14 febrero, 2017. Por

Contra los lobos

Un enigmático relato apocalíptico entre Otomo y Salinger
Contra los lobos

TRES ENIGMAS

Tres historias inquietantes, turbadoras, contadas cada una desde un punto de vista distinto y que, de un modo misterioso, están entrelazadas forman la nueva novela de uno de los autores más singulares, y quizás minusvalorados de la reciente narrativa española, Alberto Torres Blandina (Valencia, 1976), Contra los lobos, publicado recientemente por la editorial Aristas Martínez.

Un instituto. Un chico brillante, Pablo, con una inteligencia superior a la media, con un nivel cultural muy alto, pero que ha optado por el aislamiento, por la marginación, por autoexiliarse de una sociedad que ve como una sucesión de engaños, de injusticias, de abusos. Conoce a otro chico, Alex, con el que comparte unas ideas semejantes, y juntos forman una especie de sociedad secreta para librar una guerra secreta -y violenta- contra una sociedad corrompida.

Una comisaría. Un hombre encerrado al que la policía trata de identificar. Los policías lo interrogan, pero no responde a sus preguntas. Habla en una lengua desconocida. Su cuerpo está cubierto de tatuajes: símbolos místicos y religiosos. Sus huellas dactilares no se encuentran en ninguna base de datos.

La tercera historia nos lleva a un piso en la que otro hombre permanece aislado, acosado por visiones desde que llevó a su hogar una pequeña figura. Hay un niño fantasmal que le persigue por las habitaciones. Hay insectos que se anidan por todas partes. No puede abrir las ventanas, selladas por nidos de murciélagos. Está atrapado en su casa. Ha perdido a su pareja y a la espera de que le llegue el final.

DÍPTICO APOCALÍPTICO

Una novela que, además, forma un peculiar díptico con su anterior obra, Con el frío, publicadas ambas por una de las editoriales más atrevidas del panorama nacional, Aristas Martínez: ambas tienen en común una premisa arriesgada, apocalíptca (en ese caso, la llegada imprevista de una nueva glaciación, al tiempo que se instala sobre Islandia un espeso manto de niebla de origen desconocido que ejerce un tremendo poder de atracción sobre todos los animales del planeta), un protagonismo coral, una estructura a base de capítulos breves casi autoconclusivos, como pequeños relatos, y un desarrollo de lo más sorprendente, donde los enigmas iniciales se van abriendo a otros más amplios.

ORIGINALIDAD A ULTRANZA

Con el frío y Contra los lobos no son dos novelas fáciles, no tanto por su escritura -a pesar de su virtuosismo, son dos novelas diáfanas, de lectura muy ágil-, como por la incomodidad que buscan y consiguen generar. No obstante, ese mismo carácter de reto es su mayor atractivo. Y además, pueden servir como puerta a la obra de su autor, desde su opera prima, Cosas que nunca ocurrirían en Tokio -su brillante debut, una sucesión muy original de cuentos encadenados con el escenario común de un aeropuerto-, pasando por Niños rociando gato con gasolina (una fábula sobre niños superdotados entre el Akira de Otomo y la familia Glass de Salinger) y el turbador triángulo de deseos insatisfechos de Mapa desplegable del infierno. En todas ellas el lector encontrará un narrador fuera de lo común, tanto por su técnica como por la temática, en la actual literatura de nuestro país.

Contra los lobos