Aleš Šteger

Berlín

Los berlineses son los maestros de vivir en el vacío.

Cualquiera que haya visitado la capital alemana, siempre una urbe estimulante, contrastada, cromática, viva, aunque bajo sus numerosas pieles se escuchen los rumores del errabundeo de sus, también, numerosos fantasmas, compartirá con gran complicidad muchos de los secretos que desmenuzan las palabras que el autor esloveno dedica a la ciudad del muro. Con la frescura del extranjero con residencia en Berlín, Aleš Šteger realiza un extraordinario recorrido por la ciudad y, sobre todo, por la experiencia que supone formar parte –tangencial- de la misma. En este paseo exlporatorio y flanêur poblado de imágenes y fisuras, ofrece una panorámica diáfana y evocativa, descriptiva y lírica, en una doble condición de habitante-foráneo en la que se adivina gran parte de la precisión lúcida y perspicaz que se desprende, como notará el lector rápidamente, en la descripción del carácter urbano y ciudadano en una idiosincrasia mixta definida. De su, en todo lo posible y las más de las veces, desprejuiciada, personalísima y honesta forma de mirar la ciudad y retratarla, destaca una acentuación constante sobre lo fragmentario de una capital sometida a la erosión de la constante mudanza. En este nuevo atravesar Berlín que pincela el autor, nuestra atención es requerida desde perspectivas que puntean un erario histórico y contemporáneo haciéndonos partícipes de un re-descubrimiento dimensional de una ciudad que nos propulsa a diferentes realidades de un ámbito (conjunto) real. Nos dejamos escurrir por su rico caudal literario en esta tierra pantanosa atravesada por el Spree y el Havel y con su literatura navegamos pluvialmente por una nueva orografía urbanita que se adueña de pasados bombeantes siempre sobre un presente de accidentes constantes. Un lugar para observar los intersticios de la vida cotidiana y la temperatura variable de los detalles y de las esencias que embriagan tanto a la ciudad como a sus habitantes. En breves odas circunstanciales. 

El cauce de sus palabras y el imaginario dinámico que propenden envuelven rápidamente al lector en un itinerario que atraviesa las distintas dermis de la antigua Cölln y capital prusiana, del Imperio Alemán, de la República de Weimar y del panteón del Tercer Reich; camisas que alterna como vestigios caprichosamente pasajeros y que definen, desde su permanencia, desde su estar, detectándolos, la pluralidad y el síntoma siempre cambiante de una singularidad que organiza esta reverberante orbe. Con una vocación especialmente moderna y poemada, asistimos a momentos de fulgor y al ocaso de un Berlín que baila al tiempo marchas militares, parades y otras fúnebres. Que coreografía pasos, estigmas y hendiduras que muestran anversos y reversos de una prismática espacialidad contingente. Goteante, cambiante. Nos deslizamos con su prosa ágil y fácilmente amiga por toboganes sensoriales que absorben cósmicamente y que, de un lugar absorbido, desintegrado, te devuelven a otro en el que, de repente, eres misteriosamente hallado mutilado. Bajo las nubes del cielo de Berlín, los relatos de este voraz paseador de mundos, traductor, fotógrafo, relatista y novelista, moldean la apreciación modal de la ciudad y, sobre todo, sus modos de verla y penetrarla. De formar parte de su representación y de su, llena de ágil y torpor, cotidiaenidad. En esos intersticios que se accidentan en lo mudable se nutre fundamentalmente la sustancia de la elástica verbosidad de Šteger, quien completa el volumen y asocia la treintena de estos relatos para la Colección Cosmópolis de Pre-Textos con imágenes fotográficas tomadas por él mismo que reflejan residuos igualmente líricos que sus palabras. Allí observamos a esa especie única que son los vigilantes de los museos en su hilarante y suspicaz El museo de los vigilantes de museos, nos dejamos embelesar con los sugestivos trayectos Berlín – Liubliana – Tokio (uno de los más fascinantes) o Grieta-Berlín, recorremos en oscuridad y luz los Mercados de pulgas y nos encaramamos y balanceamos sobre citas metaliterarias de Rilke o Benjamin. Con él viajamos en metro o en autobús hacia Donde vive el Dinero, saboreamos miradas y vemos con la sutilidad de la pituitaria un geranio regado ahora por las manos de una anciana en un balcón de acidia y día. De las calles de las galerías que nacen de barrios mojados a otros secos, de sus ríos serpenteantes a los amaneceres de luces de tarde, recorremos Kastanienallee y Kudamm para salir de una alcantarilla próxima a la Puerta de Brandemburgo o en el centro de Alexander Platz, que te lleva a un interior de una vivienda por una nueva hendija en la que, no sabes cómo, también te has precipitado. En carambola. Colándote. De una brillantez más que plausible, sus páginas invitan a un paseo etnológico por un Berlín lleno de símbolos, estandartes, ascensiones y caídas. Allí el de Bigotes es capaz de almidonar cada habitación, cada vacío, cada melancolía, memoria y olvido, con una lucidez recreativa alucinatoria. Con montoncitos de angustia y montones de despersonalizaciones personalizadas. En un viaje de un nuevo paseador. Alucinante.

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El autor, Ales Steger
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Autor: Aleš Šteger

Título: Berlín

Género: Relatos

Editorial: Pre-Textos

Año: 2011

Páginas: 144

Precio: 15€

Traducción: Florencia Ferre