay que ser muy perspicaz para percibir la pasión que la autora siente hacia la novela y el cine de color negro, uno de los géneros que más nos han enseñado a describir ambientes con pocos detalles, sólo los precisos: una música, una sombra, una frase. En un momento de Submáquina llegamos a leer que la imagen que vemos/leemos es tan fuerte, y tan cinematográfica, que pide un pie de foto. La visión cinéfila salta en cada línea del libro.
La historia está llena de fronteras en las que uno cambia no sólo de país (Aquí las mujeres vienen a perderse, no a encontrarse), personajes solitarios en busca de algún tipo de cariño (La única forma que tenía de llamar la atención de mis compañeros era clavándome chinchetas en las suelas de los zapatos), frases rotundas (A mí la vida es lo más raro que me ha pasado nunca) e imágenes que al principio nos llaman la atención por insólitas, pero luego se nos quedan en la memoria por ciertas: Las cosas a veces se acaban enrareciendo, se van volviendo cada vez más extrañas igual que las letras extrañas se acumulan al final del alfabeto. Hay escritores que escriben bien, otros tienen una imaginación prodigiosa y los hay que se inventan el mundo en cada historia. García Llovet pertenece a estos últimos. En esta ocasión lo hace con las aventuras de Tiffani Figueroa, una mujer fatal a la que no le gusta la gente, sino los extraños, y que a diferencia de otras heroínas de cine, tiene poco de espectadora de su propia historia. Tiffani es de las que cogen el coche y se largan, aunque para ello tenga que atravesar las fronteras más negras.

Autor: Esther García Llovet
Título: Submáquina
Género: Relato
Editorial: Salto de Página
Año: 2009
Páginas: 152
Precio: 16€


