Cristina García Rodero

Transtempo

Quién iba a decirnos, sin (ad)mirar previamente su trabajo fotográfico y conocer su discreción delicada en la que busca el acerv(b)o antropológico acertado, que una paisana de Puertollano (Ciudad Real) iba a ser capaz de ingresar en Magnum, esa agencia internacional de fotografía colectiva que no es sino la cúspide (no necesariamente elitista, pero ciertamente escrupulosa) de un idóneo saber mirar. La aproximación popular que le llevaba a recoger premios de distinto prestigio y a ser galardonada en diferentes festivales, al igual que el ascenso de su reconocimiento en circuitos feriales de todo el globo señalaban su nombre como uno de los más notables de nuestra fotografía patria (importándonos bien poco, aunque indiscutiendo su concupiscencia, el que formase parte o no de un colectivo más o no, motivo, por cierto, que ha desempañado por fin la miopía de muchos colegas españoles que o bien no sabían, o bien no querían, tozudos, graduar bien la vista). La Fábrica Editorial, que viene trabajando con clarividencia con la artista desde hace muchos años acaba de publicar un nuevo volumen de la castellano manchega en colaboración con el CGAC (con motivo de la exposición que con el mismo nombre y hasta el 13 de febrero el Centro Gallego de Arte Contemporáneo acoge). Se llama Transtempo y supone un análisis de ese prefijo que se sitúa en el otro lado del tiempo, que también lo trasciende y que, sobre todo, lo atraviesa y desgrana, descubriendo la instanteidad de su (¿acaso la?) verdad que el objetivo de su cámara retiene y el placer de nuestros sentidos admira. 

Transtempo
compila un trabajo selectivo de más de cien imágenes de un corpus inicial de centenares que dan cuenta de la esencialidad de los viajes (esos otros tránsitos a los que García Rodero dedica gran parte de su producción fotográfica a lo largo y ancho del mundo) y esos miles de kilómetros también de tras-paso y de trans-paso (si se nos permite) en los que la fotógrafa ha viajado por tierras gallegas recogiendo de 1974 a 2010 ese algo real que ya no se puede tocar al que se refiere Manuel Rivas parafraseando a Barthes. De estas imágenes que la fotógrafa toma fundamentalmente en fiestas y rituales se desprenden la eminencia antropológica y visceral, esperpéntica y deliciosa, singular y dual, religiosa y pagana, grotesca y bella, de la esencialidad irrepetible de unos momentos en un tiempo dinámico que ya no son (sólo aquí sellados) ni serán más. El punctum de Barthes y el aura de Benjamin se recogen en múltiples retazos del misterio de lo real en aconteceres cotidanos de diferente ritualidad y accidente en los que los lugareños de estas localidades son petrificados y esculpidos en sus secretos íntimos por una fotógrafa que pasea (in)visible e incógnita por algunas de las poblaciones de esas latitudes (Lalín, Veróin, Laza, Saavedra, Viana do Bolo, Riofrío, Maceda, Potevendra, A Coruña, Sabucero, Vigo, Cangas, A Guarda o Amoeiro, entre otros tantos). Encontramos aquí recogidos instantes de esta fenomenología humana que deambulan en procesiones, se arrodillan penitentes, se recogen frente a sarcófagos o se agolpan en bacanales colectivas y repasamos foto a foto gestos y rostros que atraviesan el pesar de momentos de duelo íntimo, soledad mística y telúrica, expectación, liberación yoica y goce múltiple de abrazos y besos, el júbilo, la ilusión y la extenuación histérica de una festividad incontrolada; o la enajenación no sólo ebria sino de alteridad anónima y desvirtuada, desnuda y despreocupada, de los carnavales; o el salvajismo primigenio de la dominación ancestral del hombre sobre la bestia que representan unos aloitadores

Un estudio que excede no sólo lo exótico y lo documental, sino que se reconoce en sí misma como una obra de valor socio-antropológico del primitivismo de la emoción y de la provocación de la hendidura físico-mística, la modulación y la alteración palpable, de semblantes y cuerpos que son almas mostrando todo su sentimiento de obstáculo y desnudez en un tránsito que es siempre cambiante en la vida. La de los secretos de todos. Imágenes de una verdad sobrecogedora en blancos y negros contrastados que abruman y despiden efectos cromáticos que (no) vemos en una de las regiones de nuestra península donde el origen de la festividad y el éxtasis volcado tienen un alto valor de exaltación vívida y tradición pretérita. Textos icónicos que son relatos densos en contenido, a veces excesivos y a veces incompletos de tiempos de un naturalismo sincero y existencial que, como pocos, el ojo de Cristina capta también con una lúcida destreza técnico-compositiva. Caben destacar las palabras de, sobre todo, Manuel Rivas y Rosa Martínez, al igual que lasl de Miguel von Hafe, que nos hacen aprehender algo más sobre la discusión estética, simbólica, ética y ritual del esfuerzo documental y sociológico de uno de nuestros mejores nombres que consigue siempre plasmar la maravilla y el dolor que supone estar vivo. El de Cristina García Rodero.

Bookmark and Share

¿lo has leído?
escribe aquí tu opinión hay 1 comentarios // 1 a 1   
Miguel Angel Guandique 23/02/2011, 21:46
Me parece muy interesante, el mundo de la fotografía, y por que pienso es una ventana mas para aprender a cerca de esta bonita profesión.

hay 1 comentarios // 1 a 1   


código de seguridad
(introduce el código que aparece a la izquierda):
nombre (obligatorio):
e-mail (obligatorio, no aparecerá publicado):
comentario:
galería de fotos
Portada del libro
Ventana al aire, Amoeiro, 1986. © Cristina García Rodero/Magnum Photos
El ofertorio, Amil, 1979. © Cristina García Rodero/Magnum Photos
+ info

Autor: Varios autores

Título: Transtempo

Género: Fotografía

Editorial: La Fábrica Editorial

Año: 2010

Páginas: 249

Precio: 45€

Idiomas: español, gallego e inglés
Traducciones: Herrán Coombs, S.C., Jesús Riveiro Costa, Jose`phine Watson
Textos: Manuel Rivas, Miguel von Hafe, Rosa Martínez