El ya fallecido profesor Matthew J. Bruccoli contaba que una vez escuchó en la radio un relato titulado El diamante tan grande como el Ritz y quedó tan fascinado que se lanzó a la lectura de todos los textos escritos por su autor sin poder dejarlo en toda su vida lo que le convirtió en el mayor especialista en su obra, llevándole a escribir multitud de ensayos sobre su trayectoria, recuperar textos inéditos o dispersos y a coleccionar un sinfín de manuscritos, objetos (como su maletín o una petaca) diversas ediciones de sus obras y hasta un ejemplar del Ulises remitido especialmente por el propio James Joyce conformando una colección que hoy se conserva en la biblioteca de la Universidad de Carolina del Sur. El autor en cuestión era Francis Scott Fitzgerald (Minnesota, 1896- California, 1940) cuya obra breve no recibió su más que merecido reconocimiento hasta que Bruccoli realizó una selección de 43 historias cortas (una reducida parte de la producción del autor de El Gran Gastby) que habían visto la luz en los años '20 y '30 en diversas publicaciones periódicas de la época tales como Saturday Evening Post, Esquire, Redbook, Metropolitan Magazine o Collier, entre otras. Estas historias, con su prólogo original mas una nota introductoria de Justo Navarro –que es también el impecable traductor- son las que ahora se recogen por primera vez en un único volumen, Cuentos Reunidos (Alfaguara).
Relatos como Berenice se corta el pelo, El curioso caso de Benjamin Button –adaptación cinematográfica casi imposible de la que David Fincher se hizo cargo en 2008 optando a 13 categorías en los Óscar- El diamante tan grande como el Ritz, Sueños de invierno (que fue escrito durante la gestación de El gran Gatsby y que entronca claramente con ella), A tu edad, Bancarrota emocional (de la serie de Josephine Perry) o Pongan agua a hervir, mucha, mucha (una de las 17 historias paródicas protagonizadas por Pat Hobby) por citar algunos, descubren al gran cuentista eclipsado por su maestría como novelista que fue Fitzgerald. Cada uno de los relatos, ordenados cronológicamente, incluye unas líneas de contextualización que nos hablan de los avatares sufridos por los mismos (algunos elogios y también rechazos de las revistas, honorarios recibidos y opiniones del propio autor o su editor) lo que permite apreciar la evolución en el estilo o la búsqueda de nuevos registros pero, sobre todo, es el reflejo de una sociedad y una época de contrastes marcada por las heridas de la guerra y el desencanto, la felicidad o el amor perdidos pero también por la lucha esperanzada en conseguir los sueños.
