Ahora que la posmodernidad parece haber concluido podemos entender mejor libros como este que vamos a reseñar. De la elegancia mientras se duerme, del dizque –pues no lo era de sangre- Vizconde Lascano Tegui, publicada en 1925, pone en juego elementos de las vanguardias de principios del siglo XX tales como la fascinación por el horror instalada desde el irracionalismo romántico. No le son ajenos al autor ni el decadentismo fin de siècle, ni el sugerente encanto de la pederastia, ni mucho menos la prestigiosa sífilis ganada a fuerza de noches en catres prohibidos. Mediante sucesivas entradas de un diario personal, el narrador, un francés nacido a finales del siglo XIX a orillas del Sena entre molinos y cocheros y burdeles, expone fragmentarias historias. En ellas caben desde observaciones sobre las costumbres de sus semejantes hasta reflexiones mucho más hondas sobre sexo y literatura (abundando fundamentalmente estas dos últimas). A través de un estilo brillante y lúcido el narrador alcanza imágenes de indisputable valor lírico. Pero llegará un momento en que la literatura no bastará para saciar sus ansias de plenitud. Ahí entra en juego el inevitable paso siguiente: la planificación de un crimen. Éste se ejecuta, por supuesto, y se narra. Es una despedida de la literatura (incluso de la vida y de una forma de entenderla), a la que acusa de haberlo alimentado toda su vida de mentiras.
Libro delicioso y plagado de juicios penetrantes, De la elegancia mientras se duerme da a conocer a un autor meritorio y maldito, además de confirmar a Impedimenta en su exquisita apuesta editorial.
