Michel Houellebecq

A su manera


Para que luego digan que en este país a la gente no le interesa la literatura. Michel Houellebecq era la gran estrella de la madrileña Noche de los Libros, y casi hubo tortas en la cola para entrar a la (diminuta) sala donde impartiría su conferencia “Influencias”.

Ante un auditorio que era todo oídos, el malote de las letras francesas, el autor de historias tan crudas y desesperanzadas como Plataforma o Las partículas elementales, se descolgó hablando de lo mucho que le gustaban las novelas de Los Cinco y de cómo le impresionó La vendedora de fósforos cuando era pequeño. ¿Bukowsky, Camus...? No, no me viene nada, oiga... ¿Otra de sus provocaciones? Lección primera: Houellebecq habla de lo que le da la gana y no de lo que se espera de él. Que nos lo digan a nosotros, que llevábamos nuestra entrevista cuidadosamente planificada y terminamos hablando sobre mundos digitales. 

Aunque su conferencia no fue todo lo impactante que esperábamos, Houellebecq habló de algo que nos interesó especialmente. El niño Michel disfrutaba leyendo de todo, incluso aunque no entendiera su significado, simplemente por el placer de leer, fascinado por la forma y la musicalidad. No es fácil de entender, como no es fácil de entender una adicción. Cuando viajo al extranjero, a veces me veo obligado a comprar cualquier lectura por la escasez de publicaciones en francés y recurrir a revistas que detesto, sólo para leer. Muchas veces, sintiéndome ajeno a su significado o posicionándome incluso en contra, me gusta leer cosas que no puedo entender. 

- Me gustaría preguntarle algo-, nos dice el escritor, mientras enciende el primer cigarro. 
- Msssí, claro... (Perplejidad por nuestra parte, por no decir MIEDO).

La gratuidad de los medios online puede llegar a ser peligrosa

Resulta que de todos los medios que van a entrevistarle a lo largo del día, somos el único digital, por lo que quiere saber nuestro punto de vista sobre un proyecto online recién lanzado en Francia, Mediapart. Con una cúpula formada por periodistas procedentes del diario Le Monde y la revista Les Inrockuptibles, Mediapart carece de publicidad y se financia exclusivamente por suscripción de los lectores. ¿Cree que es posible que funcione este tipo de medios?, nos pregunta. Uhmm, en España el público no está acostumbrado a pagar por los contenidos en Internet. De hecho, El País digital comenzó siendo de pago y tuvo que rectificar, le decimos. Sí, también el New York Times tuvo esa experiencia. Pero lo que veo es que en Internet se puede publicar cualquier cosa, prosigue, y el porcentaje de información falsa es muy elevado, comparado con las informaciones que publica la prensa escrita. Una observación que no deja de ser curiosa, viniendo de un tipo que escribe un blog... 

Entonces, ¿qué piensa él sobre Internet y los cambios que conlleva en el modelo de medios de comunicación? Es cierto que la gratuidad de los medios se puede convertir en un peligro, ya que acceder a la información y contrastar su veracidad es una profesión en sí misma, no se puede hacer esto sin pagar debidamente a las personas que se dedican a ello, por lo que yo veo una cierta imposibilidad de ofrecer información gratuita. Además, es imposible que la publicidad no interfiera de alguna manera en los contenidos. 

- Claro, pero el tema publicitario es el gran problema sin solución de los medios de comunicación... 
- Bueno, no creo que no tenga solución del todo-. Ataca su siguiente cigarro, hace una de sus pausas interminables, piensa-. Es verdad que escribir un blog es algo que de alguna manera ha cambiado mi vida... Pero si he de ser honesto, creo que para mí publicar un libro es una cuestión sentimental, de real apego al objeto en sí, y no tanto una cuestión de ganar más dinero. 

El libro en papel terminará por desaparecer

Llegados a este punto, no podemos por menos que pensar en sus millonarios contratos editoriales. ¿Es un cínico o un romántico? Veinte minutos de entrevista son pocos para averiguarlo... Houellebecq se toma su tiempo y prosigue: Hace unos cinco años me ofrecieron la posibilidad de publicar un libro en formato digital, y la verdad es que como objeto ese tipo de publicación me parecía horrible. No era para nada agradable de leer, no se podía leer al aire libre, porque la pantalla no tenía suficiente contraste; estaba mal hecho. Puede ser que un próximo intento tenga un mejor aspecto. ¿Cuál es entonces el futuro del libro? ¿Convivirán ambos formatos en el futuro? ¿Desaparecerá el libro en papel? Yo creo que sí va a desaparecer. Llevará tiempo, porque habrá que hacer mejoras técnicas, pero seguro que en el futuro habrá soluciones para hacer más agradable y legible el formato digital. Me pasa con la música, añade. Últimamente estoy viajando mucho y he volcado toda mi discografía en el ordenador portátil. Ya no tengo necesidad de usar CD’s para escuchar música. Tengo claro que estos van a desaparecer. De hecho, es una cosa que nunca ha gustado a nadie. Jamás ha habido un amor hacia ellos como sí lo había hacia los discos de vinilo, que aún así están desapareciendo. Sí lo hay hacia el libro, por lo que su proceso de extinción será más largo, pero también terminará por dejar de existir. 

Y ya que hablamos de música, recordemos que nuestro hombre editó en el año 2000 el disco Présence Humaine, que incluso llegó a presentar en directo ¡en el FIB! ¿Qué le parecería que su música estuviera disponible para su libre descarga en Internet? No veo del todo normal que la descarga sea libre, aunque tampoco es que me oponga. De todas maneras no sabemos lo que va a pasar cuando desaparezca el sistema de derechos de autor. Antiguamente, eran los reyes o la Iglesia quienes pagaban a los artistas. Ahora, con la democracia, el derecho de autor es el que permite a los artistas poder recibir una parte de las ganancias generadas con su trabajo. Y si esos derechos desaparecen, no sé lo que pasará. Habrá que buscar mecenas entre los grandes empresarios... De todas maneras, la historia demuestra que los artistas, en general, se adaptan a cualquier situación... como pueden.

 

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quién es

Tildado de provocador, divo, misógino, racista y epítetos por el estilo, lo que pocos ponen en duda es que Michel Houellebecq es uno de los más brillantes novelistas franceses de la actualidad. Obras como 'Las partículas elementales', 'Plataforma', 'Lanzarote' o 'La posibilidad de una isla' diseccionan con crudeza la sociedad contemporánea.

por qué

Fue la gran estrella de La Noche de los Libros en Madrid, donde cientos de personas se quedaron sin poder entrar a escuchar su conferencia sobre influencias literarias.

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