20 diciembre, 2016. Por

Erika Irusta

La menstruación sin tabúes
Erika Irusta

Hablamos con Erika Irusta, autora del libro Diario de un cuerpo, un instructivo y divertido tratado sobre el ciclo menstrual escrito desde una visión estrictamente feminista, con un estilo brutalmente directo, y preparado a conciencia para romper con muchos tabúes (y levantar alguna que otra ceja).

Nacida en Ezkerraldea, Irusta (1983) se define como “animal vulnerable”. Pedagoga, investigadora y divulgadora del ciclo menstrual, es también la creadora del concepto Pedagogía Menstrual. En 2010 puso en marcha la web El Camino del Rubí y en el 2015 Soy1Soy4, la primera comunidad educativa online sobre la experiencia menstrual.

De la regla (la que sangra) y sus preceptos patriarcales (que no echan ni gota), de dolores impuestos y bragas que limpian mentes, de síntomas y ciclos, renuncias vitales y formas alternativas de maternidad, nos instruye con humor y coloquialidad esta auténtica experta en la materia.

Notodo: Cuntwriter (coñoescritora) es un término acuñado por ti que usas para definirte. ¿Qué es esto del cuntwriting?
Erika: Me alegra tanto esta pregunta, nadie me la hace. El cuntwriting recupera el término inglés cunt (coño) —que aquí suena bonito pero ahí se utiliza mucho como insulto—, y tiene que ver con el proceso de escritura a través de la experiencia menstrual, que es en si lo que es este diario. Poder escribir sacándote, como digo yo, el palo de la escoba de la RAE del culo. Casi todo tiene que ver con una construcción masculina de la escritura, escribir desde este cuerpo que me han dicho que tengo que superar para escribir, porque para escribir no tiene que haber un cuerpo. Mentira, porque siempre hay un cuerpo con una serie de necesidades, de humores, que hace que la experiencia de la escritura sea una tortura para muchas mujeres. Químicamente pasan una serie de cosas a lo largo de nuestro ciclo que hacen que nuestra creatividad funcione de una manera o de otra.

Escribo desde el coño más que desde el cerebro

Poder escribir de acuerdo a esto sin tener que superar tu cuerpo y convertirte en un señor gordo con puro que escribe así es hacerlo desde tu propia experiencia, más allá de esa inadecuación de ser escritora, de ahí el término un poco canalla de coñoescritora, que es escribir desde el coño más que desde el cerebro.

NTD: Diario de un cuerpo es la consecución de tu blog Camino del rubí y la red social o “escuela menstrual” Soy1Soy4 ¿Qué aporta de nuevo el libro? ¿Es un resumen de todo lo aprendido?
Erika: El libro para mi aporta experiencia, práctica vital. Lo podía haber escrito, como en un principio me dijo mi editora, sobre estos últimos seis años, pero no me salía. Escribí como es el ciclo desde mi punto de vista deslenguado, claro y vindicativo en unas cuarenta páginas, que nadie leerá —como cuento en el libro—, por una parte me dije “¡qué va! todo esto no lo puedo condensar” (el material didáctico y la parte pedagógica del camino de rubí), y por otro pasó lo de la enfermedad de mi madre entre medias, que provocó que no pudiese escribir desde el cerebro.

Animo a todas las mujeres a escribir su propio diario de un cuerpo

Yo me quería poner en el cuerpo de un Hemingway feminista dedicado al ciclo menstrual pero mi cuerpo me dijo no, estamos pasando un proceso horroroso, tiene que ser desde tu propia práctica. Lo que aporta el libro es la realidad de la experiencia menstrual, de Mi experiencia menstrual.

