Fue en los años 60 cuando la prensa se dejó contagiar por el estilo y las técnicas literarias de la ficción dando paso a lo que se dio en llamar Nuevo Periodismo, denominación que Tom Wolfe fijó en su manifiesto y antología de 1973 en la que se encontraban artículos de autores como Truman Capote (con un fragmento de su impactante A sangre fría), Norman Mailer, Barbara Goldsmith y Gay Talese, entre otros. Este último fue reconocido por Wolfe como el pionero en este nuevo modo de enfocar lo noticiable en un artículo publicado en la revista Squire en 1962 titulado Joe Louis at Fifty sobre el campeón mundial de los pesos pesados de 1937 a 1949, fabuloso relato que arranca con el encuentro del púgil y su esposa y está incluido en la antología que hoy nos ocupa, Retratos y encuentros (Alfaguara).
Un sonriente Talese aparece en la portada vistiendo un impecable traje (no en vano su padre era un sastre italiano emigrado a Estados Unidos) y sombrero para darnos la bienvenida al mundo visto por otros ojos que captan una perspectiva diferente de la realidad (siempre real ya que él rechazaba los excesos imaginativos de algunos de sus coetáneos). Escribió sus primeras crónicas cuando tenía 15 años relatando los encuentros deportivos para el periódico local de Ocean City (Nueva Jersey) una tarea que le fue encomendada de modo casual ya que sus aptitudes físicas le hacían pasar casi todo el tiempo en el banquillo pero gracias a su destreza como escritor pronto consiguió una columna fija. Esta experiencia aparece relatada en el artículo Orígenes de un escritor de no ficción en que también comenta cómo el tiempo que pasó en la tienda de su madre le sirvió para interesarse por los problemas de la gente normal. Estudió en la Universidad de Alabama donde ocupó el puesto de editor del periódico del campus y, tras graduarse, logró entrar como becario en el New York Times donde se encargaba de los obituarios. Poco después comenzó a escribir para el Sunday Times y la revista Squire. En ella apareció, en 1966, el reportaje Frank Sinatra está resfriado brillante semblanza considerada como uno de los artículos más influyentes de las revistas americanas de todos los tiempos y eso que Talese, no llegó a entrevistarse con La Voz para escribirlo. Son además protagonistas de estos retratos, figuras como Peter O’Toole, Hemingway, Fidel Castro o Joe DiMaggio pero, más allá de estos grandes nombres, los ojos de Talese se centran en los gatos que pueblan las calles de Manhattan, en la señora que se cruza mientras él “pasea su cigarro” por la avenida Madison, en los porteros de Park Avenue o en los halcones peregrinos que surcan el cielo neoyorkino, en definitiva, en esas “cosas inadvertidas” que para el sagaz periodista de mirada inquieta dejan de serlo y que el escritor meticuloso y brillante logra convertir en fabulosos relatos. Una auténtica lección de periodismo que, en estos tiempos que corren, nadie debería perderse porque ante la máquina de escribir de Gay Talese sólo queda quitarse el sombrero.
