Una de las virtudes de Étienne Davodeau es su sensibilidad. Se trata de un autor de cómic que se mueve como nadie en las historias sencillas, de gente corriente, que nos podrían pasar a cualquiera de nosotros. En Lulú, mujer desnuda (La Cúpula), Davodeau nos cuenta el relato de una mujer de mediana edad que, harta de su anodina vida y después de superar la resistencia inicial, se atreve a soltarse la melena. Su enésima entrevista de trabajo fallida la impulsará a una impredecible aventura. Una aventura que le permitirá descubrirse como realmente es y no como los demás han querido siempre que fuera. Un paso que no suele ser fácil de dar. Ese día, que parecía uno más, cambia drásticamente cuando Lulú decide no volver a casa. Lo que comienza como una licencia inocente le cambiará la vida. La decisión le irá convirtiendo poco a poco en una persona totalmente nueva.
El viaje iniciático de Lulú es una lucha cuerpo a cuerpo contra la inercia vital que a veces nos atrapa y gracias a la que recuperará la alegría de vivir. Así conoceremos a una galería de personajes pintorescos que influirán decisivamente en la vida de la protagonista y que harán que vaya retrasando el regreso a su casa. Davodeau nos va descubriendo la peripecia de Lulú a través de terceras personas. Después de tres semanas desaparecida, sus hijos y sus mejores amigos están reunidos para, a modo de puzzle, ir encajando las piezas que sirvan para descubrir qué es lo que realmente pasó a través del conocimiento de los hechos de cada uno de ellos. Eso servirá al autor para mantener un cierto suspense sobre el final de la historia e, incluso, alguna sorpresa a lo largo del relato.
El dibujo de Davodeau es limpio y la narración se adapta perfectamente a la acción, siendo pausada cuando es necesario para poder disfrutar junto a Lulú de algo tan sencillo y placentero como un paseo por la playa. Davodeau ya nos había sorprendido agradablemente con Caída de bici, un álbum en el que ya apuntaba las características de esta obra: sensibilidad y reivindicación de las pequeñas cosas de la vida. Un autor a seguir y una obra (en dos tomos) más que recomendable.