NTD: Además de ser un “diario personal” como buen diario menstrual se acompaña con un cuadro de síntomas o sea que además tiene ese punto instructivo.
Erika: ¡Sí! Siempre digo que la educación de calidad viene a través de la experiencia real, no podemos dejar la parte de la educación para un discurso donde no hay práctica. Lo que quería hacer es mostrar como es esa experiencia a través de la propia práctica, no quería subirme a la peana de experta —con la que nunca estoy cómoda— sino hacerlo en base a mi propio cuerpo. Para mi era importante dar una serie de herramientas para que luego cada una se sienta con el ánimo suficiente y las capacidades suficientes para hacer su propio diario de un cuerpo y entender qué narices te pasa a ti.

Me quito las bragas para invitarte a que tú también puedas si quieres

NTD: Una de las cosas que propones es sustituir el tabú menstrual por el orgullo menstrual a base de educación y conocimiento del cuerpo.
Erika: La idea es esa, creo que los tabúes los expulsamos de nuestro cuerpo a través de artefactos artísticos, yo que me dedico a escribir siempre me he comunicado con la escritura, pero hay otros modos de poner en el mundo tu experiencia menstrual y que sirva de espejo a otras personas que menstrúan. Al final la manera es didáctica y terapéutica pero no es el objetivo de esto, el arte cuando lo quieres orientar a que enseñe o cure al final acaba siendo una basura, no sirve para su fin, tiene esa parte de exponerse… yo me quito las bragas para invitarte a que si tu quieres te las puedas quitar tútambién. Hay que generar un ambiente de confianza para que eso suceda.

NTD: En el libro y en general en tu discurso intentas desmitificar lo de que la regla duele y dices que es un síntoma del sistema en que vivimos ¿Qué quiere decir eso?
Erika:
La menstruación es un proceso fisiológico y como tal no ha de doler. Lo que sucede con la menstruación, y aquí es donde pongo el foco porque es una obviedad, es que es un proceso fisiológico que sucede en una cultura concreta y que le pasa a unos cuerpos concretos, que duela tiene que ver con el lema que digo siempre: la menstruación mola pero en esta sociedad duele. El problema no es la menstruación, el problema en esta sociedad es quien menstrua y de ahí cuando a cito a Gloria Steinem, “If men could menstruate”.

La menstruación mola pero en esta sociedad duele

El cuerpo que menstrua es un cuerpo muy diferente al que ha generado la norma, al cuerpo normativo, cuando normalizamos el dolor de la menstruación tiene que ver con un origen, que en nuestra cultura en concreto es judeo-cristiano, de esa parte de la mujer manchada, del cuerpo de la mujer asimilado a la materia, a lo falible, mientras que el cuerpo masculino como es el cuerpo de dios es la parte espiritual. Ellos no tienen hormonas, no huelen, no manchan y nosotras somos las que estamos a ras de tierra.

Cuando la menstruación duele se ha de tratar y se ha de ver que pasa, pero lo que sucede es que vas a tu ginecóloga de andar por casa y te dice que eso es lo normal. Que sea la norma, no significa que sea lo propio de ese cuerpo, no hay nada en la fisiología del cuerpo femenino que haga que tenga que doler, así que hay que investigar a ver que pasa porque sino luego te encuentras con que años más tarde tienes una endometriosis increíble y acabas teniendo enfermedades supergraves. La calidad de vida de una persona que menstrua no ha de ser peor que la de una persona que no menstrua.

NTD: Se le suele acabar echando la culpa de todo a las hormonas. ¿Son ellas el enemigo?
Erika:
¡No! Las hormonas no son el enemigo, la cultura que ha leído esas hormonas es el enemigo de la mujer, nada de lo que es tu cuerpo es tu enemigo porque tu cuerpo eres tú. El problema que tenemos las mujeres es que dedicamos tanta energía y tiempo de nuestra vida odiándonos y creyendo que nosotras somos el problema que no nos damos cuenta de que ese es el rollo que nos han vendido.

La menstruación es un arma política

Nuestro cuerpo no vale menos ni es más falible que un cuerpo masculino, y las hormonas no solo las tenemos nosotras, todos los animales humanos o no tenemos una química concreta, cada una tiene un coctel de hormonas y demás. Los hombres también son cíclicos, tienen su ciclo de testosterona y eso es algo de lo que no se habla, de nuevo por esta asimilación de cuerpo masculino dios, cuerpo femenino materia.

