Osamu Tezuka

El libro de los insectos humanos

Osamu Tezuka (1928-1989), uno de los grandes artistas del siglo XX y, desde luego, uno de los más influyente, como forjador definitivo del “manga”, el cómic japonés, nació en una familia paradójicamente más abierta de lo habitual a las influencias externas. Sus antepasados fueron médicos que practicaban, durante el shogunato, cuando el país permanecía férreamente cerrado, la llamada medicina “holandesa”, es decir, occidental; y por lo tanto, eran vistos con desconfianza por los sectores más tradicionalistas y conservadores de la sociedad. Una de sus mejores obras, El árbol que da sombra, es una maravillosa reconstrucción de ese periodo en el que, bajo una calma aparente, los sectores partidarios de mantener aislado y los sectores más “liberales” o, al menos, convencidos de que tal cosa sería imposible, mantenían una sorda lucha por el poder. Sólo después de la hecatombe que significó la II Guerra Mundial, el joven Tezuka pudo dedicarse a su gran vocación, el dibujo y la animación, que le fascinaba desde que había visto las primeras producciones de Walt Disney.

Curiosamente, Tezuka y Walt Disney son a menudo comparados, cuando, en realidad, la obra del japonés es mucho mayor y posee más registros, hasta el punto que la mayoría de las características del manga y la animación japonesa contemporánea siguen inspiradas en las creaciones del llamado “dios del manga”. Para tratar de entender su amplitud, habría que decir que es como si Tezuka hubiera sido al mismo tiempo Stan Lee, Will Eisner y Walt Disney y, a la vez, sus réplicas procedentes de medios underground, de Tex Avery a Ralph Bashki. Las cientos de producciones animadas y las cientos de miles de páginas que guionizó y dibujó abarcan una temática variadísima, que va desde lo magníficas series dirigidas al público infantil –Astroboy, La princesa caballero- a otras sorprendentemente adultas e, incluso, muy oscuras, como Adolf, MW, y El libro de los insectos humanos que, en una cuidada edición, nos trae ahora Astiberri.

La protagonista absoluta, y un personaje de ficción tan inquietante como atractivo, es Toshiko Tomura , una joven marcada por una, por así llamarla, “peculiar” relación con su madre (que resulta tan impactante cuando se desvela que es mejor no añadir nada más al respecto) y, sobre todo, por una tremenda capacidad mimética. A lo largo de la esta auténtica novela gráfica, vemos como pasa de ser actriz a diseñadora, escritora, fotógrafa e, incluso, asesina, y siempre con creciente éxito, por el procedimiento de seducir y absorber los conocimientos de sus sucesivos amantes, como una especie de mantis religiosa espiritual. Su irresistible ascenso en la sociedad japonesa es usado por Tezuka para ofrecer un panorama extremadamente crítico de su materialismo y venalidad, incluyendo numerosas alusiones al auge de la extrema derecha o la corrupción de políticos y periodistas.

Todo ello insertado con naturalidad en una trama muy compleja, pero que, casi literalmente, agarra desde la primera página y no te suelta hasta el final, y que se mueve entre el suspense y el melodrama, con decenas de personajes que entran y salen de escena, víctimas o testigos del ascenso de  esa originalísima femme fatale. Una historia cuyo ritmo implacable y capacidad para mantener absorto al lector muestran, si había alguna duda, la enorme talla como narrador de Osamu Tezuka.

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Autor: Osamu Tezuka

Título: El libro de los insectos humanos

Género: Novela gráfica

Editorial: Astiberri

Año: 2013

Páginas: 368

Precio: 23 €