Literatura lésbica

Herederas de Safo

Se cuenta que es probablemente la poeta más traducida e imitada de la antigüedad clásica y sus versos, declamados y alabados ya en su época, alrededor del 600 a. C., aún resuenan hoy en día por su belleza, sensualidad y dulzura. Safo de Lesbos –o de Melitene que es la capital de esta isla del Egeo– se atrevió a plasmar en sus composiciones el amor entre féminas, ese mismo que profesaba por algunas de sus discípulas a quienes en la llamada Casa de las Servidoras de las Musas enseñaba a cantar y recitar poesía. Todo ello, ha acabado por convertirla en uno de los iconos fundamentales y más remotos de la literatura lésbica. Pero la de Lesbos es sólo una gota en un mar de letras. Habría que esperar muchos siglos a que aparecieran textos como el poemario Canciones de Bilitis (1894), del francés Pierre Louÿs, o la considerada primera novela lésbica firmada por una mujer, Idilio sáfico (1901), de Liane de Pougy. Aunque no vio la luz hasta después de su muerte, Q.E.D. de Gertrude Stein fue escrito por las mismas fechas, al igual que los textos de su amiga Djuna Barnes, concretamente El Almanaque de las mujeres una ácida y transgresora visión de las relaciones entre mujeres. Data de 1909 Zezé, muy probablemente la primera aportación española, una historia de iniciación firmada por Ángeles Vicente y rescatada por Lengua de Trapo. Hay que seguir sumando a la lista los textos de autoras como Carmen de Burgos, Patricia HighsmithClaire Morgan antes de que el sr. Ripley ‘irrumpiera’ en su vida¬–, Virginia Woolf, Marguerite de Yourcenar, las poetas Gabriela Mistral –Nobel en 1945– y Elizabeth Bishop… Hoy, nuevos nombres se han sumado a ellas haciendo su aportación literaria y en busca de la visibilidad como la británica Jeanette Winterson, la uruguaya afincada en nuestro país Cristina Peri-Rossi, o las españolas Esther Tusquets y Ana María Moix a quienes están tomando el relevo generacional jóvenes escritoras como Susana Hernández, Esther Peñas o Libertad Morán

Pero, ¿realmente podemos hablar de la existencia de literatura lésbica? Bajo este epíteto podríamos agrupar todas aquellas obras de autoras homosexuales que escriben historias cuyo contenido fundamental es de tipo lésbico. Pero también podemos ir más allá y considerar como tal aquellas escritas por heterosexuales con temática similar o, incluso, textos elaborados por lesbianas aunque no toquen esta temática. Esther Peñas, autora de El peso de una sombra y Los silencios de Babel, ambas publicadas en la colección Safo de la Editorial Odisea (uno de los sellos más importantes de literatura gay y lésbica en castellano) señala que, este tipo de literatura “se diferenciaría por la utilización de una temática argumental muy concreta –la condición lésbica en cualquiera de sus manifestaciones-, de manera tangencial o esencial” aunque puntualiza: “Entiendo que el concepto de literatura es absoluto, que está por encima de etiquetas de ese estilo. La literatura lo es al margen de su temática y del público al que se dirija. Segregar por la condición sexual de quien escribe o de quien lee me resulta un reduccionismo incómodo. Los poemas de Safo, los de Baudelaire (Mujeres malditas, Lesbos), la obrita de teatro Un sueño de la razón, de Rivas Cherif, o tantos otros textos son, para mí al menos, literatura. Como algo accesorio (es decir, ajeno a la esencia artística) aparece en ellos el elemento lésbico”. 

Susana Hernández, autora también en la misma editorial cuya última novela Curvas Peligrosas se ha convertido en un auténtico best seller sostiene que “una novela se puede incluir en la literatura lésbica si hay uno o varios personajes de mujeres lesbianas en ella, pero esa siempre será una apreciación subjetiva y a veces inexacta. Por lo demás no debe diferenciarse del resto. Al fin y al cabo, la literatura es buena o mala, con todos los matices, independientemente de otras consideraciones como el sexo de los personajes” y respecto a la existencia de una literatura lésbica señala que “cabe pensar que sí, desde el momento en que existen editoriales y librerías especializadas. Eso indica que hay un mercado. Es normal y sano que las mujeres lesbianas o bisexuales busquen textos y autoras de referencia, historias con las que se puedan identificar más fácilmente porque los personajes sienten y viven experiencias y sensaciones que les son cercanas. Personalmente pienso que el camino es introducir personajes lésbicos en tramas e historias que vayan más allá del clásico chica encuentra chica o chica sale del armario. Escribir historias de suspense, históricas, de ciencia ficción, de lo que sea y que haya personajes lésbicos. Es en parte, que lo he intentado en Curvas Peligrosa, una novela policíaca con protagonista lesbiana”. 

