31 enero, 2017. Por

Cuarentón

Cómo sobrevivir a tu entrada en la ‘mediana edad’
Cuarentón

Lo llaman mediana edad, en un eufemismo que va para nota. Los 40 son la década a la que se comienza a añadir el sufijo –entón: cuarentón, cincuentón, etc. La ‘cara B’, por decirlo con más compasión. En ese filo de la navaja, esa cifra mágica, ha puesto el foco el ilustrador Joe Ollmann para retratar la vida de John, un padre que vuelve a serlo con una mujer más joven y que, sin verlo venir, afronta diversos e inesperados torpedeos a lo que hasta entonces entendía por su identidad, su hombría, cierto confort, una forma de estar en el mundo.

Sus hijas mayores de edad, con las que apenas puede comunicarse, los pañales sucios por todas partes, su casa repleta de gatos o su pésima apariencia y aún peor estado de forma comienzan a dañar la cápsula del tiempo en la que pensaba vivir para siempre. Ah, y está el trabajo en una revista en la que tiene que lidiar con la presión de sus jefes y un incómodo asunto interno que le obliga a intervenir. La palabra ‘crisis’ pasa de ser un chascarrillo gracioso con el que quitar peso a los contratiempos a una aplastante realidad sin matices.

La espita a semejante pesadumbre aparece, por casualidad, en la figura de una atractiva cantante de música infantil, Sherri Smalls, a la que John solo conoce porque aparece en los videos que ve con entusiasmo su hijo. Pero en los vertiginosos tiempos de Internet y las redes sociales, y con la excusa de trabajar en una revista, bastan un par de clicks para que Sherri pase de desconocida a conocida.

Ollmann, en su primer libro publicado en español, despliega un pequeño cosmos en el que reina lo cómico sin olvidar el empleo de una fina ironía. Hace sus personajes verosímiles, lejos de clichés. Sherri Smalls no es una mera muletilla para la trama principal, sino que afronta su propia crisis repleta de dudas de hacia dónde van su vida y su carrera profesional tras un prometedor comienzo como compositora y música de rock para adultos. Las narraciones en primera persona se alternan en viñetas con abundante texto, sin grandes hallazgos en el dibujo, entregando el pleno protagonismo a los personajes. La culpa y el deseo se entrelazan en dos personajes que bien podrían encarnar los miedos y la angustia de toda una generación.

Ollmann, ganador del premio Doug Wright Award 2007 por This will all end in tears es una de las más firmes realidades de la prestigiosa editorial canadiense Drawn and Quarterly. Considerada una de las mejores del mundo, en ella publican autores como Chris Ware, Chester Brown o Lynda Barry. Ollmann ha publicado también en ella The abominable Mr. Seabrook, que ojalá podamos leer pronto en nuestro país. Este Cuarentón es  una excelente invitación a adentrarse en su abundante obra.

 

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