Jorge Carrión
Nueva dimensión
Un libro difícil de explicar. Un libro que contiene otras cosas. Una historia partida en dos partes, ensayos y entrevistas entre medias. Una novela con forma de Medusa. Un insólito mundo donde aparecen de la nada seres sin historia, sin memoria, fragmentados como el tiempo, y tal como aparecen... Bienvenidos a Los muertos.
Notodo: Empecemos por el final. El último fragmento, o los dos últimos ensayos, del libro son quizá la clave para entender Los muertos. Uno de los creadores dice en la entrevista "¡Contra la interpretación siempre!" ¿Creías que había que dar tanta explicación al lector?
Jorge Carrión: Evidentemente. Estoy muy convencido de todo lo que está en la novela. Por un lado, era muy importante que hubiera un artículo-ensayo entre la primera y la segunda parte de la narración, porque el lector tenía que descubrir toda una nueva dimensión que no había visto en lo que había leído, que era la dimensión visual. El lector tenía que entender eso y sobre todo tenía que entender el impacto que lo que ha leído tiene en el auténtico mundo ficcional de la novela. Es un mundo muy parecido al nuestro pero donde ha ocurrido un fenómeno inesperado que se llama Los muertos y que provoca, entre otras cosas, una página web que se llama mypain.com. Era importante por iluminar la dimensión visual. Y el segundo ensayo, el más largo, está colocado en forma de apéndice, porque en efecto es un apéndice, si lo lees enriquece la novela pero no es imprescindible, y su función era iluminar todos los demás elementos que el lector no había percibido -porque no se pueden percibir el elemento teatral, el elemento dramático, el elemento musical, los títulos de crédito, una gran galaxia de símbolos y de signos que el lector no puede saber que existían. Y esto es porque la novela habla de la imposibilidad de traducir lo visual a lo narrativo y viceversa. Después hay otros elementos: es una novela en la que yo intento trabajar la conciliación entre el autor de ficción que hay en mí y el crítico que hay en mí. Yo sostengo que todos los autores son críticos, todo el mundo tiene una opinión crítica sobre literatura; hay una corriente hipócrita según la cual un escritor puro, entre comillas, no es crítico porque no hace reseñas, pero cualquier novela se posiciona críticamente con sus contemporáneos y con la tradición... Y yo quería responder a la pregunta ¿cuánta teoría soporta una ficción? Y por otro lado me interesaba mucho crear a dos personajes, dos narradores no fiables, Jordi Batlló y Javier Pérez, que transmitieran una opinión académica sobre la novela, una especie de status quo, del cual se burlan los propios creadores de Los muertos. Porque Batlló y Pérez están más cerca de la generación de Larry King, y Mario Alvares y George Carrington están en otra onda generacional y por eso están gritando contra la interpretación.

Es una novela en la que yo intento trabajar la conciliación entre el autor de ficción que hay en mí y el crítico que hay en mí

NTD: Hablabas de la imposibilidad de traducir el lenguaje audiovisual, ¿cómo ha sido enfrentarte a escribir un libro que no es un libro, una ficción que supuestamente está destinada a otro código?
JC: De algún modo, yo sabía que la novela tenía que ser un punto medio entre un guión técnico, cinematográfico y "Los muertos: la novela oficial" que es la novela que contara todo en clave visual, hasta el detalle más nimio, con técnicas cinematográficas. Yo creo que la clave es justamente la poesía: buscar un lenguaje muy esencial, donde la elipsis fuera muy importante, donde lo que no dices importa más que lo que dices... De algún modo es una novela muy breve en la que invitas a releer. Tiene muchas claves, algunas incluso de las que no era consciente; me doy cuenta de que es como una máquina de disparar en muchas direcciones. Si tú sigues una de esas trayectorias, posiblemente llegues a otras. Desvelar todas en paralelo es sumamente difícil.
NTD: ¿Tú habías escrito poesía?