Ambas jóvenes autoras están de acuerdo en que la orientación sexual del escritor no es importante “En absoluto. ¿Importa, acaso, el certificado de penales cuando se escribe novela negra? A Agatha Christie le sobraba destreza para escribir sobre el asunto. No he indagado lo suficiente, pero apuesto a que jamás cometió un crimen para saber qué motiva a un asesino, qué cabos sueltos quedan en la escena de un crimen, etc. Es más, hasta hace relativamente poco tiempo (apenas un siglo), las historias con ingrediente lésbico estaban escritas por hombres. Y, en algunos casos, como Carmilla, de Sheridan Le Fanu, de manera impecable, además de vampírica” señala Peñas y confirma Hernández “A mí me da lo mismo cuando leo una novela con quién se acuesta el autor o la autora, pero es lógico buscar autoras de referencia, al igual que sucede en cualquier género o subgénero literario. Pero también es cierto que recuerdo haber leído muy pocas novelas lésbicas escritas por hombres o por mujeres declaradamente heterosexuales. Será que no les interesa demasiado el tema”. 

Respecto a estas autoras de referencia, Esther señala a Jeanette Winterson, Marijane Meaker o Carmen de Burgos mientras que Susana se centra en el mercado español actual con nombres como Mila Martínez, Vanesa Cedrán, Libertad Morán, Paz Quintero, la propia Esther Peñas, Isabel Prescolí o Mónica Martín entre otras. El componente sexual aparece de un modo muy recurrente en los textos lésbicos, ¿Es una seña de identidad de esta literatura? Esther sostiene que el sexual, por suerte o por desgracia, es un carburante para las ventas no sólo de libros, sino también de películas, performance (como gusta decir a los modernos), festivales, exposiciones, etc. Eso, que funciona, conlleva un riesgo, que es la banalización. Ocurrió con la violencia. Ya está ocurriendo con el sexo. Dentro de poco, para escandalizar uno tendrá que vestirse de primera comunión en vez de mostrar un desnudo integral. Más que una seña de identidad responde al agotamiento de otras vías de realización personal” mientras que la posición de Susana es contraria: “No lo creo, la verdad. De hecho es una queja recurrente de muchas lectoras de novela lésbica la falta de sexo o de sexo más explícito” Editorial Odisea publica actualmente dos o tres títulos en la colección Safo, un número mucho menor al de los publicados en sus colecciones para hombres, al igual que son menores las ventas, pero confía en que en un futuro la demanda femenina se amplíe. Sus temáticas e ingredientes son tan diversos como en la literatura generalista y atrás quedan los textos de tipo reivindicativo aunque Susana manifiesta que “con el paso del tiempo el componente debería ir desapareciendo porque indicaría que ya no hay nada que reivindicar. Por desgracia ese momento está bastante lejos. La literatura además de un entretenimiento, también puede ser un arma para reivindicar”

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berta corral garcés 28/11/2011, 17:50
Me gusta ria leer una literatura lesbica ,que no sea erotica y que se de por asumido el hecho lesbico,sin necesidad de reinvindicar nada
berta perez 15/11/2011, 17:30
me gustaria literatura lesbiica que al mismo tiempo del erotismo se refiera a la vida cotidiana nomal de una persona,de manera que demostremos que no somos seres distintos
Mariela 13/06/2011, 16:42
hacen falta mas articulos que reivindiquen lo que hemos aportado a la sociedad a todo nivel a pesar del ostracismo en el que muchos continuan Gracias
melissa 26/04/2011, 18:03
me parece chevere que nos cuenten estos temas porque asi sabremos mas sobre nuestro origen. GRACIAS.

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Autor: Varios autores

Autor: Esther Peñas
Título: El peso de una sombra
Género: Novela
Editorial: Odisea
Año: 2011
Páginas: 232
Precio: 19,95 €

Autor: Susana Hernández
Título: Curvas Peligrosas
Género: Novela
Editorial: Odisea
Año: 2010
Páginas: 234
Precio: 18,95 €

Autor: Esther Peñas
Título: Los silencios de Babel
Género: Novela
Editorial: Odisea
Año: 2008
Páginas: 256
Precio: 18,95 €

Autor: Ángeles Vicente
Título: Zezé
Género: Novela
Editorial: Lengua de Trapo
Año: 2007
Páginas: 168
Precio: 15,95 €