Los aficionados a la buena literatura tenemos que felicitar a dos pequeñas editoriales, El funambulista e Impedimenta. Gracias a su labor, tenemos a nuestro alcance gran parte de la obra del recientemente fallecido Stanislaw Lem, uno de los novelistas más extraordinarios del siglo XX, que aún no había sido traducida al español y que da una nueva perspectiva sobre el genio polaco, comparado tantas veces con autores del calibre de Jorge Luis Borges o Italo Calvino por su interés en el género fantástico y las inquietudes metafísicas que suele desplegar en sus textos. En sus novelas más conocidas, Lem solía repetir el siguiente esquema: presentar una hipótesis que desafíe al conocimiento humano (cadáveres que desaparecen de la morgues de un Londres kafkiano en La investigación, un planeta formado por una única e inmensa célula dotada de consciencia en Solaris, la imposibilidad de comunicarse con una entidad alienígena en Fiasco y El invencible), para demostrar sus debilidades. Al mismo tiempo, destacaba como un satírico que utilizaba burlonamente los moldes de la ciencia ficción (vease, por ejemplo, Diarios de las estrellas o Ciberiada) para hacer lo que Jonathan Switf en sus Viajes de Gulliver: criticar con agudeza y mala baba diferentes aspectos de la sociedad en la que vivía, en su caso la Polonia comunista. Ahora, con El hospital de la transfiguración podemos conocer a un nuevo Stanislaw Lem: un magistral escritor realista.
Prologada por Fernando Marías (que no habla en absoluto de Lem y da la impresión de que ni siquiera ha leído el libro), nos encontramos con una sorprendente novela de formación ambientada en los primeros meses de la Segunda Guerra Mundial. Polonia acaba de caer en poder de los nazis y un joven médico, Stefan Trzyniecki, llega a un sanatorio para enfermos mentales enclavado en el corazón de un profundo bosque. Allí, gracias al contacto con diversos personajes, como la bella y misteriosa doctora Nosilewska o el poeta Sekulowski, inicia un acelerado aprendizaje vital que recuerda al del protagonista de La Montaña Mágica, de Mann. Pero cuando las tropas de las SS que persiguen a los partisanos se acercan al sanatorio los acontecimientos dan un cruel giro… Esperemos que esta excelente novela, engrandecida por un final tan bello como duro, sirva para que muchos nuevos lectores descubran la obra del gran Stanislaw Lem.