JC: No, no había escrito nunca poesía. Pero soy muy lector de poesía, y creo que la literatura sólo funciona si es en clave poética. Tengo un libro empezado de poesía en prosa, hace años que lo trabajo y no estoy convencido de él.
NTD: Entonces, te habrá costado bastante trabajo llegar a esa fórmula de la prosa tan concentrada...
JC: Además, es un estilo que no es mi estilo... Ni como articulista, ni de mis libros de viajes. Me gusta mucho eso que decía, creo, Pablo Picasso, de que el pintor tiene que aprender a pintar con la mano derecha, luego olvidarlo todo y aprender con la izquierda, y luego otra vez con la mano derecha. Ha sido como domesticar mi estilo y adaptarlo a un concepto. Ésta es una novela muy conceptual; y ese concepto requería una gran disciplina.
NTD: ¿Tú crees que está en la televisión, hoy, esa "mejor narrativa actual"?
JC: No, es que no creo que haya una "mejor narrativa"; justamente estamos en una época con tantos frentes narrativos que no se puede fácilmente optar por uno de ellos. Me interesa mucho la novela gráfica, creo que se están contando historias con una gran riqueza artística; también me interesa el cine, aunque lo veo más crepuscular; no sé nada de videojuegos, pero al menos cada tres meses quedo con un amigo que me pone al día y me explica; y la novela no pierde vigencia. Lo que intento trabajar en Los muertos es que ahora mismo la narrativa televisiva es la más influyente. Es la única que puede provocar auténticos fenómenos de masa, con impacto, con cambios en lo social. Me refiero a que Harry Potter provocó un gran fenómeno internacional, pero luego eso no se traduce en páginas webs, en la harrypotter-pedia... En cambio Lost, sí: hay un bar temático en Barcelona que se llama Lost; está la lost-pedia, las redes sociales y la presión de los fans, sobre los creadores, que es algo muy nuevo.
NTD: Es una novela... Pero imaginamos que has tenido la tentación de ver esto en imágenes de alguna forma. Ahí están esos tráilers que se han hecho...
JC: No es en realidad una colaboración, es una obra aparte: le hablé del tema a Sergio Espín, que es un videocreador, a quien no veía desde hace años (nos conocíamos del instituto, donde hacíamos una revista juntos); yo quería que me hiciera una página web, él se animó y se puso a hacer esos tráilers, que yo no podría pagar por lo que valen, y lo hizo de forma totalmente altruista. Le di la novela y él realizó una selección de fragmentos. Encontró los recursos, dibujó los cómics, se inventó lo de Larry King... La creación es suya y lo único que yo impuse es que yo debía aparecer leyendo, porque era importante que se entendiera lo que es, y la novela es el lenguaje y la lectura en voz alta...

La ficción es como la transcripción inmediata de todo lo que nos ocurre dentro de la psique

NTD: Toda esta elaboración, la gran cantidad de capas, te ha debido de costar bastante esfuerzo, ¿tenías algún partenaire, feedback de personas de confianza que te ayudaran a elaborarla?
JC: Creo que
Los muertos es el resultado de diez o doce años de trabajo: primero con
Borges, después con
Sebald,
Walter Benjamin y
Paul Celan; después con el cómic de superhéroes (sobre todo
Watchmen) y las series de televisión. Es decir, hay un camino de lecturas y teorías que me ha llevado a la novela. El camino de la propia escritura es peculiar. Después de
Australia, que es el libro que más me ha costado escribir, yo entiendo que "ya sé escribir un libro". Me llevó mucho tiempo, lo leyó mucha gente, hice muchas versiones, me insinuaron en una editorial grande que si lo cambiaba a la primera persona me lo publicaban... Tuve toda una historia con ese libro -si lo reedito algún día, le quitaré cuarenta o cincuenta páginas...-. Entonces, me voy de viaje a
Jordania, estoy leyendo un libro que me parece extraordinario,
Véase: amor de
David Grossman, y voy a
Petra, estoy paseando, y de pronto se me ocurre
Los muertos. Veo la imagen inicial, un hombre que aparece desnudo en un callejón, y toda la estructura. Lo escribí sin decir nada a nadie, todo el proceso de escritura me llevaba a nuevas capas de reflexión... Salvo algo, trabajado en casa, trabajé sobre todo encerrado en casas prestadas o en hoteles. Cuando acabé se la dejé a dos amigos escritores. Se sorprendieron mucho porque no tenían idea de que yo estaba en eso. Ahí sí recibí sugerencias, pero todas muy de detalle. Después, cuatro meses más pensando y puliendo...
