Con Laúd y cicatrices la editorial Acantilado persiste en su honorable empeño de reeditar la obra completa de Danilo Kis. El lector que todavía no conozca a este escritor (1936-1989) nacido en Subotica (Serbia), instalado durante años en Francia, profesor de literatura, judío, hostigado por el monolítico régimen comunista y, sobre todo, autor de obras maestras como Una tumba para Boris Davidovich o La enciclopedia de los muertos, bien podría hacerse la pregunta: ¿y, entonces, a quién se parece Danilo Kis? Diríamos que a los mejores: a Borges, por su permanente entrecruzamiento de ensayo y ficción, a Kafka, con quien comparte su visión gnóstica del mundo y su sentido del absurdo, y a Schulz, por su talento delicado y minucioso, lírico y descriptivo que se estremece a la hora de abordar la figura espectral, enferma, genial y loca del Padre.
En este caso, nos hallamos ante una recopilación de los últimos relatos de Kis, publicada póstumamente. A pesar de esa condición, no nos decepciona y funciona como un breve resumen de sus temas característicos: semblanzas entre tiernas e irónicas las víctimas de la historia del este de Europa y los Balcanes, judíos, exiliados o perseguidos políticos a los que se le niega su derecho a llevar una vida “normal” –de ellos son buena muestra relatos como El apátrida o El poeta-; y junto a ellos, la evocación agridulce de la infancia, como en el lírico y veloz cuento con el que finaliza el libro: A y B. De este modo, Laúd y Cicatrices puede resultar interesante en dos sentidos: para los que hayan disfrutado de anteriores obras de Danilo Kis y quieran disfrutar de esta pequeña joya bibliográfica, su testamento literario, o bien para aquellos que aún desconozcan a uno de los más más brillantes (y por desgracia, por estos lares aún desconocido) autores europeos del pasado (y terrible) siglo XX.
