Con motivo del centenario de la muerte de Alejandro Sawa, Nórdica Libros publica una cuidada edición de Iluminaciones en la sombra, incluyendo el emocionado prólogo original de Rubén Darío y una interesante presentación de Andrés Trapiello. A pesar de su indudable calidad literaria y del respeto y admiración que le profesaron sus contemporáneos, Alejandro Sawa no saboreó jamás las mieles del éxito. Más bien al contrario: sus últimos años de vida en Madrid fueron de una desoladora tristeza, pobreza y abandono. Sin embargo, y en clara contradicción con su situación profesional y personal, Sawa era todo un personaje entre los cenáculos más cultos de la época. El ejemplo más destacado y célebre de bohemio español entre finales del siglo XIX y principios del XX. Basta decir que Valle-Inclán se inspiró en él para crear su Max Estrella de Luces de Bohemia. Iluminaciones en la sombra, la obra cumbre del bohemio irreductible, se publicó a título póstumo gracias al esfuerzo e interés de su viuda Jeanne Poirier con la inestimable ayuda de Rubén Darío. Sawa conoció a Jeanne en París, donde asistió de forma privilegiada al nacimiento del simbolismo y el modernismo, en los que quizá fueron sus años más felices y plenos y en los que trabó amistad con lo más granado de la literatura francesa de la época : Mallarmé, Verlaine y Víctor Hugo entre otros.
A modo de diario sentimental, la lectura de Iluminaciones emociona y estremece, divierte y entristece, hace pensar. La lúcida locura con que observa a la sociedad que le desprecia desprende un fuerte patetismo. Si bien el libro entero es del todo recomendable, es sin duda en los textos breves, más sintéticos y concentrados, donde la prosa de Sawa, culta y poética, alcanza su mayor grandeza. Aunque con más de cien años de retraso quizá ha llegado la hora de reconocer al gran Alejandro Sawa. Ojalá que así sea.
