Impresiona. Hojear una condensación de diseño como ésta en menos de 150 páginas produce un efecto anestesiante. Cada página guarda tal cantidad de impactos visuales que acaban por acongojarnos. Pero es que étapes: (así, con sus dos puntitos, que por algo es de diseño) no es una revista para usar y tirar… La publicación, que acaba de inaugurar su versión en español, nace “con vocación de libro y voluntad de permanencia”. Frente a la esa idea simple y poco meditada sobre el diseño como efecto fugaz y simple envoltorio, los creadores de la revista defienden la trascendencia de este arte y lo demuestran con étapes: Nada de tendencias: ensayos en profundidad y artículos que no caducan. Un viaje por la imaginería kitsch de Bollywood junto a una noticia sobre la imagen corporativa de una exposición en el Victoria & Albert Museum de Londres. Un extenso y delicioso reportaje (no nos cansamos de mirarlo) sobre la cartelería china de principios del siglo XX, con texto de la historiadora del arte Tching Kanehisa, junto a una selección de los mejores diseñadores del momento (según la edición francesa de la revista). Presente, pasado, futuro.
Diseño gráfico, de producto y tipográfico, ilustración, fotografía, publicidad y creación audiovisual. Todo esto es lo que engloba la materia de étapes: el diseño y la cultura visual. ¿Y a quién interesa esto? A profesionales, estudiantes y aficionados, como nosotros. No han nacido del aire: editada en España por Gustavo Gili, étapes nació en Francia en 1984 y desde 2004 cuenta ya con una edición internacional. No desdeñan lo local, al contrario, quieren dedicar parte de su atención a la escena local, aunque vemos muy poco español y latinoamericano en este número 1. Lo cierto es que no buscábamos encontrar lo que ya conocemos en esta páginas, sino sorpresas. Sorpresas como ese recorrido por los productos de los conbini japoneses (las tiendas “24 horas” niponas), el artículo sobre ese mito de las revistas literarias que es la McSweeney’s de Dave Eggers o el homenaje a Paul Rand, creador de logos tan populares como el de IBM, Westinghouse o UPS. La revista se completa, cómo no, con un conjunto de textos para ir leyendo a lo largo de los tres meses que dura la publicación. Parece verdad lo de su vocación de permanencia.