NTD: Además de estos temas inter-códigos, está el tema del libro: los muertos, muertos por la mano del hombre, ¿crees que la ficción es la traductora de nuestros pulsiones más violentas?
JC: Violentas y de todo tipo: es como la transcripción inmediata de todo lo que nos ocurre dentro de la psique. El tótem o el muñeco de vudú tiene que ver con la transfiguración a un símbolo y para todas las ficciones es así (la metáfora funciona así). Creo que lo que hace la novela es plantear un debate, absurdo, sobre si somos responsables o no de los abusos, las tortura y la muerte de los personajes de ficción; y es un absurdo, pero también hace cuatro siglos lo era pensar en votar democráticamente, y hace dos que una mujer pudiera tener ese derecho, y hace treinta años fumabas en un lugar público y no tenías ningún sentimiento de culpa. Es decir, es un debate absurdo, pero quizá verosímil, y por eso me interesaba plantearlo. Por otro lado también hay que llevarlo a su justa medida: ¿en el mundo de
Los muertos, ese gran debate internacional sobre el tema va a calar?... ¿Va a seguir alimentando discusiones hasta una consideración como la que podemos ver hoy con los primates, que posiblemente en los próximos años lleguen a tener una protección legal que no tiene ningún animal?... Ahora estoy trabajando en
Los huérfanos, que es la novela que viene después, será el estudio de las reacciones y los efectos profundos de un fenómeno como
Los muertos. No como obra sino como síntoma: en un mundo en que ocurriera un fenómeno como
Los muertos, ¿qué podría venir después? ¿Qué tipo de cuestiones sociales habría despertado?
NTD: Y esto tiene directa relación con algo que aparece muy de soslayo en la novela, ¿te interesaba hablar de la influencia psicológica de la ficción, la capacidad de empatía que desarrollamos con personajes y tramas en nuestro mundo?
JC: Es uno de los temas que me interesan mucho. Justamente qué tipo de proceso vital y dramático hay que seguir para llegar ese grado de empatía que es el que garantiza el duelo. Es decir, con un desconocido chileno o haitiano, a no ser que los medios de comunicación elaboren una historia dramática, es muy difícil generar eso. Lo fuerte es que con nuestro vecino es así. Si no hemos construido un relato dramático en torno a él, cuando muera, no vamos a sentir su muerte como... con un personaje de ficción. Acaba de morir
Miguel Delibes; yo respeto mucho su obra; pero sinceramente me afectó más la muerte de
Nate en
A dos metros bajo tierra, después de estar cinco meses, día a día, conviviendo con él.
NTD: Sería la primera vez que se puede encontrar tu libro en todas las librerías, con bonitos montones... ¿qué le dirías a quien piense que Jorge Carrión se está vendiendo y haciendo literatura comercial?
JC: Yo ese tipo de cosas las dije y las pensé hace diez años, así que lo entiendo y lo respeto; pero cualquiera que lea la novela se da cuenta de que no es así. Es más, yo la escribí sin tener editor y, si no hubiera habido interés por esta editorial u otra grande, habría salido en otro sitio, sin cambiar una coma. Sí que es cierto que puede ocurrir el nacimiento de un mecanismo para escribir pensando en lo que el "mercado" quiere leer. Al nivel en que yo me muevo, con lo que yo creo que es el arte y la literatura, eso no me va a ocurrir, a no ser que me desengañe totalmente y me ponga a hacer novela policiaca. Tal y como yo concibo este asunto, eso no puede ocurrir.
Puedes ver los cuatro tráilers promocionales de su libro
aquí.