Basta una tarde para devorar Mi Antagonista, como quien se tumba en la hamaca una tarde de otoño a tomar el sol y el fresco. Agil, escrita con un español impecable, a veces con formas gramaticales que transmiten un lirismo sencillo y evocador, esta carta - cuento -confesión - reflexión logra llevarnos de la mano y sentarnos junto a sus destinatarios para leerla de principio a fin sin levantarnos de la silla. La historia de Oliverio es la historia de un sentimiento profundo y a veces irreconocible, confuso: la envidia. ¿ O se trata más bien de una admiración extrema? ¿O tal vez del miedo? ¿Inseguridad ante las bondades que nos ofrece la vida? En poco más de sesenta páginas conviven la intriga y el suspense, ¿ o es el arrebato, la angustia y la frustración? Oliverio intenta explicar a sus padres su propio ser, y eso ni él es capaz de entenderlo, por lo menos mientras el lápiz con el que escribe tiene punta. Poco a poco ésta se va desgastando y las respuestas comienzan a aparecer, éstas y Gerardo Sarmiento, detonante de los acontecimientos que han llevado a Oliverio a comenzar la narración.
Antón Arrufat (Santiago de Cuba, 1935) no escribe desde el exilio y tampoco cae en el "tropicalismo" que cabe esperar de un autor isleño. La Isla de Pinos, el barrio de Santiago y la casa donde viven los padres de Oliveiro son sólo los escenarios de una historia ajena a las tensiones narrativas del calor sofocante o mosquitos que no dan tregua. Sin embargo para nosotros, lectores urbanitas de latitudes un poco más altas, estos elementos no pasan inadvertidos, y nos encantan. Arrufat, (poeta, narrador y dramaturgo) ha sido galardonado con el Premio Nacional de Literatura en 2000, y con el Premio Julio Cortázar por El envés de la trama. Mi Antagonista es una excepcional novela corta del que está considerado uno de los mayores exponentes de la literatura cubana, y latinoamericana, del siglo XX.