NTD: ¿Qué opinas sobre lo de que algunas empresas del Reino Unido dejen que sus empleadas puedan tomarse días libres cuando tienen la regla?
Erika:
Es un tema del que decidí hablar en el libro, de hecho es el capítulo más largo. Creo que tenemos que entender que no hay un blanco y un negro, que no hay que negar tu cuerpo y tus procesos y decir: “da igual cómo esté”, te tomas un ibuprofeno o lo que te de la gana pero vas a trabajar, ni entregárle el conocimiento sobre él a recursos humanos, de ahí el título en el libro de Recursos humanos en nuestras bragas.

Hay que tener cuidado en lo de que se siga cosificando nuestro cuerpo, de hecho la menstruación es un arma política, cuando nos han querido dentro nos han dicho ciertas cosas sobre nuestra menstruación, cuando nos necesitaban fuera de repente el discurso de la menstruación se gira. Entre una cosa y otra prefiero lo de Reino Unido pero hay que tener cuidado de que no se aprovechen, tipo: “descansa estos días que estás menstruando y luego cuando estés en la fase preovulatoria, que vas a estar hiperactiva, te voy a mandar un montón de trabajo”, cuidado con no entregar todas las cartas para poder tener propia gestión de una y jugar con esa herramienta. Ya que vivimos en una sociedad en la que todo es producir y demás, mi propuesta utópica a alcanzar es cambiar esta cultura neoliberal de producción por una cultura de cuidados, y por otra parte mientras esto sucede, poder gestionar tú tus recursos, es decir, voy a trabajar un paquete de horas y yo me administro esas horas, pero no que de recursos humanos te digan cuando tienes que trabajar o descansar, porque hay mujeres que durante su menstruación pueden tener otro tipo de rendimiento. ¡Ahora que no piensen que todas las mujeres nos manifestamos igual porque han leído que nuestras hormonas son así o asá!

La fase preovulatoria es la más activa y rebelde, necesitas “un cuarto propio”

NTD: En el libro explicas al detalle las diferentes fases con sus síntomas y caracaterísticas. Pero ahora dices que no todas las mujeres vivimos la menstruación igual…
Erika:
Yo siempre explico que existen cuatro fases, como los puntos cardinales, pasamos aproximadamente por cuatro etapas, luego cuando una se va conociendo más se da cuenta de que entre etapa y etapa aparece de repente otro arquetipo, por utilizar aquí a Jung, pero para poder ubicarnos tú no eres siempre la misma, lo de norte, sur, este, oeste es para que veas que vas transitando. Cada mujer vive un coctel hormonal único, aunque exista algo común para todas, de ahí la cuestión del diario que es que puedas conocer como funcionas tú y como culturalmente manifiestas esa química. Yo con la mística que utiliza Miranda Grey (facilitadora menstrual británica) no me identifico, en el diario acabo por ejemplo diciendo que en la preovulatoria me siento como Ryan Gosling en Drive en la escena del ascensor, me siento ubicada en el mundo, como si supiera lo que tengo que hacer sin decírselo a nadie. Es importante que cada mujer tome la referencia que le de la gana.

NTD: Qué nos puedes decir sobre las otras frases así brevemente.
Erika:
Digamos que la primera en verdad sería la menstruación, el día 1 del ciclo, pero voy a empezar con la preovulatoria. En un ciclo de 28 días —que no existen pero lo vamos a utilizar porque es lo más conocido—, la preovulatoria estaría como en el día 7 del ciclo y tiene que ver principalmente con la hormona estradiol que lo que hace en generar en la mayoría de mujeres es esa sensación de “me voy a comer el mundo”, has salido del letargo menstrual y te sientes como “aquí estoy yo”. Tiene un punto también de adolescente en el sentido de necesitar autonomía e independencia, de querer ir a tu rollo, vas mucho a la tuya, todo el mundo te parece que va lento porrque tienes la facete intelectual más desarrollada, de ahí la necesidad de un cuarto propio.

