Ezra Pound

Guía de la Kultura

A) Principios de siglo XX. La revolución industrial de finales del siglo XIX impone a las nuevas sociedades actos inexplicables por los que las franjas extralimitan las diferencias sociales, convirtiendo al hombre en mercadería para ejercicios bélicos, movimientos de principios neoliberales, formación de grandes empresas y multitudes mercantiles. Soledad, desasosiego, Primera Guerra Mundial, crack del ’29, generación perdida.
B) Principios del siglo XXI. La revolución digital 2.0 impone a las nuevas juventudes un halo de modernidad y una política de consumo de masas instantánea, apenas rozando la yema de tus dedos por una pantalla y arrastrando la flecha hacia la zona que eclipse el “desbloqueo”. Detrás de aquello, una nueva maquinaria bélica, amenazas de guerras nucleares, lucha por fuentes de energía limitadas, tsunami de chanes, media vuelta al sistema, crisis económica a escala global, quiebra de las bancas y las grandes corporaciones, pobreza, indigencia, generación perdida.

¿Os suena a algo? Ezra Pound, símbolo cuasi-ninguneado por la masa crítica, literato, ensayista, filósofo maldito y apócrifo del arte del análisis histórico-histriónico paría, cuando la Segunda Guerra Mundial comenzaba a ser un juego serio en las mentes de los líderes de las principales potencias, en 1938 la Guía de la Kultura: una suerte de manifiesto redentor que servía para resumir las causas y consecuencias de un mundo desolador, sumido en la depresión (de los años ’30, claro) y la búsqueda de salidas y vestigios escapistas a un sistema y una forma de manejarse que, entonces, ya no funcionaba. Ese mismo mal funcionamiento es que el Pound se dedicó a observar hasta que Venecia prestara coche fúnebre en 1972, año de su caída y despedida del mundo. Hoy, casi cuarenta años después de su muerte y a más de setenta de la publicación de esta Biblia de la irreverencia, el surrealismo crítico, la desconexión literaria y, sin embargo, el encargo más necesario para entender quiénes somos, de dónde venimos y hasta dónde hemos llegado antes de iniciar el primer movimiento.

Capitán Swing edita en nuestro país la Guía de la Kultura con un trabajo de esclavo previo: procurar (no) entender a Ezra Pound y, de esta manera, traducir sus verdades maximalistas, auténticos delirios de grandeza de un perfil literario contradictorio, tan intelectual como antisemita (no es coña: fue seguidor de Mussolini durante la Segunda Guerra Mundial), tan cerca de T.S. Eliot y Walt Whitman como de la filosofía milenaria oriental de Confucio, tan civilizado para el desorden como maniático como para lograr comprender la peculiaridad estructural sumamente anárquica con la que logra describir la cultura de la época utilizando de antifaz la historia pasada como un contexto inevitable del caos, el desastre y el catastrofismo. Pound antes de la contracultura. Pound pasándose por el forro las vanguardias artísticas como elementos de crítica social al sistema. Pound cagándose sobre la literatura de la época trasladando la lírica de compañeros de generación como Hemingway, Fitzgerald, Steinbeck o Faulkner hacia terrenos curiosamente misivos y poniéndose delante de una poética subversiva, abriendo las cañerías de su lavabo y potando sobre religiones, creencias, idealismos y omnisciencias. La revelación del caos sintomático de la sociedad de hoy, en la voz lírica de uno de los enfant terribles de la poética más valiosa del siglo ’20 pero, en este caso, fraguando uno de los ensayos más caóticos y representativos del mundo que nos espera. Katástrofe (con k, como al viejo le hubiera gustado) y punk con preaviso.

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Autor: Ezra Pound

Título: Guía de la kultura

Género: Ensayo clínico social

Editorial: Capitán Swing

Año: 2011

Páginas: 368

Precio: 20 €