Laure Charpentier

Gigolá

Vivo al margen de la sociedad, y las reglas de la sociedad normal no tienen legitimidad entre los marginales
Tamara de Lempicka

Con esta cita arranca la primera parte de su novela (autoficcionada) Laure Charpentier. Nos presenta así a (¡vaya!) Laure, una verdadera outsider que acaba de perder al único amor de su vida. Sus estudios en medicina y la normalidad de su vida le provocan ciertas escaras en una insatisfacción e incomplacencia vital que, sumadas al duelo y la embriaguez etílica casi constante, le llevan a dejarse seducir por el misterio y la bohemia de la noche, el olor a perfume, los tejidos rasos y todo un desfile de criaturas nocturnas que pueblan esos sitios que frecuenta ahora con fuerte e ineludible convicción: prostitutas, proxenetas, perdidos, voyeurs, maridos desesperados en busca de verdadera pasión y mujeres palpitantes en busca de placer a toda costa. Corren los años sesenta y Laure se ha convertido en una auténtica garçonne, en Gigolá, (como acertara a llamarla Sybil, ésa a la que amó desesperadamente), una rara avis, una auténtica lesbiana, pura y dura. En un ser despiadadamente inteligente, superior y, consciente de ello, soberbio y altivo. Un personaje in extremis vividor (por eso el ansia corroe al lector en una necesidad continua por saber más), dominante, marcial (en varias densidades semánticas), poderoso, seductor, impasible al tiempo que inigualablemente sensible. Un compendio de atributos masculinos y femeninos potencialmente desarrollados que hacen de ella un ejemplar único dentro de esta raza de seres viriles y seductores, perturbadores y fascinantes, heterófobos e incluso homófobos, críticos e intolerantes, estratégicos y controladores, distantes y exigentes. Irónicos. Únicos. Para nosotras, las garçonnes, vestirnos como dandis, de smoking, con sedas salvajes, terciopelos y rasos, usar bastón, o el famoso monóculo, no era una cuestión de mujeres, sino una filosofía de vida

Gigolá
que, por cierto, también dirige la autora en una versión cinematográfica (veremos sin tan diestra con ese lenguaje audiovisual como con el escrito, si es que la estrenan en nuestro país aunque tenga un reparto de lujo con Lou Doillon, Rossy de Palma, Marisa Paredes y Eduardo Noriega) se apiada levemente de la pusilanimidad del prójimo y necesita la reafirmación inquebrantable de su condición. Así conoce a una prostituta, Sylvie, a la que pronto rebautizará como Cora, convertirá en su amante fémina y cultivará en el arte de una prostitución excelsa. Pronto conocerá también a Odette, una rica heredera entrada en años con quien mantendrá una relación simultánea no sólo sexual, sino de algún modo más racional e inteligente antes de explosionar al descontrol arrebatado en la segunda parte del libro donde en la psiquiatra a la que necesita vuelve a encontrar el amor (y el desequilibrio y la fragilidad, de garçonne a garçonne). La poética sinestesia, el fetichismo, el narcisismo, la inoculación del adjetivo estricto, el sexo lésbico desenfrenado, los orgasmos y las corridas espasmódicas hacen de este trabajo, como el olor a Camel, los efluvios del frenesí y las resacas, la exquisitez descriptiva y detallada de la esencia parisina entre la sordidez y el lujo excesivo, un marasmo de sensaciones y evocaciones embriagadoras, precisas, lacerantes, estimulantes y vívidas, que a uno le impiden despegar los ojos de tan exquisito y elocuente lenguaje. De una profusión creativa que exime lo procaz para ensalzar la exactitud, la elegancia. De una lucidez señera en un paroxismo léxico-estético sobrecogedor, adictivo como la nicotina al fumador y el acohol al alcohólico. Punzante, diletante. Entre la rebeldía y el desarrollo de una psicología turbia e impar que roza la sublimidad y la perfección, las profundidades de la vida en el Pigalle parisino y la constante transgresión, la novela (censuradísima en su 1972 natal) cae en nuestras manos por obra y gracia de Cabaret Voltaire en otro título que la avidez lectora sólo puede devorar con ardor como lo hace su protagonista con el placer, las mujeres, la distinción, el lujo, el terciopelo, la posesión y el sexo.

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Laure Charpentier
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Autor: Laure Charpentier

Título: Gigola

Género: Novela autoficcionada

Editorial: Cabaret Voltaire

Año: 2011

Páginas: 288

Precio: 19,95€