En la preovulatoria parece que te vas a comer el mundo mientras que en la premenstrual parece que el mundo te va a comer a ti

Siguiendo con esta idea —imagínate a Ryan Gosling ahí en ese cuarto—, de repente pasamos a la ovulatoria que es justo cuando terminamos de ovular, con el estradiol que cada vez está más bajito, ahí aparece la progesterona y tenemos a Marilyn Monroe en Con faldas y a lo loco. Es un momento que se orienta bastante a tener sexo salvaje, porque además el deseo no es solo hacia una persona sino hacia varias, pero que también te vuelves muy social y muy madre en plan “¿te echo agua?, ¿estás bien?, ¿estás a gusto?”.

Poco a poco vas llenando ese cuarto propio… el estradiol va bajando y empieza la progesterona: estás ya la fase premenstrual. Una de las imágenes que me vienen a la cabeza es la de la bruja del oeste, una persona que necesita de nuevo su espacio y que tiene sus cuestiones más oscuras, pero sobre todo creativamente es superbestia y todo le suda el coño, necesita su proceso y su espacio. Así que cuando sube al cuarto y ve a toda la peña que hay ahí metida se dedica a echarlos a todos. Después aparece la fase menstrual, que es justo cuando cae la progesterona y expulsamos el endometrio, en el libro lo explico como si fuese un bicho bola, antes lo llamaba momento Sandra Bullock, es un momento como de recogimiento, de meterte en tu cueva y ver películas cursis con un helado y una manta. En preovulatoria parece que te vas a comer el mundo mientras que en premenstrual parece que el mundo te va a comer a ti.

Se espera que las mujeres se traguen el semen del hombre pero probar la menstruación ¡no por Dios!

NTD: Caitlin Moran en su libro Cómo ser mujer anima a todas las mujeres, por lo menos una vez en su vida, a probar su menstruación. ¿A ti qué te parce?
Erika:
Es una propuesta como la que hizo tiempo atrás Germaine Greer cuando dijo lo de: “¿Te crees una mujer muy liberada? Intenta probar tu menstruación”. Se espera que las mujeres se traguen el semen del hombre (para satisfacer a tu chico o porque puede ser muy nutritivo… y otras movidas que te venden), pero luego tu menstruación es como ¡no por Dios!. Creo que lo de probar tu regla se dice para señalar que el tabú está dentro de ti, pero también es cierto que para moverte por el mundo de una manera en la que te sientas liberada, hay ciertas cosas por las que no tienes que pasar, basta con que digas, “joder, es verdad, no sabía que pensaba eso de mí”, con que te des cuenta de ese rechazo que has aprendido en relación a tu cuerpo es suficiente, no tienes porqué ir bebiendo chupitos de regla, ni eres menos feminista por ello.

NTD: Hablando de ascos, muchas chicas por ejemplo no usan la copa menstrual porque les da asco y todavía los anuncios de compresas muestran la sangre de color azul y con olor a nubes. ¿Crees que las cosas están cambiando en ese sentido?
Erika:
La tele es un medio de generar basura que utilizan los lobbies para pasar sus historias, pero en otros medios es diferente. Me acuerdo con la copa menstrual cuando la empecé a usar hace 8 años, que era en plan “¡qué hippie!” pero joder, los hippies sacan cosas guays, era maravilloso decir, voy a tener cuidado con el medioambiente. A mi me cambió la vida, tanto que decidí dedicar todo mi tiempo a estudiar la menstruación.

