Jason

No me dejes nunca

París, años veinte. Fitzgerald, Hemingway, Joyce y Ezra Pound coinciden en la capital francesa. Hasta aquí todo correcto. Ahora bien, ¿qué pasaría si estos colosos de la literatura fuesen autores de cómic con un ínfimo reconocimiento? Es más, ¿qué pasaría si, en un intento de dar un vuelco a sus vidas, éstos llevasen a cabo un robo? No, no me he vuelto loco; y sí, hay una respuesta para estas y otras muchas incógnitas. La respuesta más sencilla se podría reducir a cuatro palabras: No me dejes nunca. Qué digo, incluso a una única palabra: Jason. Y es que aprovechando la publicación de una nueva obra del noruego (La isla de los cien mil muertos), Astiberri lanza la segunda edición de este magnífico trabajo ganador del Premio Eisner 2007 como mejor obra extranjera.

En No me dejes nunca, Jason reconstruye un momento histórico que ha pasado a los albores de la historia. El noruego tiene el punto de mira puesto en la mítica Generación Perdida y a todo el contexto cultural que la rodea, transformando a estos grandes escritores estadounidenses, sus novias y otros individuos en sus ya clásicos personajes antropomorfos. Jason saca a relucir la esencia de cada personaje. Como ejemplo de esto tenemos un Hemingway casi superheróico que prácticamente es el motor de toda la historia, a pesar de que estemos ante un relato coral. Fitzgerald es el joven compañero del primero, por el cual siente envidia –sana– por ser todo lo que a él le gustaría ser. Fitzgerald ve a Hemingway como un héroe del cual siempre busca la aprobación y al que acude cuando necesita un consejo, tanto a la hora de escribir como para resolver las inseguridades que tiene con las mujeres. Zelda Fitzgerald es una psicótica y una alcohólica. Jean-Paul Sartre está obsesionado con el tamaño de su pene y el impacto que éste tiene en las mujeres. Joyce es una especia de voz de la cordura, etc.

La historia está dividida en dos partes: la primera, donde presenciamos los quehaceres de Hemingway y compañía, el día a día de la dura vida de un dibujante de cómics en el París de los años veinte. El “gen Jason” entra en acción y unos personajes superados por sus miedos y por la vida deprimente que llevan se ven obligados a actuar en busca de algo mejor. Es aquí cuando el relato se rompe y da comienzo la segunda parte, centrada en un robo y las nefastas consecuencias que éste tiene. Por lo tanto, tenemos una primera parte centrada en los sueños rotos de unos dibujantes de cómics y la nostalgia que rodea sus vidas lejos de casa y una segunda parte, mucho más acelerada, centrada en el robo. Estas dos partes se funden a la perfección, obteniendo una bellísima historia que mezcla lo mejor del noruego con el género negro puro y duro –traiciones, dobles traiciones, robos, disparos, etc.– algo con lo que el autor ya había experimentado, salvado las distancias, en la obra ¿Por qué haces esto?

En definitiva, No me dejes nunca es una joya que fluctúa entre la sonrisa tierna y la lágrima triste –con momentos de pura genialidad como la crítica a Tolstói y al parecido de sus personajes tanto en el físico como en su nombre– mezclada con pequeñas dosis de género negro con reminiscencia a Reservoir Dogs. Un trabajo made in Jason que te atrapará desde la primera hasta la última página.

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Autor: Jason

Título: No me dejes nunca

Género: Cómic / Novela gráfica

Editorial: Astiberi

Año: 2013

Páginas: 48

Precio: 12 €