Echo de menos en España opciones más didácticas más allá del mítico taller de “Conoce a tu diosa”

Me acuerdo que al principio una de las cosas que me planteé es que si quería que se empezasen a prestar más atención a la menstruación y que las mujeres pudiesen planteársela desde otro punto tenía que dedicar mucho tiempo a generar contenido didáctico en torno a eso. Si no habría un gap muy grande entre “es algo asqueroso y vergonzoso” y “es algo místico y maravilloso que te lleva a tu esencia femenina”, que era como… ¿pero qué mierda es esta?. En medio existe una gama de colores que no se estaban ni tocando y encima no se hacía una crítica cultural. Ha habido mucho trabajo por hacer, tenemos que ser muy conscientes de en que cultura estamos aunque cada vez hay más espacio para poder trabajar. Yo que me dedico a la educación echo de menos que en España no existan más opciones más allá del mítico taller de “Conoce a tu diosa” o cosas así, que ofrezcan un diálogo abierto desde otros puntos de vista, del de por ejemplo una bióloga o una socióloga, aunque hay algunas ginecólogas y científicas que ya están moviéndose en ello.

NTD: En el libro hablas también de la maternidad y también de la No maternidad. Se está empezando a dar mayor visibilidad a estas otras formas de vivir la maternidad. Por ejemplo María Llopis en el libro Maternidades subversivas o Gabriela Wiener en Nueve Lunas tratan este tema, un tema peliagudo incluso dentro del feminismo. ¿Cuál es tu posición al respecto?
Erika:
Mi posición hacia la maternidad ha cambiado bastante porque es un tema sobre el que he reflexionado toda la vida. Desde pequeña me paso todo el tiempo pensando en la maternidad, es algo que creo viene del hecho de ser una niña maltratada que cambia como te relacionas tú con la maternidad y con otras criaturas, hace que te lo plantees más. La decisión de quedarme embarazada y luego perderlo y toda la historia que cuento en el libro, me ha hecho perder el deseo hacia la maternidad.
Se ha creado un personaje de madre que no deja respirar
Después de mucho reflexionar y trabajar con otras mujeres he llegado a la conclusión que a día de hoy en esta sociedad no podemos tenerlo todo. Con María (Llopis), con la que tengo una relación de amistad, en principio teníamos muchas cosas en común, sobre todo teníamos el deseo de maternidad y de no conseguirlo, y al final ella se quedó embarazada y yo con el tiempo me di cuenta de que ese deseo en mi caso o había muerto o no era mío. Ahora me oriento a la parte de No maternidad por deseo propio y ahí me encuentro con el hecho de que se ensalza mucho el tema de que la identidad de una mujer gira en torno al hecho de tener criaturas. Creo que es muy importante que reflexionemos en torno a la madre.

El personaje de madre que se ha creado es un personaje de madre eminentemente patriarcal, lo ha creado el sistema con un traje que no deja respirar, y que a las hijas —todas somos hijas— nos ha hecho mucho daño. Es un traje que hace que hace que no puedas optar a ciertas cosas, que no puedas ubicarte en el mundo de ciertas maneras y con ciertas experiencias. Tenemos que trabajar para poder tenerlo todo pero a día de hoy no es así, a día de hoy decir: “tú puedes con absolutamente todo”, no es real.

En este sistema te venden que se puede tener todo, es mentira, hay que saber renunciar

Es cierto que existen mujeres, como puede ser María, que ponen la parte de resistencia de “pues sí, yo lo voy a hacer”, perfecto, cada una decide el precio que quiere pagar y es necesario que existan compañeras que lo enfoquen desde ahí. Fijar la identidad o potencialidad de una mujer en la maternidad no me parece que sea un giro, la cultura del cuidado es otra cosa y ahí si que estamos de acuerdo, hay que hacer de la cultura del cuidado el centro, hay muchas maneras de ejercer cuidados y no solo desde el papel de madres, como por ejmeplo participando con las crianzas.

Una de las cosas más crueles que le puedes decir a una niña es que “tú puedes hacerlo todo” —que a mi me lo han dicho— y es mentira. En este sistema hay cuerpos vulnerables que no pueden y en el momento que sepamos que no podemos optar a todo lucharemos y pondremos las energías donde tenemos que ponerlas para que eso cambie.

Erika Irusta